Sí, lo habrás observado en las gasolineras ya antes de Navidad y en este comienzo de 2026: el precio de los carburantes no solo se ha estabilizado, sino que incluso lleva más de un mes a la baja. Según las últimas estadísticas ofrecidas por el portal dieselogasolina.com, el diésel cotiza hoy de media en España a 1,389 euros por litro, mientras que la gasolina de 95 octanos lo hace a 1,444 €, marcando las tarifas más bajas en el último trimestre. Una gran noticia.
Sin embargo, las previsiones para los próximos meses, tal y como te venimos contando desde hace tiempo, no son tan halagüeñas. Al contrario, los pronósticos son muy preocupantes, ya que hasta dos nuevas tasas ondean ya en el horizonte dispuestas a encarecer, y mucho, el precio de los combustibles en el mercado, y especialmente del diésel, que podría cargarse con hasta dos nuevos impuestos a la vez. Repasamos cada uno y cómo puede afectarnos como consumidores.
El impuesto al diésel, más cerca
El primero es ya casi un viejo conocido que el Gobierno lleva años queriendo aprobar: el conocido como impuesto al diésel, que en realidad no es más que la retirada definitiva de las bonificaciones al gasóleo con el objetivo de equiparar su precio al de la gasolina. Según cuentan los principales medios económicos de España, la Comisión Europea estaría ya presionando de nuevo al Gobierno para que aprobase definitivamente esta tasa como exigencia imprescindible para recibir nuevos fondos de ayuda comunitarios.
Enmarcada ya según estas mismas informaciones ya en una nueva reforma fiscal que el Gobierno quiere aprobar a lo largo de 2026, ¿qué significaría esta nueva tasa? Comprometida con Bruselas, y confirmada como objetivo por parte del propio ministro de Economía, Carlos Cuerpo, la previsión es que, de aprobarse, podría encarecer el precio del diésel en las gasolineras entre 7 céntimos de euro por litro, según las previsiones más optimistas publicadas por El Economista, y hasta 10 céntimos por litro, según los pronósticos más desfavorables anunciados por la OCU.
En la práctica, esta nueva tasa significaría al menos una subida del 25% en el precio del litro del diésel, con la previsión de que un depósito de combustible medio de 50 litros se llegue a encarecer hasta en 5,67 euros más por llenado. Es decir, para un kilometraje medio de 15.000 km al año, el conductor de un coche diésel tendría que pagar hasta 102,03 euros más por sus repostajes en un año. Menuda subida.
Nuevas tasas de la UE encarecerán todos los carburantes
Sin embargo, las malas noticias se expanden y, a esta previsión, hay que añadir otra… eso sí a más largo plazo. Y es que como te vinimos contando ya a finales de 2025, la Unión Europea prevé estrenar en los próximos años una nueva normativa, conocida ya como RCD2 o ETS II, el conocido como nuevo Sistema Europeo de Comercio de Emisiones. Se trata de un nuevo régimen pionero en Europa que prevé establecer nuevas tasas para la industria eléctrica, el transporte marítimo, la aviación comercial y, por supuesto, también para el transporte por carretera, entre otros importantes sectores.
Con el objetivo de “reducir los gases de efecto invernadero para conseguir disminuir las emisiones de COE en 2030 hasta en un 62% con respecto al pasado año 2005 en toda la Unión Europea”, informaciones filtradas desde Alemania por fuentes cercanas a la Comisión Europea apuntan ya a que estas nuevas tasas podrían encarecer también el precio de los combustibles entre un 25 y un 30%, lo que significaría una subida estimada ya de entre otros 20 y 45 céntimos más de euro por litro.
Haciendo cálculos muy sencillos, el litro de la gasolina y el diésel podría situarse muy próximo con estas nuevas tasas a los 2 euros por litro, un valor que solo se ha alcanzado con el inicio de la Guerra de Ucrania. No obstante, expertos del sector energético han querido en las últimas horas tranquilizar a los consumidores, confirmando que de momento “no existe ningún texto normativo aprobado ni en tramitación en España que contemple un incremento de dicha magnitud”, como asegura Manel Montero, director general del Grupo Moure.
Este experto del sector subraya que “los ajustes (debidos a este nuevo impuesto RCDE2) serían limitados y previsibles, ya que el futuro sistema europeo de comercio de emisiones (ETS2 o RCDE2), previsto para 2027, no constituye un impuesto nacional directo, sino un sistema de mercado que podría trasladar un coste moderado de carbono a la cadena de suministro, sin provocar impactos abruptos sobre los consumidores”.
Desde el holding apuntan a que se trata por ahora de un “planteamiento en fase de estudio. Las informaciones difundidas generan inquietud entre consumidores y empresas. No obstante, conviene subrayar que las únicas propuestas referidas a nivel europeo hacen alusión a ajustes limitados, de apenas algunos céntimos por litro. Su eventual aplicación dependerá de decisiones posteriores de planificación y regulación”, ha confirmado Manel Montero.









