La propuesta de la Comisión Europea ya está clara y decidida. Finalmente, ante las presiones de los fabricantes automovilísticos y de países como Italia y Alemania, su objetivo es ya eliminar la prohibición de venta de los coches diésel, gasolina e híbridos a partir de 2035, permitiendo desde entonces su venta, eso sí, si emplean combustibles sintéticos o biocombustibles y rebajando ya el listón de los objetivos de reducción de emisiones de CO2 en las flotas de los fabricantes del 100% al 90%, lo que en la práctica redundará en que haya cada vez menos vehículos diésel, gasolina e híbridos en los catálogos de las marcas.
De momento es solo una propuesta que debe aprobarse en el Parlamento Europeo, pero todo hace indicar que así sucederá. España, sin embargo, junto a países como Francia, ha mostrado ya su rechazo a esta decisión, presionando en las últimas semanas para que la Comisión Europea rectifique y no abandone un plan de prohibición de venta en 2035, y de circulación en 2050, que ya estaba inicialmente acordado en los programas climáticos.
España califica de "error histórico" que la UE siga permitiendo la venta de los coches de combustión
Así, el Gobierno ha calificado, directamente a través del presidente Pedro Sánchez, como “error histórico” el final de la prohibición de venta de los vehículos de combustión a partir de 2035, advirtiendo que nuestro país “seguirá trabajando para una transición lo más rápida posible hacia la movilidad eléctrica. Proteger el clima significa proteger la prosperidad, proteger el empleo, proteger las infraestructuras. Y proteger el clima no es un capricho ideológico, pese a que existe una contienda política detrás entre aquellos que quieren mirar en el medio y largo plazo y aquellos que quieren preservar un status quo. No se trata de una carga económica ni de un lujo al que se puede hacer frente cuando se crece, pero no cuando las cosas vienen mal dadas”, ha asegurado el máximo responsable de nuestro Ejecutivo.
En este sentido también se ha pronunciado en las últimas semanas el ministro de Economía español, Carlos Cuerpo, quien lamenta que “la Comisión Europea haya decidido levantar el veto total a la comercialización de vehículos de combustión a partir de 2035”. El responsable de la cartera de Economía ha apostado por “ayudar al sector para que esa transición se haga lo más rápida posible y esa es la apuesta en la que nosotros vamos a seguir”.
¿Puede el Gobierno tomar decisiones más drásticas?
Pero, ¿qué significa esta postura? ¿Puede España tomar decisiones más drásticas respecto a los coches de combustión? El propio Carlos Cuerpo pronostica que “la demanda seguirá yendo hacia los vehículos eléctricos”, advirtiendo a la vez que ya hay “análisis que indican que para el año que viene igualarán los precios con otros modelos de gasolina o diésel”. Por lo que, como también ha avanzado el presidente del Gobierno, su objetivo será seguir impulsando los vehículos de cero emisiones, para lo que ya han aprobado el nuevo Plan Auto+ de ayudas.
En lo que respecta a las prohibiciones de los vehículos de combustión, España sigue también trabajando en más restricciones que limiten su número en circulación, buscando al mismo tiempo rejuvenecer un parque que tiene ya una antigüedad media de 14,5 años, de las más altas de Europa. Para ello, el Gobierno, junto a la DGT, sigue apostando por las Zonas de Bajas Emisiones, donde poco a poco los ayuntamientos van aumentando sus vetos impulsados por nuevas herramientas que les otorgan desde el Ejecutivo.
Más restricciones en España a los coches diésel y gasolina
Así, junto a restricciones que cada vez se incrementan más sobre los vehículos con etiqueta B (los de gasolina vendidos a partir de enero de 2000 y los diésel a partir de 2006), y etiqueta C (los de gasolina matriculados a partir de 2006 y los diésel a partir de 2014), el Gobierno ya ha aprobado decretos para que los ayuntamientos también puedan cobrar nuevas tasas a los vehículos de combustión para acceder a las ZBE de toda España, así como para que puedan limitar su circulación en función al número de ocupantes a bordo o a los sistemas de seguridad que incorporen.
La Ley de Cambio Climático y Transición Ecológica ya fijaba el año 2040 originariamente como de prohibición final en España de venta de los vehículos de combustión. Sin embargo, sin el apoyo de la UE ni una normativa comunitaria que la respalde, si finalmente la Comisión Europea concede una prórroga nuestro Gobierno no podrá tampoco ejecutarla.
La opinión del sector
Las principales asociaciones además se oponen también a la toma de decisiones drásticas. Desde el RACE, por ejemplo, ya piden mejores definiciones de los vehículos que se considerarán medioambientalmente mas eficientes, defendiendo por ejemplo que debe ser independiente de su tecnología, ya que “un vehículo diésel moderno, que cumple con la normativa Euro 6, está en los mismos niveles de emisiones que un gasolina moderno, algo que choca con el mensaje que nos envían desde muchos estamentos políticos”.
Por su parte, desde Faconauto, su presidente Gerardo Pérez asegura que España no podrá cumplir la directiva para el año 2035, llegando a calificar de “disparate” esta prohibición, “porque en España hay que cambiar 27 millones de coches de combustión tradicional y quedan 24 años hasta 2050 (año en el que se prohibiría teóricamente la circulación de cualquier vehículo con motor térmico), lo que significa que cada año habría que cambiar alrededor de un millón de coches en nuestro país”.
En definitiva, si la UE finalmente aplaza la prohibición de venta de los coches de combustión, en España tampoco se prohibirán, a pesar de que el Gobierno sí confirma ya en que seguirá avanzando pasos para que el número de vehículos diésel, gasolina e híbridos en circulación se reduzca drásticamente en nuestro país en los próximos años. Se avecinan por tanto nuevas restricciones.









