Desde hace meses te venimos advirtiendo de un doble problema que están empezando a generar los vehículos en Europa y en el que ya trabajan las autoridades en busca de soluciones. Por un lado, con el aumento del parque eléctrico, la recaudación en impuestos a través de tasas por ejemplo a los combustibles, fundamentales en las financiaciones públicas, cae en picado y urge encontrar soluciones. De otro, la congestión en las ciudades y el aumento de la contaminación obliga también a limitar la circulación de coches y reducir el empleo de carburantes.
Sí, ambos problemas llegan a ser contradictorios y, para solucionar las consecuencias que ya acarrean, las autoridades han comenzado a actuar con distintas iniciativas que afectarán, de uno u otro modo, a todos los propietarios de vehículos, sea cual sea el sistema de propulsión que utilizan. La conclusión es clara: todos pagaremos más si queremos usar nuestro coche.
Nuevo impuesto por kilómetro a los coches eléctricos
Comenzamos así el recorrido de nuevos impuestos o tasas que se anuncian con uno que se ha oficializado ya en Reino Unido y que también se estudia en otros países ya: un nuevo impuesto a los coches eléctricos. En concreto, el país británico ha confirmado ya que, a partir de abril de 2028, los propietarios de estos vehículos asumirán un cobro obligatorio por la distancia que recorran, estipulado de momento en 0,024 euros por kilómetro en vehículos 100% eléctricos y en 0,013 euros en híbridos enchufables.
La medida busca ya, como hemos anticipado, ampliar una recaudación que se está perdiendo con el descenso de vehículos de combustión, con el objetivo de obtener así al menos 1.255 millones de euros anuales para equilibrar las arcas públicas. Esta medida, de la que ya se habla también por ejemplo en Noruega y que se aplica en algunas regiones de Estados Unidos, como Oregon, o en Nueva Zelanda, supone un punto de inflexión en la fiscalidad de los vehículos de cero emisiones, hasta ahora siempre exentos para incentivar una compra que ya comienza a no ser necesaria. Al contrario, está suponiendo un problema de financiación, ya que, aun así, Reino Unido asegura que los ingresos serán casi la mitad de los recaudados hasta ahora con impuestos sobre los combustibles.
Nuevas tasas a los combustibles, encarecerán los precios en gasolineras
Y precisamente nos centramos ya en impuestos sobre los combustibles, que a la vez también subirán. Sí, porque lo dicho, la recaudación cae y hay que mantenerla para continuar el estado de bienestar que impera en la Unión Europea. Con este objetivo, y con el de la lucha por el cambio climático, la UE ya prevé estrenar en los próximos años una nueva normativa, conocida ya como RCD2 o ETS II, que subirá el precio de los carburantes.
Conocido como nuevo Sistema Europeo de Comercio de Emisiones, en realidad se trata de nuevo régimen pionero en Europa que establecerá nuevas tasas para la industria eléctrica, el transporte marítimo, la aviación comercial y, por supuesto, también para el transporte por carretera, entre otros importantes sectores.
Informaciones filtradas desde Alemania por fuentes cercanas a la Comisión Europea apuntan ya a que estas nuevas tasas podrían encarecer también el precio de los combustibles entre un 25 y un 30%, lo que significaría una subida estimada ya de entre otros 20 y 45 céntimos más de euro por litro. Los primeros cálculos apuntan así a que el litro de la gasolina y del diésel podría situarse muy próximo con estas nuevas tasas a los 2 euros por litro a finales de esta década.
El impuesto al diésel, más cerca en España
Esa tasa será para toda la Unión Europea, pero en España además tendremos otro impuesto que encarecerá aún más el uso del diésel. Y es que, exigido por la Unión Europea, el Gobierno sigue estudiando la retirada definitiva de las bonificaciones al gasóleo con el objetivo de equiparar su precio al de la gasolina. Según cuentan los principales medios económicos de España, la Comisión Europea estaría ya presionando de nuevo al Ejecutivo para que aprobase definitivamente esta tasa como exigencia imprescindible para recibir nuevos fondos de ayuda comunitarios y las consecuencias serían muy importantes.
Y es que, esta reforma fiscal, según los expertos supondría encarecer el precio del diésel en las gasolineras entre 7 y 10 céntimos de euro por litro, suponiendo en la práctica una subida del 25% en el precio del litro del diésel, con la previsión de que un depósito de combustible medio de 50 litros se llegue a encarecer hasta en 5,67 euros más por llenado. Es decir, para un kilometraje medio de 15.000 km al año, el conductor de un coche diésel tendría que pagar hasta 102,03 euros más por sus repostajes en un año.
Nuevas tasas por circular por las Zonas de Bajas Emisiones
Y, como redoble de campanas, otro nuevo impuesto se vislumbra ya en nuestro país, en este caso para los coches más contaminantes, es decir, la mayoría de diésel y gasolina, por circular en las Zonas de Bajas Emisiones. La nueva Ley 9/2025, de 3 de diciembre, de Movilidad Sostenible, ya aprobada y publicada en el Boletín Oficial del Estado el 4 de diciembre y vigente desde el pasado 5 de diciembre de 2025, así lo contempla y promueve la opción de que los ayuntamientos impongan nuevas tasas a estos vehículos por circular por las Zonas de Bajas Emisiones.
El objetivo del Gobierno es limitar el uso de los vehículos de combustión de modo que se incentive la compra y propiedad de coches con etiqueta ECO y Cero Emisiones. Esta nueva norma jurídica, que añade ya oficialmente una letra v) al apartado 3 del artículo 20 del Texto Refundido de la Ley Reguladora de las Haciendas Locales, autorizando textualmente a los ayuntamientos a gravar la circulación de vehículos que superen los límites o categorías máximas permitidas en las Zonas de Bajas Emisiones, pudiendo determinar de manera autónoma la cuota tributaria aplicable a cada vehículo para tratar de limitar el uso de los más contaminantes. Como valor de referencia, se aconseja aplicar a la circulación el coste que habría tenido que pagar un coche diésel o gasolina si hubiese estacionado en un aparcamiento público.
Como vemos, todos estos impuestos comienzan a aprobarse o a estudiarse, pero la mayoría entrarán en los próximos años en vigor suponiendo nuevos e importantes costes para los propietarios de cualquier vehículo. El lema de “quien contamina, paga”, se sustituirá por el de “quien circula en coche, paga”.









