¿Se van a seguir vendiendo coches diésel y gasolina en Europa? La realidad que no nos cuentan

A pesar de que las normativas de la UE van a prorrogar la prohibición de venta de los coches de combustión, las estrictas regulaciones de emisiones pretenden convertir a estos vehículos en residuales. Sin embargo, un nuevo estudio asegura que es imposible que dejen de funcionar en Europa estos coches en las próximas décadas.

Se van a seguir vendiendo coches diésel y gasolina en Europa, la realidad que no nos cuentan
Se van a seguir vendiendo coches diésel y gasolina en Europa, la realidad que no nos cuentan

Las primeras buenas noticias relacionadas con los coches de combustión en la Unión Europea poco a poco se han ido convirtiendo en incertidumbre. Sí, es verdad que la propuesta de la Comisión Europea de flexibilizar la normativa que iba a prohibir la venta en la práctica de los coches y furgonetas diésel, gasolina e híbridas a partir de 2035 se aprobará a buen seguro y no entrará en vigor de momento, pero también lo es que el futuro que le espera a esta tecnología no es demasiado optimista.

De hecho, los objetivos de reducción de emisiones para los fabricantes, que reducirá la norma del 100% al 90%, compensando además con créditos los excesos, van en realidad a limitar mucho su producción y venta, haciendo que, prácticamente, desaparezcan de los catálogos de las marcas, tal y como ya te anticipamos hace unas semanas. La nueva normativa, aunque no los prohíbe, los va a estrangular.

Un informe asegura que los coches diésel y gasolina seguirán circulando por millones más allá de 2040

Sin embargo, ¿está preparado el parque y el mercado para esta realidad que debería suceder ya en menos de 9 años? La respuesta, según un nuevo análisis publicado hoy por eFuel Alliance, es no y rotundamente no. Este informe desmonta que el motor de combustión esté en vías de extinción y, según sus proyecciones, en 2040 los motores de combustión seguirán representando hasta el 37% de los turismos y hasta el 62% de los vehículos pesados, por lo que será imposible que desaparezcan rápidamente a lo largo de poco más de una década.

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Los coches diésel y gasolina no podrán eliminarse de las carreteras y se calcula que habrá millones circulando a partir aún de 2040.

El análisis de eFuel Alliance confirma que todos estos millones de vehículos van a seguir circulando por carreteras de Europa y, por tanto, será imposible eliminarlos, por lo que la única solución posible pasará, en la próxima década, por usar los e-fuel, o combustibles sintéticos, el único sistema de alimentación, por otra parte, que quiere admitir también Bruselas para permitir que los coches de combustión sigan vendiéndose a partir de 2035.

Complemento pues que se antoja ya imprescindible para resolver la ecuación y para permitir que esos millones de coches diésel, gasolina e híbridos sigan circulando, los e-fuel sin embargo plantean a día de hoy serios problemas que también habrá que resolver. Con la previsión de que estos combustibles líquidos sintético escalen en su producción hasta alcanzar en 2045 los 200.000 millones de litros para cubrir toda la demanda necesaria, ¿cómo puede sustituir al 60% del petróleo mundial que acaba hoy convertido en combustible para el transporte?

El problema del precio al que se venderán los nuevos combustibles

En general todos los combustibles líquidos no contaminantes, o al menos poco contaminantes, como pueden ser desde los biocombustibles obtenidos de residuos o los e-fuel, refinados a base de hidrógeno y CO₂ rescatado de la atmósfera, plantean a día de hoy numerosos problemas. Para empezar, lo estamos viendo en los primeros carburantes que, como los Nexa de Repsol, ya se comercializan en España y Portugal: se venden muy caros.

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Los informes apuntan a que los e-fuel o combustibles sintéticos podrían alcanzar un precio de 2,80 € el litro a partir de 2030.

Con la ventaja de poder ser usada de igual manera por coches sin modificación alguna, hoy este primer combustible básico ronda un precio de entre 8 y 10 céntimos de euro por encima del combustible normal, pero la previsión es que en el futuro sea mucho más caro: según un informe de T&E, solo la gasolina sintética se estima que “podría costar más de 2,80 € por litro a partir de 2030 con las previsiones actuales”, siendo hasta un 50 por ciento más caro que el carburante actual, debido a todo el complejo proceso de producción que conlleva, “en el que se consume mucha energía”.

Los cálculos realizados por T&E concluyen además que, cuando se autorice solo su uso, el coste de llenar cualquier depósito de un coche de combustión interna con e-fuels ascenderá a unos 210 € aproximadamente, si el repostaje es completo. Es decir, contar con un coche de gasolina sintética supondrá en todo el año un gasto de hasta más de 2.300 euros en combustible sintético para los conductores.

Ventajas de los nuevos e-fuel, el futuro de los coches de combustión

Estos e-fuel, por tanto, ya son cuestionados también por ser caros de producir y estar aún en una fase industrial algo embrionaria, pero la realidad, según los estudios actuales, es que el mundo se tendrá que abrir por completo a ellos, por estricta necesidad. Y es que ya hemos visto que, en la práctica, va a ser imposible eliminar de las carreteras en las dos próximas décadas a tantos millones de vehículos de combustión, por lo que no va a quedar otra que seguir desarrollando e impulsando estos combustibles mucho más ecológicos y neutros en carbono. No hay más.

El futuro del e fuel y los combustibles sintéticos, se salvarán así los motores diésel y gasolina
Los e-fuel y los combustibles sintéticos se plantean ya como la única solución para salvar a los motores diésel y gasolina.

La ventaja de estos combustibles es que, además de no modificar los vehículos para su funcionamiento, permiten no tener que renunciar al sonido, al repostaje rápido ni a la autonomía de los coches convencionales de toda la vida. No requieren nuevas inversiones ni desarrollos, pero son ecológicamente mucho más interesantes y pueden resolver el problema planteado por la Unión Europea.

 

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