La DGT no para de avanzar en su control de carreteras. Conocida ya es la estrategia en el máximo organismo de Tráfico de vigilar y sancionar los excesos de velocidad, la que sigue considerando Tráfico como uno de los principales factores de accidentalidad en España, junto a las distracciones al volante. Por eso, cada año mejora todos sus dispositivos y herramientas, dotándolas de más y mejor tecnología.
En los últimos años hemos ido viendo cómo la DGT ha ido apostando cada vez más por nuevos tipos de radar, como los de tramo, así como por avanzadas cámaras que controlan infracciones además como el uso del móvil o del cinturón, pasando por nuevos medios aéreos como los drones o helicópteros e, incluso, como te hemos contado en las últimas semanas, por nuevos vehículos camuflados, como son las furgonetas o las motos sin rotular.
Dentro de esta nueva política, los radares LIDAR han comenzado ya a convertirse en una de las herramientas más avanzadas empleadas hoy por la DGT para controlar la velocidad en vías de todo el país. Más pequeños y precisos, y mucho más difíciles de detectar, estos cinemómetros suponen otra evolución más en los sistemas de vigilancia del tráfico. Pero, ¿qué son exactamente?
Qué son los nuevos radares LIDAR
El término LIDAR proviene de “Light Detection and Ranging”, una tecnología basada en una técnica láser que permite medir distancias y velocidades con mucha más precisión y eficacia. A diferencia de los radares tradicionales, que emplean ondas de radio, estos nuevos sistemas usan haces de luz láser para registrar el movimiento de los vehículos en las carreteras, lo que les permite trabajar con una efectividad mucho mayor, incluso midiendo las velocidad a más largas distancias y en situaciones más complejas de tráfico.
Obviamente, y al ser también dispositivos mucho más compactos, su instalación no es solo más sencilla, sino que pueden ser ubicados en cualquier rincón oculto y en muchas más posiciones, pasando por tanto mucho más desapercibidos para los conductores.
Así funcionan los nuevos radares LIDAR
El sistema LIDAR emite pulsos láser que rebotan sobre los vehículos y regresan al emisor del radar. Calculando así el tiempo que tarda la señal en ir y volver, el dispositivo puede determinar con una gran exactitud la distancia y la velocidad del vehículo controlado, prácticamente limitando al máximo su margen de error.
Otra de las grandes ventajas de estos nuevos radares LIDAR es su capacidad para aislar vehículos concretos incluso en tráfico denso, situaciones en las que, tradicionalmente, los radares convencionales usados hasta el momento mostraban tener muchas más dificultades para el control real. La mayoría de estos nuevos radares láser pueden operar, además, de manera remota, permitiendo a los agentes de Tráfico controlar el dispositivo desde una posición distinta o incluso desde vehículos camuflados alejados de los radares y sin hacer por tanto saltar las alertas a los conductores que circulan por las vías.
Los radares LIDAR, más difíciles de detectar
Denominados casi comúnmente como “radares invisibles”, estos nuevos dispositivos están provocando que su ubicación pase en carretera mucho más desapercibida, como hemos avanzado al inicio. Y es que los radares LIDAR tienen mayoritariamente un tamaño muy reducido y pueden situarse en prácticamente en cualquier punto de la carretera o de sus proximidades: en señales, en guardarraíles, sobre trípodes o dentro incluso de coches patrulla camuflados.
Además, al utilizar esta innovadora tecnología láser, los detectores convencionales de radar tienen muchas más dificultades para identificarlos a tiempo.
Dónde se ubican los nuevos radares LIDAR
Aunque no existe una lista pública exacta de ubicaciones, ya que estos dispositivos son móviles y no están obligados a mostrar su localización exacta, los radares LIDAR suelen aparecer en zonas donde el exceso de velocidad es frecuente o especialmente peligroso, según informa la DGT. Es habitual encontrarlos en carreteras secundarias, salidas de curva, cambios de rasante o tramos donde el límite disminuye repentinamente. También empiezan a verse cada vez más, eso sí, en autovías y autopistas.
Como nos cuentan nuestros colegas de Motociclismo.es, en rutas habituales de motoristas su presencia también está aumentando progresivamente, especialmente en carreteras con gran afluencia durante fines de semana o periodos vacacionales y entre los meses de junio y octubre. La alta tasa de siniestralidad de este colectivo ha provocado que la DGT también comience a emplear motos camufladas en estas rutas para advertir a los usuarios de conductas peligrosas.
Qué cambia para los conductores
Para los motoristas, pero también para los conductores de cualquier tipo de vehículo, estos radares representan por tanto un cambio importante, ya que, la combinación entre tamaño reducido y gran precisión, hace mucho más complicado detectar sus ubicaciones antes de tiempo.
Al mismo tiempo, muchos sistemas LIDAR son capaces de medir las velocidades de los vehículos a mayores distancias y en diferentes ángulos, algo que aumenta todavía más su eficacia. En definitiva, los radares LIDAR representan la nueva generación de vigilancia en carretera más discretos, más precisa y más difícil de prever.









