Durante estos primeros días del año se amontonan muchas noticias relacionadas con la subida de los precios de todo aquello que compramos/consumimos habitualmente. Que si la luz, el gas, el teléfono o los alimentos son los grandes protagonistas de los titulares y el mundo del motor tampoco se queda atrás. Ya hace unos días os adelantamos cuánto podrían subir los peajes en las autopistas a lo que quizás en poco tiempo tendremos que sumar dos nuevos impuestos que afectarán directamente a los coches gasolina y diésel.
Porque mientras a los híbridos enchufables y eléctricos este año les beneficiarán su compra tanto con el incipiente Plan Auto+ como con la prórroga de la deducción del 15% en la declaración de la Renta, ayudas que también estarán destinadas a la instalación de puntos de carga. En el lado contrario de la balanza hemos ido recibiendo nuevas informaciones que apuntan a que se penalizará durante este 2026 a los propietarios de los coches de gasolina y diésel.
La amenaza del impuesto al diésel continúa
La subida de los impuestos al diésel es como la típica borrasca que la ves venir a kilómetros, aunque parece que nunca va a llegar a descargar. Mandada desde la Comisión Europea, algún día llegará a caer, si es que el Gobierno terminar de encontrar a los socios suficientes en el Congreso de los Diputados para poder rendir a las exigencias que llegan desde Bruselas.
Por ahora hemos tenido ya pequeños avisos como el que dio Carlos Cuerpo, ministro de Economía, que hace unos días confirmó que el Gobierno no renuncia a lo que en la práctica sería una equiparación fiscal de combustibles, eliminando las bonificaciones históricas al diésel para igualar o elevar su precio respecto a la gasolina. Todo ello se realizaría a través de una reforma fiscal.
Según las estimaciones que se han realizado en los últimos meses, se cree que todavía los coches diésel representan un 60% del parque automovilístico español, los cuales verían como con la aprobación de esta subida el combustible subiría entre los 7 y los 11 céntimos por litro. Sobre este cálculo la OCU ya ha publicado sus particulares evaluaciones, indicando que el llenado de un depósito entero costaría 6 euros más, lo que al final de año se convertirían en unos 102 euros más. Más bestia es la cuenta para los transportistas profesionales, a los que imaginamos que les aplicarían una excepción sobre este nuevo impuesto.
Nuevos impuestos por circular por las ZBE
En cuanto al segundo impuesto, y lo sentimos por ellos, también vuelve a apuntar a los diésel. En concreto en la nueva Ley 9/2025, de 3 de diciembre, de Movilidad Sostenible, ya aprobada y publicada en el Boletín Oficial del Estado el 4 de diciembre y vigente desde el pasado 5 de diciembre de 2025, promueve desde el Gobierno la opción de que los ayuntamientos impongan nuevas tasas a los vehículos no solo diésel, sino también gasolina, por circular por las Zonas de Bajas Emisiones.
Por tanto, como ha sucedido con la propia implantación de las distintas Zonas de Bajas Emisiones, este impuesto que busca reducir la contaminación en las ciudades recaería sobre el tejado de los diferentes ayuntamientos. Y seamos claros, si algunos ya se han hecho bastante los remolones solo para empezar a funcionar las zonas de las ZBE, imagínate lo que supondría para ellos promulgar esta nueva tasa que cabrearía a muchos de sus vecinos.
Volviendo a la norma jurídica a la que nos referíamos, en el apartado 3 letra “v” del artículo 20 del Texto Refundido de la Ley Reguladora de las Haciendas Locales, se autoriza oficialmente a los distintos ayuntamientos a gravar la circulación de vehículos que superen los límites o categorías máximas permitidas en las Zonas de Bajas Emisiones, pudiendo determinar de manera autónoma la cuota tributaria aplicable a cada vehículo para tratar de limitar el uso de los más contaminantes.
¿De cuánto dinero estaríamos hablando? Pues desde el Gobierno han propuesto una recomendación que sería utilizar como valor de referencia el coste que habría tenido que pagar un coche diésel o gasolina su hubiese estacionado en un aparcamiento público.










