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Alfa Romeo ostenta una rica herencia de automóviles impresionantes y una larga tradición de coupés, que su último prototipo pretende proyectar hacia el futuro, aunque los coupés no parezcan tener de momento futuro en la marca propiedad ya de Stellantis. La gama actual, compuesta principalmente por SUV como el Junior, el Tonale y el Stelvio, dejará de producir el Giulia, que comparte plataforma con el Stelvio, a finales de 2027, al igual que su SUV más grande. La demanda de sedanes es ahora igualmente baja, al igual que la de coupés clásicos como el Alfetta GTV.
El Cuorerosso («corazón rojo») es, por tanto, «solo» un prototipo destinado a anticipar la futura línea de diseño. No obstante, este vehículo de cuatro plazas —de 4,70 metros de largo y apenas 1,33 metros de altura— sería sin duda un excelente candidato para convertirse en un coche eléctrico de gran eficiencia aerodinámica. Sin embargo, Alfa anuncia un coeficiente aerodinámico (Cx) más bien convencional de 0,28 y, bajo el capó de perfil bajo y elegantes nervaduras, el motor V6 biturbo de más de 520 CV —procedente del Giulia Quadrifoglio, modelo que sigue a la venta— solo existe en la imaginación del equipo de diseño: el capó del prototipo no se puede abrir y en el habitáculo no se aprecia ni el túnel de transmisión ni el espacio necesario para la batería de un sistema híbrido, algo que los creadores del Cuorerosso desearían incorporar. ¿Potencia? ¿600 o 700 CV? Sin una materialización real, todo eso no pasa de ser una mera especulación.
Propulsor V6 híbrido para un nuevo deportivo
Este sistema de propulsión tiene más probabilidades de llegar a materializarse, ya que los italianos planean —prácticamente como sucesor del 33 Stradale— otro deportivo de producción muy limitada y un precio presumiblemente de siete cifras (el 33 cuesta más de dos millones de euros, dependiendo de la configuración individual).
En cambio, el Cuorerosso otorga mayor importancia a las plazas traseras; de hecho, el punto más alto de su carrocería —de aspecto muy deportivo— se sitúa, al parecer, justo sobre los dos asientos posteriores. No fue posible comprobar cómo repercute esto en el aprovechamiento del espacio, ya que la regla de oro para el habitáculo de este prototipo único es «mirar pero no tocar». No obstante, la altura del techo en la parte trasera podría responder simplemente a criterios estéticos, dado que el jefe de diseño de Alfa Romeo, el español Alejandro Mesonero (procedente anteriormente de Seat, VW Cupra, Renault y Dacia), pidió inicialmente a su equipo que creara una forma escultórica, prescindiendo de faros y ruedas.
Inspirado en el Alfa Brera
El resultado ha sido eso sí un Alfa Romeo inconfundible, con faros afilados y el característico scudetto entre ellos, que transmite una imagen deportiva y dinámica, como si estuviera a punto de saltar. El frontal y la luneta trasera triangular recuerdan vagamente al Brera, diseñado por Giorgio Giugiaro en 2002 y cuya producción en serie comenzó en 2005 sobre la plataforma de tracción delantera del modelo 159. De hecho, Bob Romkes, diseñador de exteriores de Alfa Romeo, se declara admirador de aquel coupé de configuración 2+2.
A primera vista, la zaga, situada bajo la luneta, recuerda a un icono de otra marca: el imponente alerón que surge orgánicamente de la carrocería —y que da paso a una sección final tan vertical como la cara norte del Eiger—, así como los pilotos redondos, evocan al Lancia Stratos. Sin embargo, a diferencia de lo que ocurría en la leyenda de los rallies de los años 70, el borde inferior del «alerón» —que desciende hacia el centro— recorta una pequeña parte de los pilotos; además, la gran inscripción «Alfa Romeo» deja claro de inmediato que no se trata de la otra marca italiana, aunque esta también pertenezca actualmente al grupo Stellantis. La verdadera inspiración fueron los coupés deportivos con coda tronca (zaga truncada), como el Giulietta Sprint Zagato de 1962 o el Giulia TZ de 1963, cuyos extremos traseros de corte vertical prometían ventajas aerodinámicas.
Interior: sin pantalla táctil, pero con interruptores físicos
En comparación con el Brera, el Cuorerosso es casi 30 centímetros más largo, lo que deja espacio para dos puertas traseras adicionales. Estas se abren en sentido opuesto a la marcha —al estilo del antiguo BMW i3, por ejemplo— y son notablemente más cortas que las delanteras.
Las puertas de apertura opuesta dejan a la vista un interior tapizado en rojo, donde los asientos traseros están conectados mediante un arco que parece flotar desde la parte delantera hasta la trasera. De este arco nacen dos consolas centrales —una negra más grande delante y otra más pequeña detrás— que se elevan hacia la parte delantera en direcciones opuestas. La consola delantera está diseñada, en cierto modo, como una pantalla; no obstante, incorpora mandos físicos —ruedas giratorias, palancas y selectores— que ofrecen respuesta táctil. Este detalle recuerda a la consola central curva con revestimiento de madera, palanca de cambios y pequeños indicadores circulares típica de los modelos de la marca en los años 60. Los diseñadores conceden gran importancia a los controles físicos y opinan que el sector automovilístico ha llevado demasiado lejos la tendencia de las pantallas táctiles y el manejo exclusivo mediante el tacto. Alfa pretende, al menos, seguir un camino diferente: reducir las distracciones derivadas del sistema de infoentretenimiento y centrarse más en lo que realmente importa en un Alfa: la conducción.
Esta apuesta por lo esencial también realza un rasgo especialmente llamativo de la instrumentación situada tras el volante. Aunque los indicadores se alojan en dos tubos circulares —al igual que en los Giulia y Spider de las décadas de 1960 y 1970—, pueden fusionarse visualmente para formar un único instrumento redondo de estilo clásico (aunque digital), una configuración típica de los coches de carreras de los años 60, y no solo de Alfa Romeo. La simplificación logra su objetivo: el habitáculo no solo transmite una agradable sensación de orden y acogida, sino que su espacio —más ajustado y envolvente que amplio— resulta cálido y familiar, quizá también gracias al predominio del color rojo. Y es que el futuro del diseño de Alfa tiene un "cuore rosso".













