Probamos el nuevo Dacia Bigster Hybrid 155: el SUV, de bajo consumo, ¿la compra hoy más inteligente?

El Dacia Bigster no es sólo un coche "más grande" que lo que hasta ahora tenía la marca, ni la máxima optimización posible de un coche económico. Es, ante todo, un gran salto en ambición para poder competir en una categoría SUV mucho más exigente, consiguiendo, una vez más, lo que ya es norma en la casa: nadie da mucho más por el mismo dinero.

Probamos el nuevo Dacia Bigster Hybrid 155, el SUV, de bajo consumo, la compra hoy más inteligente
Probamos el nuevo Dacia Bigster Hybrid 155, el SUV, de bajo consumo, la compra hoy más inteligente

Por más que el segmento requiera cierto nivel, el Dacia Bigster no juega a disfrazarse Renault o un Nissan con otro logo. Su apuesta es más directa —y para muchos, más valiosa—: poner sobre la mesa un coche grande, familiar y muy satisfactorio en lo esencial, por un precio que cuesta encontrar en rivales equivalentes.

Lo que sigue cuadrando para su público es que “todo encaja”, especialmente cuando pones en la balanza su practicidad y el hecho de que ninguno de sus motores te condena por rendimiento o respuesta real en carretera si lo que necesitas es comprar por el precio más ajustado posible. Es cierto que el salto de Duster a Bigster se nota justo donde importa en un coche de esta categoría, porque Dacia estrena un catálogo de equipamientos nunca visto en la marca: techo panorámico, posibles asientos con ajuste eléctrico, consola central refrigerada o apertura automática del portón del maletero, según versión, son esos nuevos elementos diferenciales. En realidad, nada es novedoso en el segmento, pero el Bigster también mantiene en firme la política de la marca: nada que no tenga sentido útil lo vas encontrar en este coche.

Dacia Bigster Hybrid 155
Dacia Bigster Hybrid 155

El valor añadido de Dacia, también en su gran Bigster

En ese sentido, si piensas en seguridad, el Bigster está muy por encima de las expectativas, tanto por los asistentes disponibles como por su más que correcto comportamiento en carretera dentro de un uso normal. A ello suma un valor añadido muy “Dacia”, como es esa sensación de robustez extra frente a rivales más refinados, una altura libre al suelo que marca diferencias e incluso versiones de tracción total sin obligarte a irte a híbridos enchufables o a motorizaciones más caras; quien viva y use el coche en entornos rurales, sabe que son aspectos que marcan la diferencia, sobre todo cuando miras a largo plazo porque no tienes intención de renovar coche en un periodo medio de tiempo.

Y, además, la gama deja margen para elegir por pura lógica económica, con alternativas que —salvo la electricidad cargada en casa— pueden funcionar con uno de los combustibles más baratos del momento, como el GLP. Sí, es verdad que hay una oleada de rivales recientes que, por un poco más de dinero, ofrecen más empaque, más potencia, más imagen de marca o un confort más sofisticado. Pero Dacia sigue enfocada en quienes saben que esa diferencia, por pequeña que parezca sobre el papel, puede ser decisiva en una compra así.

Dacia Bigster 021
Interior del Dacia Bigster Hybrid 155.

Más que simplemente un SUV modesto

En realidad, el Bigster es bastante más coche de lo que sugiere una lectura rápida del habitáculo, que para muchos sigue siendo —equivocadamente— la vara principal para medir calidad. Sí, abunda el plástico rígido, pero también hay sensación de solidez, buenos ajustes y un diseño interior moderno, sin brillos molestos y con los mandos donde deben estar. Si tuviera que señalar una laguna, estaría en los asientos delanteros: la banqueta se siente algo corta y la estructura transmite menos robustez de la que algunos esperarían en un SUV de este tamaño.

Donde Dacia vuelve a acertar es en la parte “de uso”. La instrumentación digital —de 10 pulgadas en los acabados altos— renuncia a los fuegos artificiales de personalización, pero a cambio ofrece una lectura clara, con tipografías grandes y sin esa obsesión por el grafismo que, en otros coches, termina escondiendo la información. Con el sistema multimedia ocurre algo parecido: pantalla de 10 pulgadas, correcta sin más en rapidez y calidad gráfica, pero sencilla de manejar, que al final es lo que se agradece cada día. En general, lo que tienes delante recuerda mucho a un Duster: misma posición de conducción dominante, mandos físicos para el climatizador y un selector electrónico del cambio bien colocado en la consola. Incluso incorpora detalles que ya están copiando algunos rivales, como la posibilidad de agrupar y desconectar ciertos asistentes con un botón, sin tener que bucear por menús cada vez que arrancas.

Dacia Bigster Hybrid 155
Maletero del Dacia Bigster Hybrid 155.

Los "lujos" del Dacia Bigster

Esos son, en el fondo, los “lujos” de Dacia: ergonomía lógica y una capacidad interior muy bien aprovechada. Ahora bien, en el Bigster esa filosofía se aplica de una manera particular, porque el extra de tamaño respecto al Duster no se traduce tanto en las plazas traseras como cabría imaginar. De los 23 cm adicionales, apenas unos tres repercuten en el espacio posterior. Dicho esto, también es justo reconocer que, para cuatro adultos, va sobrado de habitabilidad, se viaja con desahogo y, con la salvedad del aislamiento del habitáculo, también con buena calidad de suspensión.

Donde el Bigster marca distancias de verdad es en el maletero. Según versión, la cifra se mueve entre los 444 litros de los Hybrid-G 4x4 —el eje trasero tiene que dejar sitio al depósito de gas y al motor eléctrico adicional que impulsa las ruedas posteriores— y los 667 litros de los Mild-Hybrid de gasolina. El Hybrid 155 que estamos probando se queda en 546 litros, con piso a dos alturas, aunque la zona inferior prácticamente desaparece si montas la rueda de repuesto de emergencia. Es una solución muy Dacia: queda a la vista bajo la tapa y sin protección alguna, pero pero para muchos usuarios, perdidos una carretera recóndita y con una rueda reventada por el mal estado del firme, poder contar con esa rueda será, literalmente, como encontrar un tesoro.

Ni más, ni menos

El Bigster es un coche cómodo y fácil de llevar..., como se suelen llevar este tipo de SUV familiares. Casi siempre se siente mucha naturalidad al volante y no exige ninguna adaptación especial, pero también tiene un tacto que desde el primer instante invita a ir relajado. En términos de puesta a punto, su filosofía es muy coherente con su posicionamiento, dando prioridad al confort, trabajando con márgenes amplios de amortiguación y con transiciones bastante suaves. La carrocería se mueve lo esperable en un vehículo alto, con centro de gravedad elevado, pero lo hace de manera progresiva. La dirección, sin ser especialmente informativa, resulta coherente en su asistencia y respuesta, generando esa confianza básica que se busca en un SUV familiar, basada en estabilidad lineal, facilidad para mantener el coche en la línea que se quiere y un comportamiento noble cuando se enlazan curvas a ritmo normal.

Dacia Bigster Hybrid 155
Dacia Bigster Hybrid 155.

Ese carácter, no obstante, tiene una lectura complementaria en escenarios extremos. Cuando se le acumula trabajo al control de estabilidad por un volantazo indebido o por un cambio muy brusco de dirección, el Bigster prioriza de forma muy decidida la corrección y la estabilidad. En ese punto —que en un uso normal es excepcional— la respuesta puede percibirse con menos transparencia que en modelos con "más chasis" o con una puesta a punto más enfocada al dinamismo, sintiendo cierta desconexión debido a que el único objetivo que parece fijarse el coche en estas situaciones es "pararlo" lo antes posible a base de electrónica antes que la continuidad de la maniobra, pero, en realidad, es la forma de entender la seguridad desde el concepto Dacia, y el Bigster no es la excepción en su gama de modelos.

Pero la norma en el Bigster es una calidad dinámica muy satisfactoria por rodadura, aunque, en este contexto, hay un aspecto que puede deslucir la experiencia de uso, porque en asfalto rugoso, por ejemplo, el Bigster deja pasar más "textura" del asfalto al habitáculo de la deseable. Y cuando se exige al motor, el ruido mecánico también tiene bastante presencia en el habitáculo. Es el peaje de ser el rey de la economía, pero es igual de justo reconocer que el Bigster no va para nada mal y que encaja de manera muy natural con lo que se espera de un SUV familiar: viajar con tranquilidad, conducir sin esfuerzo, llegar descansado y poder transportar más maletas o carga que la media de competidores directos..

El Dacia Bigster Hybrid 155, un híbrido ágil y eficiente

La oferta de motores es otra de las grandes ventajas del Bigster, porque, acertadamente, no hay un nivel de potencia inframotorizado con la finalidad de ofrecer un precio de entrada de derribo. El cliente incluso puede decidir entre gasolina y GLP, en ambos casos también con microhibridación, al mismo precio. El Hybrid probado no solo deriva del sistema de propulsión que estrenó Renault, sino que además fue el primero en introducir una evolución, cambiando el motor térmico 1.6 por un 1.8 de mejor rendimiento.

Dacia Bigster Hybrid 155
Dacia Bigster Hybrid 155.

Con esta nueva motorización híbrida, el Bigster ofrece aceleraciones y recuperaciones realmente solventes incluso cargado, sin llegar a dar nunca la impresión de sobreesfuerzo mecánico, algo que en el sistema original que empezó a usar Renault, asistido también por menos batería, podría ocurrir de forma ocasional en condiciones algo exigentes de uso, como por ejemplo, al afrontar puertos muy prolongados. Siendo realmente satisfactorio por capacidad dinámica, su mejor baza es, sin embargo, la eficiencia, especialmente en ciudad, su especialidad. De ahí, puedes salir con medias de 4,5 l/100 km, se mueve como pez en el agua en carretera con cifras ligeramente superiores a los 5 l/100 km y, en viaje sostenido de autopista, luchando incluso contra la ineficiente aerodinámica del coche, el Bigster ha registrado una media de 6,1 l/100 km.

Son cifras realmente excelentes que, además, varían muy poco al viajar con carga. Si bien, al igual que el chasis, también el propulsor presenta ciertos puntos débiles en cuanto a refinamiento. En parte, todo se sigue debiendo a la gestión del particular cambio automático que utiliza este conjunto mecánico, algo dubitativo en su salto de segunda a tercera marcha —ese es, principalmente, el salto más controvertido—, sobre todo cuando necesitamos una rápida reacción mecánica y aceleramos a fondo. También hay momentos en los que se percibe algo más de vibración mecánica de la deseada cuando el motor térmico asume la función de generador estacionario —puntual y a muy baja velocidad—, pero, a cambio, tiene fuerza para acelerar cuando circulamos a velocidades medias, no hace demasiado ruido a ritmos de autopista y ofrece abundantes momentos de conducción eléctrica que aprovecha para circular con sigilo por la ciudad o a baja velocidad, manteniendo muy a raya, tal y como hemos podido comprobar, las cifras de consumo... y, por tanto, también el coste de uso. 

Dacia Bigster Hybrid 155
Dacia Bigster Hybrid 155.

Nuestra opinión: una compra muy inteligente

El Bigster no sólo complementa el catálogo de Dacia, también se atreve a “marcar” muy de frente a los rivales de esta nueva categoría en la que desembarca. Y sí, puede que no invente nada en materia de innovación, pero ofrecer un producto tan completo a precios tan competitivos es una auténtica rareza entre los SUV de tamaño medio. Su mérito está en mantener la filosofía Dacia en una categoría tan exigente, pero además compitiendo muy dignamente en ella por rendimiento, comodidad y, sobre todo, polivalencia, todo ello en un balance tan lógico que lo convierte en una verdadera compra maestra para quienes compran más de cabeza que de corazón.

 

Dacia Bigster Hybrid 155

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Fotos del Dacia Bigster Hybrid 155, un SUV de lo más eficiente

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