El coche diésel, gasolina e híbrido puede no estar finalmente tan muerto como se preveía. No es que peligre ya la prohibición de venta que la Unión Europea tenía prevista para el año 2035 y que la Comisión Europea ya se ha encargado de eliminar del plano político con una nueva propuesta más flexible, es que ni siquiera este mismo rumbo parece ahora suficiente para Alemania, el país más influyente del continente, que a esta hora trabaja ya presionando en Bruselas para obtener una mayor relajación de la futura normativa a aprobar, de manera que el coche térmico se preserve aún por más años y con menos restricciones.
Alemania ya presiona para lograr regulaciones de emisiones menos estrictas
Así, al menos, lo anuncia ya el prestigioso medio alemán Automovilwoche, quien asegura que “Alemania presiona por nuevas relajaciones para no desactivar progresivamente los motores de combustión”. Aprovechando que su Gobierno ha aprobado un paquete de medidas de ayuda ante el alto precio de los combustibles, los principales partidos políticos preparan ya un nuevo paquete para “fortalecer la industria automovilística”, impulsando regulaciones de CO2 menos estrictas y planteando una nueva propuesta que propicie “más ajustes en la propuesta de la Ordenanza de Valores Límite de Flota de CO₂ de la UE y en otros expedientes automovilísticos”.
Estas son algunas de las principales conclusiones que documenta ya una publicación distribuida esta semana tras el final del comité de coalición, en el que se reunieron los líderes de los partidos que conforman el Gobierno de alianza conservadora entre el CDU/CSU y el SPD. Con el objetivo de ampliar la vida de los coches de combustión, el objetivo es presionar a la UE para que apruebe en su propuesta nuevos ajustes en la regulación sobre los límites de emisiones contaminantes en las flotas de vehículos, flexibilizando al mismo tiempo las opciones de seguir comercializando los vehículos térmicos.
Si no cambia la normativa, el coche de combustión prácticamente desaparecerá
Y es que, como te hemos venido contando en las últimas semanas, a pesar de que la Comisión Europea ha eliminado de su propuesta final la prohibición de venta de los coches de combustión, la realidad es que aprobando una reducción por el contrario del 90% de reducción de CO2 en el escape a partir de 2035, y proponiendo compensar el 10% restante con créditos vinculados a acero bajo en carbono “Made in EU” y a combustibles renovables, esta realidad supondría que en la práctica los vehículos diésel, gasolina e híbridos prácticamente tuviesen que desaparecer de los catálogos de las marcas, reduciéndose a modelos con tecnología de nicho.
Con su nueva presión, por tanto, el Gobierno alemán pretende que haya menos restricciones a los coches de combustión para que se puedan seguir vendiendo a más escala real a partir de 2035, y no dependiendo de medidas que van a asfixiar a los fabricantes o a los consumidores, ya que, por ejemplo, el uso solo de e-fuels o combustibles sintéticos que se quieren aprobar suponen hoy altos costes de repostaje, con previsiones que apuntan a que su precio por litro podría superar en unos años los 2,8 € en las gasolineras.
El Parlamento Europeo, y el Consejo, decidirán ahora
Queda ahora por ver si la Comisión Europea termina cediendo a las presiones de un país tan poderoso industrialmente como Alemania, muy dependiente de la fabricación automovilística, y el Parlamento y el Consejo Europeo terminan votando un programa con nuevas enmiendas introducidas que relajen la futura normativa anticontaminante. El canciller alemán, Friedrich Merz, ya ha advertido que su país seguirá defendiendo los intereses de la industria, aunque presentándose siempre a las negociaciones con actitud abierta y negociante. Se prevé un debate de lo más caliente en los próximos meses en Bruselas.









