Ya no hay marcha atrás. En los próximos años los conductores tenemos que ir haciéndonos a la idea de que pagaremos nuevos impuestos por nuestro coche a medida que otros, ya vetustos, van desapareciendo. La financiación general así lo requiere ya hoy y ni siquiera los vehículos con etiqueta Cero Emisiones, es decir, los 100% eléctricos e híbridos enchufables, se librarán de tener que abonarlos, eliminando los beneficios que hasta ahora le ha permitido considerarse como libres de tasas.
Hay que financiar las carreteras
Y es que un doble problema se asoma ya en el inminente horizonte. De un lado, la falta de financiación de las infraestructuras, deficitarias hoy en día en prácticamente todos los países y estimada ya en nuestro país en hasta 11.500 millones de euros. Por eso, países ya como España o Alemania, tal y como te contamos ayer, estudian ahora desde hace meses una nueva fórmula de pago por uso de las carreteras, fundamentalmente de las autopistas y autovías, que permita seguir manteniendo y conservando las vías con calidad y, sobre todo, seguridad.
En España, incluso la patronal de empresas constructoras y concesionarias de Infraestructuras, Seopan, ha presentado ya un plan poniendo incluso precio a estas nuevas tasas: todos los vehículos ligeros y turismos tendrían que pagar un peaje de 3 céntimos de euro por cada kilómetro recorrido, mientras que los vehículos pesados, es decir, autobuses y camiones, abonarían ya hasta 14 céntimos por kilómetro.
Pérdida de ingresos por los impuestos a los hidrocarburos
Sin embargo, otro problema más está acelerando el pago por uso de los vehículos en buena parte de Europa, y amenaza con extenderse por todo el continente: la pérdida de ingresos ocasionada por la menor utilización de los combustibles fósiles, que hasta ahora contaban con fuertes impuestos que eran vitales para los presupuestos generales por su importante recaudación. A medida que baja la venta de coches diésel y gasolina y aumenta la de vehículos electrificados, caen en picado estos ingresos.
Para paliarlo, hace solo unos días ya te contamos que algún país, como Noruega, ya planteaba introducir, por primera vez, un nuevo impuesto por uso también a los coches eléctricos. Pues bien, hoy conocemos otra iniciativa, en este caso del Reino Unido, que da un paso más en esta dirección que parece que tomarán todos los países, planteando ya abiertamente un nuevo impuesto por kilómetro recorrido también a todos los coches, similar al estudiado por España y Alemania, y que afectaría a todos los vehículos, independientemente de su sistema de propulsión.
Esta medida ya se incluye semioculta en los nuevos presupuestos presentados por el Gobierno británico, suponiendo en las últimas horas una bomba política que supondrá que todos los propietarios de coches, incluyendo los de eléctricos e híbridos enchufables, tengan que pagar nuevos cargos por millas recorridas. Por primera vez, como hemos dicho, estos últimos vehículos dejarán de considerarse como libres de impuestos.
El Reino Unido, a pesar de esta iniciativa, está enviando señales contradictorias a los propietarios de coches eléctricos en los últimos días, y a quienes desean adquirir próximamente uno. Y es que, por un lado, pretende ampliar hasta 2030 la subvención gubernamental para su compra, introducida el verano pasado, y dotarla de un presupuesto adicional de 1.300 millones de libras (actualmente unos 1.480 millones de euros). También ha prometido destinar 200 millones de libras (228 millones de euros) adicionales a la ampliación de la infraestructura de carga. Sin embargo, por otro lado, el Tesoro británico como hemos avanzado ya planea este otro impuesto especial que cobraría a los conductores de vehículos total o parcialmente eléctricos en función a la distancia recorrida.
Pago de 3 céntimos por cada kilómetro recorrido de cada coche
Así, según el proyecto presupuestario, el denominado nuevo Impuesto Especial sobre Vehículos Eléctricos (eVED) entrará en vigor en abril de 2028. Esta tasa estipula que los conductores de vehículos totalmente eléctricos pagarán una tasa de circulación de tres peniques, es decir, unos 3,4 céntimos de euro por kilómetro recorrido a partir de esa fecha. Por lo tanto, una persona que recorra 10.000 millas (casi 16.100 kilómetros) al año en un vehículo eléctrico pagará un impuesto especial de 300 libras, o 342 euros, durante ese periodo. Los usuarios de vehículos híbridos enchufables pagarán por su parte la mitad de esta cantidad.
Desde la perspectiva del Gobierno británico, los conductores de coches eléctricos siguen beneficiándose de la nueva normativa, ya que esta equivale aproximadamente a la mitad del impuesto sobre el combustible que pagan los conductores de vehículos de gasolina. Al mismo tiempo, los usuarios de vehículos de combustión recibirán una ayuda financiera gracias a la prórroga de la reducción de 5 peniques en el impuesto sobre el combustible hasta septiembre de 2026. Si bien esta reducción volverá a aumentar posteriormente en función de la tasa de inflación, la consiguiente disminución de la recaudación del impuesto sobre el combustible, debido a la creciente proporción de vehículos eléctricos en el parque automovilístico del Reino Unido, se compensará, principalmente, mediante el nuevo eVED (impuesto sobre vehículos electrónicos).
Revisión anual del kilometraje de los coches
Según el Ministerio de Hacienda británico, la distancia real recorrida por un coche eléctrico se comprobará anualmente. Esto podría hacerse durante la inspección técnica obligatoria, o ITV, en el caso de los vehículos más nuevos y durante el primer y segundo aniversario de su matriculación inicial.
El eVED (impuesto sobre vehículos eléctricos) se calculará entonces junto con el impuesto sobre vehículos ordinario, que, por primera vez este año en el Reino Unido, también se aplica a los vehículos eléctricos. El Gobierno aún debate si el sistema es viable en esta forma, ya que, según el plan actual, el odómetro instalado en el vehículo se utilizaría como base para el cálculo. Y no solo los expertos en coches usados saben que este odómetro puede manipularse fácilmente: incluso el Ejecutivo británico reconoce este riesgo y, por lo tanto, busca maneras de prevenir este tipo de fraude. Además, este método también incluiría en el cálculo los kilómetros acumulados en el extranjero, por ejemplo, en un viaje de vacaciones.
Prohibida la venta de vehículos de combustión en 2030
Sin embargo, las tasas impositivas no son definitivas y aumentan cada año en función de la inflación. En el primer año fiscal tras la entrada en vigor del plan (previsto para 2028/29), se espera que el impuesto eVED genere aproximadamente 1.100 millones de libras esterlinas (1.250 millones de euros) para el erario público. Dos años después, se proyecta que esta cifra alcance los 1.900 millones de libras esterlinas (2.160 millones de euros).
Naturalmente, esto dependerá de cuántos coches eléctricos se matriculen en el Reino Unido en el futuro y de la distancia que recorran finalmente. Por lo tanto, la recaudación específica es incierta, tal y como admite ahora el gobierno. También se es consciente de que el nuevo impuesto probablemente reducirá la demanda de coches eléctricos, ya que aumenta sus costes de ciclo de vida.
Hay que recordar además que el Reino Unido ya planea prohibir también la venta de vehículos nuevos de gasolina y diésel a partir de 2030. El actual primer ministro, Keir Starmer, ya ha reafirmado esta intención y, en consecuencia, su gobierno está trasladando la responsabilidad a los fabricantes de automóviles. “Para cumplir los objetivos, los fabricantes tendrían que responder con reducciones de precios o una reducción en las ventas de vehículos no eléctricos”, según ha informado en declaraciones a la BBC, citando el proyecto de ley para el eVED.
Conclusión
A partir de 2030, Gran Bretaña solo se permitirá la matriculación de vehículos nuevos con sistemas de propulsión eléctricos o híbridos. Por tanto, cabría esperar que el Gobierno tomara medidas para que los vehículos con sistemas de propulsión alternativos resultaran atractivos para los clientes lo antes posible. Para ello, está ampliando sus subvenciones actuales para la compra de vehículos de cero emisiones. Sin embargo, al mismo tiempo, Reino Unido está introduciendo un nuevo impuesto especial por kilómetro recorrido, a la vez que amplía la desgravación fiscal para los combustibles fósiles. En general, los planes parecen contradictorios y poco convincentes, sobre todo porque aún no está claro cómo se verificará de forma fiable la distancia real recorrida.









