Seguimos conociendo nuevas noticias entorno al desarrollo de motores en el importante grupo Stellantis, consorcio que engloba a marcas como Peugeot, Citroën, Opel, Fiat, Jeep o Alfa Romeo, entre otras. Y todas parece que apuntan a Italia como su nuevo gran centro de operaciones a nivel mecánico.
Si hace unos días ya te confirmamos que el fabricante planeaba ya el lanzamiento de un nuevo motor diésel Euro 7 de 1,6 litros fabricado en el norte de Italia, ahora seguimos conociendo nuevos pasos en la estrategia de sustitución de los motores de gasolina PureTech por nuevos y renovados FireFly, una familia de propulsores desarrollada por Fiat Chrysler Automobiles (FCA) y conocida por sus bloques de aluminio y su innovadora tecnología MultiAir.
Estos motores se introdujeron por primera vez en Sudamérica en 2016 y están disponibles en Europa desde 2018. La producción europea se lleva a cabo también en Italia, en la planta de Termoli, cuya producción se ha asegurado a largo plazo gracias a las recientes inversiones de Stellantis. Los motores FireFly incluyen diversas variantes, como el 1.0 T3 de tres cilindros, el 1.3 T4 de cuatro cilindros y el 1.5 T4 de cuatro cilindros, que se utilizan tanto en sistemas micro-híbridos como en sistemas híbridos enchufables.
Nuevos motores adaptados a la norma Euro 7 e importancia de la planta de Termoli
La adaptación a la norma de emisiones Euro 7 requiere ahora eso sí importantes avances técnicos y estos comienzan ya a incluir sistemas mejorados de postratamiento de gases de escape y de reducción de partículas ultrafinas. Según Stellantis, los nuevos motores FireFly, que ya están en desarrollo, no solo cumplirán próximamente con todos los estrictos nuevos requisitos de emisiones, sino que también ofrecerán mayor eficiencia y fiabilidad.
La planta de Termoli desempeña ya un papel clave en la nueva estrategia de Stellantis. Además de producir los motores FireFly, la nueva transmisión automática de doble embrague e-DCT también se fabricará aquí a partir de este mismo año 2026. Con una producción anual prevista de 300.000 unidades, la planta se convertirá en un centro neurálgico para la producción de sistemas de propulsión electrificados. Estas inversiones no solo garantizan empleos en la región, sino que también fortalecen la posición de Italia dentro del Grupo Stellantis.
Y es que la decisión de ampliar la producción en Termoli también supone a su vez un paso estratégico para reducir la dependencia de las fábricas de baterías. Esto permite a Stellantis responder con mayor flexibilidad a los cambios del mercado y, al mismo tiempo, cumplir con los requisitos de la norma Euro 7.
Abandono de los motores gasolina PureTech
La decisión de seguir desarrollando los motores FireFly coincide, como ya hemos avanzado, con la retirada gradual en Stellantis de los motores PureTech producidos en Francia. Estos motores venían durante años recibiendo importantes críticas debido a problemas técnicos como sus populares fallos en las correas de distribución. Bajo el nuevo liderazgo de Antonio Filosa, CEO de Stellantis desde 2025, la producción de motores PureTech en la planta de Douvrin se ha anunciado que cesará en 2026.
La transición así hacia los motores FireFly demuestra una clara preferencia por las plantas de producción y las tecnologías italianas. Esto también podría interpretarse como una señal de un mayor enfoque en la calidad y la fiabilidad para recuperar la confianza de los clientes, muy mermada por los múltiples problemas asociados a los motores PureTech y a los sistemas de adBlue en sus marcas especialmente francesas.
Impacto en el mercado europeo y apuesta por los motores de combustión
El desarrollo de los motores FireFly tiene importantes implicaciones para el mercado automovilístico europeo. Por un lado, consolida la posición de Stellantis como proveedor líder de tecnologías avanzadas de propulsión. Y, por otro, demuestra que la compañía sigue invirtiendo en motores de combustión a pesar de la creciente electrificación del mercado.
La adaptación a la norma Euro 7 supone un reto importante, ya que la nueva normativa exige no solo límites de emisiones más estrictos, sino también sistemas de postratamiento de gases de escape más duraderos. Sin embargo, Stellantis ve el potencial de los motores FireFly para cumplir estos requisitos sin perder competitividad.
Perspectivas de futuro
Con su decisión de seguir desarrollando los motores FireFly, Stellantis envía una señal clara de cara al futuro. Las inversiones en Termoli y la adaptación a la norma de emisiones Euro 7 demuestran la preparación de la compañía para afrontar los retos de la industria automovilística. Al mismo tiempo, esta estrategia subraya la importancia de Italia como centro de producción dentro del grupo.
Los próximos años demostrarán si los motores FireFly están o no a la altura de las altas expectativas ya creadas. Sin embargo, una cosa es segura: con esta decisión, Stellantis ha dado un paso significativo hacia una movilidad más sostenible y eficiente… Y a poner fin a sus problemas conocidos de fiabilidad que le restan interés comercial.









