Quiero añadir gratis Autopista como fuente preferida de Google, para no perderme vuestras noticias.
De medidas pioneras a una realidad ya patente en numerosas ciudades del mundo. Los peajes urbanos se extienden por las grandes urbes como fórmula para desincentivar el uso especialmente de vehículos de combustión en áreas particularmente afectadas por la contaminación y, también, cómo nueva herramienta de recaudación municipal. Poco a poco, esta política comienza a implantarse de manera más general y amenaza con convertirse casi en habitual en la mayoría de grandes ciudades.
Importantes ciudades ya cobran peajes urbanos y de congestión
A día de hoy, importantes urbes como Londres ya disponen de una zona denominada ULEZ (Ultra Low Emission Zone), donde los vehículos que no cumplen con los estándares mínimos de emisiones deben pagar una tasa diaria de 12,50 libras para circular. Una tarifa que se suma al peaje por congestión (Congestion Charge) general del centro. Pero no es la única.
Milán, en Italia, cuenta ya con un Área C que, además de prohibir la entrada a los vehículos más contaminantes, también llega a cobrar una tasa de acceso diaria al resto de coches para circular por el casco histórico. Estocolmo y Gotemburgo, en Suecia, han activado un sistema automatizado de cámaras que cobran un impuesto de congestión variable según la hora del día en sus perímetros urbanos, mientras que, fuera ya de Europa, y como pionera mundial, Singapur hace tiempo que regula el acceso a su distrito financiero mediante peajes electrónicos variables basados en el tráfico en tiempo real.
En España es verdad que actualmente ninguna ciudad cobra hoy una tasa directa o peaje por cruzar o acceder a su Zona de Bajas Emisiones (ZBE). De momento, el modelo elegido para reducir la contaminación se ha estado basando en las restricciones de circulación con multas de 200 euros para los coches más contaminantes, siendo los propios ayuntamientos quienes han regulado en cada una qué vehículos pueden o no entrar. Por norma general, los coches con etiqueta ECO y 0 Emisiones tienen vía libre, y los que no disponen etiqueta tienen los accesos prohibidos, pero ya hay numerosas ZBE que tampoco dejan acceder a los que cuentan con etiquetas B o C.
El Gobierno ya habilita a los ayuntamientos a que cobren tasas en sus ZBE
Sin embargo, aunque hoy no existan todavía estos peajes urbanos activos en España, es posible que pronto comencemos a verlos. Y es que la nueva Ley de Movilidad Sostenible ya habilita de forma oficial y legal a los ayuntamientos que lo deseen a implantar estas tasas de circulación en sus ZBE.
Así, desde finales del año pasado, la nueva Ley 9/2025, de 3 de diciembre, de Movilidad Sostenible, ya aprobada y publicada en el Boletín Oficial del Estado el 4 de diciembre y vigente desde el pasado 5 de diciembre de 2025, promueve desde el Gobierno esta opción de que los ayuntamientos impongan nuevas tasas a los vehículos más contaminantes por circular por las Zonas de Bajas Emisiones. La medida se engloba dentro de un marco normativo que busca reducir la contaminación urbana.
El Gobierno, con esta nueva regulación, no ha pretendido directamente imponer nuevas regulaciones, sino habilitar a los ayuntamientos para que puedan decidir las políticas que más les convengan en sus Zonas de Bajas Emisiones. La norma llega ya con fundamentación jurídica, añadida ahora oficialmente a través de una nueva letra v) al apartado 3 del artículo 20 del Texto Refundido de la Ley Reguladora de las Haciendas Locales, autorizando textualmente ya a las entidades locales a gravar la circulación de vehículos que superen los límites o categorías máximas permitidas en las ZBE, y pudiendo determinar de manera autónoma la cuota tributaria aplicable a cada vehículo.
El coste podría ser similar a aparcar en un párking público
Aunque serán los propios ayuntamientos los que, en caso de aprobar esta opción, fijen la cuantía de las tasas, el Gobierno ha querido ofrecer eso sí una recomendación de posible tasa a imponer en esta misma Ley 9/2025 aprobada, que se basaría en usar como valor de referencia para este nuevo impuesto de circulación el coste que habría tenido que pagar un coche diésel o gasolina si hubiese estacionado en un aparcamiento público. Con una norma así por tanto ya jurídica avalando su implantación, parece ya solo cuestión de tiempo que alguna ciudad española se atreva a imponer tasas de circulación en las ZBE. Eso sí, apostamos a que, llegado el caso, será ya una vez concluyan las próximas elecciones municipales: sería, sin duda, una medida muy poco popular.









