Hay vida más allá de los SUV. Pese a que las cifras de ventas digan lo contrario, los «coches bajitos» siguen siendo una alternativa de lo más interesante si lo piensas. Elementos como la aerodinámica, un centro de gravedad más bajo y mayor agilidad urbana tienen su importancia, especialmente hablando de eléctricos.
La oferta es amplia, suman casi una docena, la mayor parte de ellos de los grupos Stellantis y Volkswagen, a los que Kia opone un coche atractivo, muy amplio, con dos baterías de diferente capacidad a elegir, la más grande de las cuales le permite superar los 450 km en uso real. Se denomina EV4 y es un coche eléctrico que por dimensiones se sitúa a caballo entre dos SUV tan caracterizados como los EV3 y EV5, con los que comparte tecnología.
El Kia EV4, un coche grande con una habitabilidad impresionante
De puro proporcionado que resulta, nadie diría que el EV4 mide 4,43 m de longitud o, lo que es lo mismo, 11 cm más que el Cupra Born o 16 más que el ID.3 u 8 cm más que el Citroën ë-C4, al que —como al resto de propuestas de Stellantis— supera notablemente en potencia. Son dimensiones que en otra época caracterizaban a las berlinas del segmento D y que en este caso se traducen en una nueva interpretación del coche familiar, con una impresionante habitabilidad interior.
Destaca por espacio para la cabeza, por anchura, con nada menos que 148 cm de anchura a la altura de los hombros en las plazas delanteras y 139 en los traseros, y unos 82 cm medidos para las piernas de los pasajeros traseros que marcan un hito en una categoría en la que incluso 10 cm menos ya identifican a valores muy buenos.
Gran segunda fila y mejor maletero que sus rivales
Esa fila, la segunda, la reservada a los pasajeros, ofrece mucho para dos y más que suficiente para tres, si bien la plaza central es notablemente más estrecha y queda elevada respecto de las otras dos. Eso sí, la banqueta queda bastante inclinada y va a hacer que te sientas un tanto hundido, con las rodillas queden por encima de las caderas y, salvo que vayas en una posición muy tumbada, los hombros te pueden quedar en el aire, con cierta pérdida de comodidad. Esto mejoraría si el respaldo pudiese inclinarse un poco más o menos, con lo que el maletero también ganaría algunos litros, pero no es el caso. Afortunadamente, los pasajeros laterales pueden colocar los pies bajo el asiento delantero, lo puede hacer más cómodo cuando tienes que estar mucho tiempo. Además, en el centro hay salidas de aire regulables en dirección y temperatura garantes de confort, especialmente en verano.
El complemento es un maletero notable, prácticamente cincuenta litros por encima de lo que ofrecen compactos como el Ford Focus, el Seat León o Volkswagen ID.3 y nada menos que 80 por encima del MG 4, estos dos últimos tan eléctricos como nuestro protagonista. En total, cubica 435 litros reales de carga que hemos medido.
Un familiar de hoy
Revolución SUV, transición energética, conducción asistida por unas ayudas cada vez más presentes, la implementación del smartphone en el día a día del automóvil… El automóvil en los últimos años ha cambiado, y las necesidades familiares de movilidad no son una excepción. De ahí que además de espacio, cada vez sean más valores otrora secundarios los que marcan las diferencias. Ahora ya no se valora tanto la perfección del chasis en cuanto a transmitir reacciones inmediatas, ni la máxima potencia y en cambio lo mecánico se queda en simplemente un gran estándar, sin buscar la excelencia. Y el EV4 lo demuestra incluso en la versión probada, la GT-Line, la más sofisticada y a priori con un comportamiento más dinámico. Aunque en este caso tiene más que ver con una diferenciación estética, de equipamiento y, entre otras cosas unas llantas más grandes con neumáticos de menor perfil.
En este caso, el Kia EV4 GT-Line no muestra modificaciones de entidad en el chasis, un motor potenciado o una amortiguación de firmeza variable en la suspensión, aunque sí una puesta a punto muy confortable para el día a día que le hace capaz de digerir con extrema dulzura esos pequeños baches que pueden aparecer, rugosidades y costuras de alquitrán, como también permiten encarar los reductores de velocidad sin miedo a una sacudida fuerte y aparcar de frente sin miedo a dejarte el spoiler delantero en el primer bordillo. Eso sí, ante obstáculos de mayor entidad vemos cómo la compresión de alta velocidad puede no llegar a ser tan cómoda como pensábamos inicialmente y llegar a ser algo seco, aunque no será fácil que veamos momentos de incomodidad, ni violentas sacudidas a menos que nos enfrentemos a agujeros como trampas para elefantes y sólo cuando las irregularidades aparezcan en curvas, con el coche apoyado vamos a notar alguna reacción menos confiable.
Sensaciones de conducción del Kia EV4 GT-Line
De cara a las sensaciones de conducción y en las maniobras frente al cronómetro, el EV4 se defiende con mucha soltura, sin una contundencia que te vaya a abrumar pero sí con solvencia. Incluso en las muy difíciles condiciones que afrontamos de la toma de tiempos —en pleno tren de borrascas de principios de febrero, con viento y el asfalto del INTA muy húmedo— salió airoso del reto. De hecho, incluso penalizado en la arrancada y frenada por el suelo mojado, obtuvimos registros muy meritorios, a apenas dos décimas de segundo en el 0-100 y con unos magníficos 54 metros para parar desde 120 km/h. Son nada menos que dos menos de lo que necesitó el BMW 120d o tres menos que todo un Audi Q5 TDI ambos con asfalto seco, lo que habla muy bien de lo que es capaz este Kia incluso en condiciones difíciles.
Y lo hace con un tacto de pedal de freno predecible, sólido cuando pisas el pedal con velocidad incluso después de las tres maniobras consecutivas y dosificable cuando simplemente quieres reducir la velocidad para adaptarla al tráfico. En ese caso también puedes recurrir a las levas tras el volante que modifican la frenada regenerativa y elegir entre los tres niveles de retención. Son capaces de aportar deceleraciones medias de 0,38, 0,65 y 1,53 m/s2 o, dicho de otro modo, desde reducir mínimamente la velocidad para mantenerla controlada en un descenso largo a prácticamente no tener que pisar el freno al llegar a rotondas, incorporaciones o curvas de radio amplio en las que sólo necesitas aumentar mínimamente la sensación de control.
Gasta lo justo o menos
El EV4 está disponible con dos tamaños de batería, con una importancia mayor en autonomía que en términos de conducción. Son unos 85 kg de diferencia que repercuten en aceleración (tres décimas de segundo oficialmente), en consumo, 1,1 kWh/100 km a favor de la batería de 58,3 kWh y en potencial de recarga rápida, con 101 kW frente a los 128 de la versión de mayor autonomía. Es la que hemos probado, confieso que me ha dejado una impresión de lo más satisfactoria. Me hace pensar incluso en cómo podría llegar a ser un buen único coche familiar válido para todo, desde el uso cotidiano a viajes vacacionales, dado su espacio interior y de carga, y potencial para afrontar tiradas próximas 400 km a ritmos de circulación en autopista e incluso con la climatización activada.
La temperatura de la batería y la climatización influyen, sí, de hecho, en un mismo recorrido rodando a 120 km/con site grados de temperatura exterior realizados con la batería fría y la climatización a 22ºC, registramos una diferencia de consumo razonable, próxima a los 2 kWh cada 100 km que no te obligaría a pasar frío con tal de maximizar la autonomía. Y si de recorridos en vías periféricas o carreteras secundarias limitadas a 90 km/h podemos obtener consumos realmente bajos, próximos a los 16 kWh/100 km una vez que se haya estabilizado el sistema. Antes, mejor haber preacondicionado la batería. En cualquier caso, los 19,4 kWh que marcaba el ordenador de a bordo en los 2.359 km previos al inicio de nuestra prueba son la mejor carta de presentación del consumo de un automóvil con el que siempre vas a estar muy cerca de superar esos 400 km que ya marcan sus posibilidades como coche único.
Su precio, no obstante, no es bajo a pesar de su excelente equipamiento. Incluso hablando de la versión de batería pequeña, queda por encima de rivales poderosos como el Cupra Born o Volkswagen ID.3 y llegar a la versión de 81,4 kWh supone romper la barrera de los 40.000 euros, en un territorio en el que aparecen nuevos rivales, como DS4, Nissan Leaf o los temibles ID.3 GTX o Cupra Born VZ de tracción integral y 326 CV, más dinámicos aunque menos familiares en su concepción de espacio y puesta a punto.
Nuestra opinión: Nos ha convencido
Los valores del EV4 van más allá de una estética personal enmarcada en un aire de familia. Tienen que ver con mucho espacio interior, con haber pensado en los pasajeros durante su desarrollo y, en lo técnico, por argumentos que le pueden convertir en el coche único de muchas familias, incluso cuando prevén desplazamientos de ocio de fin de semana de varios cientos de kilómetros. Está muy bien equipado, cuenta con notables ayudas a la conducción —sin llegar a irritantes el mantenimiento de carril o velocidad máxima superada— y es muy, muy agradable de usar también en presencia de baches. Su precio, eso sí, demuestra que Kia hace tiempo que no es una marca low cost.













