El problema no lo tenemos hoy, ni mañana. Hay que esperar algo más de una década para que comprobemos cómo las gasolineras y estaciones de servicio dejan de suministrar el diésel y la gasolina actuales. Pero el momento llegará… y ya sabes que sucede antes de que nos demos cuenta. La fecha estimada es 2035, pero poco a poco tendremos que irnos preparando.
Y es que con un parque español que ya tiene hasta 15 años de antigüedad prácticamente de media, no hace falta pensar mucho para que sepamos que los coches que hoy estamos comprando se verán afectados por tanto por esta nueva medida de la Unión Europa durante su vida útil. Sí, porque la prohibición de venta de los coches de combustión interna ya tiene fecha para 2035, cuando únicamente podremos repostar con los nuevos e-fuels, también denominados e-combustibles o combustibles sintéticos. Depende de dónde leas los conocerás con una denominación diferente.
Y dale gracias. Gracias sobre todo a Alemania, que debido a su negativa de última hora a aprobar una medida de prohibición de venta que ya estaba prácticamente redactada y que contaba con el visto bueno de la Comisión Europea, ha conseguido que finalmente Bruselas flexibilice algo la normativa y permita que, más allá de 2035, puedan seguir existiendo coches de combustión interna siempre y cuando se reposten única, y exclusivamente, con estos nuevos e-fuels.

Los coches tendrán nuevos sistemas que aseguren que solo se repostan con e-fuels
Para dar su brazo a torcer ante las presiones de Alemania, la UE eso sí también ha sido clara: “estos coches tendrán que demostrar que no pueden funcionar con ningún combustible que no sea neutro en carbono, es decir, de origen fósil”. Para ello, los fabricantes tendrán que implementar antes de 2035 sistemas para que los coches controlen realmente el tipo de carburante que se les suministra y solo puedan ponerse en marcha si el carburante es e-fuel, jamás con el diésel o la gasolina actual.
Esto implicará, además, que la UE establezca en los próximos años un nuevo tipo de categoría de vehículo ecológico que hoy no existe, y que permita poder matricular así a estos nuevos coches de combustión interna alimentados exclusivamente con e-fuels sin efectos en la contaminación. La medida por tanto tendrá un alto coste para los fabricantes, que deben desarrollar estos nuevos sistemas, pero también para los consumidores, que tienen que ir preparándose para el precio que tendrán estos combustibles sintéticos y que, como ya advierte la organización Transport & Environment (T&E) provocará que “solo los conductores más pudientes puedan usar este tipo de coches”.
El precio del litro del e-fuel será de 2,80 €
Y es que, según denuncia ya la propia T&E, solo la gasolina sintética se estima ya que “podría costar más de 2,80 € por litro a partir de 2030 con las previsiones actuales”. Esta cifra supone que este nuevo e-fuel, por tanto, sea hasta un 50 por ciento más caro que la gasolina tradicional actual, debido a todo el complejo proceso de producción que conlleva, “en el que se consume mucha energía”.

Los cálculos realizados hoy por T&E concluyen además que, cuando se autorice solo su uso, el coste de llenar cualquier depósito de un coche de combustión interna con e-fuels ascenderá a al menos 210 euros, si el repostaje es completo. Es decir, contar con un coche de gasolina sintética supondrá en todo el año un gasto de hasta más de 2.300 euros en combustible sintético para los conductores.
Ante esta realidad, T&E ha advertido también del peligro que supondrá en la práctica que muchos conductores, ante la imposibilidad de gastarse tanto dinero en combustible sintético, termine usando gasolina y diésel fósiles tradicionales para eludir las normas. Veremos cómo responde en los próximos años la industria del automóvil.