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Creo que a estas alturas todo comprador que opta por un coche nuevo sabe que en poco tiempo va a tener una importante depreciación. Sin embargo, para algunos modelos esta depreciación es considerablemente mayor que para otros. Y en el punto de mira se encuentra tanto los pertenecientes a las marcas premium como los coches eléctricos, siendo capaces de perder hasta un 60% de su valor original en apenas cinco años. Así lo demuestra el último informe de iSeeCars con una base de datos de un millón de vehículos en Estados Unidos de usados con dicha antigüedad vendidos entre 2025 y 2026.
Y encabezando esta lista en la que nadie quiere aparecer está el Nissan Leaf. El compacto japonés conserva en cinco años, de media, un 36,9% de su valor original, lo que supondría una depreciación del 63,1%. Quizás puedan resultar más sorprendentes los datos obtenidos por el Volkswagen ID.4 con un 62,1% o el Tesla Model S, con un 62%. Sin olvidar al Range Rover, que registra una bajada del 61,7%.
Este último, precisamente, es uno de esos modelos de marcas premium que peor parado sale. Porque mientras que el porcentaje anterior para un Leaf significa perder 17.743 dólares, para el Range Rover serían 69.856 dólares, para un BMW Serie 7 se estima que 61.141 dólares y para un Tesla Model X otros 61.216 dólares, de media.
Volviendo con los eléctricos, estos aparecen bastante en las primeras posiciones de la lista. Porque a los comentados ya podríamos citar al Ford Mustang Mach-E con un 60,8%, el Tesla Model X con un 61,2%, el Kia Niro con un 57,3% y el Hyundai Kona con un 56,5%. Para tener una visión más global, los coches con este tipo de motorización pierden en promedio un 57,2% de su valor inicial, relativamente alto si lo tenemos en cuenta con el 35,4% que les sale a los híbridos.
Las razones que explica desde iSeeCars para este mal resultado de los coches eléctricos es que de partida ya son más caros que alternativas de gasolina o híbridas equiparables (en aquel país). Y al parecer los compradores de vehículos de segunda mano no están dispuestos a pagar ese sobreprecio en la misma medida. Por no hablar del aspecto de que la tecnología en este ámbito avanza rápidamente, lo que ejerce una presión adicional sobre los más antiguos.
Siempre hay excepciones, el otro lado de la balanza
Pasamos de nuevo a los coches de marcas premium. De los 25 modelos que aparecen en la lista como que tienen una mayor depreciación, 18 de ellos pertenecen a este selecto segmento. Al final es una combinación de un precio de compra elevado, tecnología costosa de mantener y una demanda relativamente baja en el mercado de usados. Por ello aparecen el Range Rover Sport con una bajada del 58,3% y el Audi Q7 con un 57,2 %.
Sin embargo, en el mismo estudio se encuentran excepciones a esta tendencia. En concreto se habla de Porsche, con los 718 Cayman que solo bajan un 9,6% de su valor en los cinco primeros años, algo parecido con lo que sucede con el 911, que solo baja un 11,1%. También sale bien valorado el Chevrolet Corvette (baja un 18,7%), así como otros modelos de marcas japonesas como los Toyota Tacoma y Tundra o el Honda Civic, que no llegan a superar el 23%.













