Creo que a nadie le pilla por sorpresa si le digo que uno de los caballos de batalla de la Unión Europea en los últimos años es la contaminación. Medidas como la supresión de la venta de coches de combustión a partir del 2035, con el parche que metieron el pasado año, o las Zonas de Bajas Emisiones en las ciudades son algunas de sus medidas más sonadas en los últimos tiempos, pero todavía llegarán más.
Porque más allá de la subida de los precios que se espera en los combustibles fósiles provocado por el gobierno de la eurozona, como te contábamos esta misma mañana, desde Bruselas se están planteando la manera de poder endurecer el control de los vehículos que ya circulan por las carreteras, especialmente teniendo en cuenta su comportamiento real y no los valores de homologación.
Y claro la mejor manera para poder realizar este control más exhaustivo son las ITV, en concreto la directiva 2014/45/UE que es la que regula las inspecciones para los países de la Unión Europea. Según varios medios, desde hace meses ya se está trabajando en la reforma para poner mucho más énfasis en los controles anticontaminación y hacer verificaciones más precisas. Es más, algunas fuentes apuestan a que podría estar ya listo para el próximo mes de abril de 2026.
¿Qué cambiaría en la ITV?
Como todos conocemos actualmente una de las pruebas que tienen que pasar nuestros coches de combustión para tener una ITV válida es la de emisiones. En ella se introduce un sensor por la salida del tubo de escape y se pide al conductor que mantenga durante unos segundos el motor a determinadas revoluciones. Una vez completado este tiempo, el ordenador que lo mide dictamina si el valor es correcto o ha superado los límites.
Por tanto, nosotros creemos que sería en este punto en el que se podría endurecer más los niveles marcados como máximos. También desde medios como Mundo Deportivo apuntan a que se implementaría un sistema para detectar deficiencias mecánicas que pudieran provocar que el coche aumentara sus emisiones contaminantes. De esta manera se obligaría a su dueño a repararlo antes de seguir circulando de nuevo.
Como no podía ser de otra manera, esta nueva estrategia de la Unión Europa ya ha sido criticada. En concreto desde el ADAC, la mayor asociación de automovilistas de Europa, considera que no es necesario nuevos procedimientos o actualizaciones sobre los actuales en las ITV. Ellos defienden que en los coches ya existen los suficientes sensores a bordo para proporcionar valores plausibles, reales y eficaces.
Además, desde el ADAC también han denunciado que una posible nueva medición de emisiones de Nox lo que implicaría es un aumento de los costes para los consumidores “sin ningún beneficio apreciable para el control de las emisiones de los vehículos”. Aunque de momento no se conoce cómo se realizará esta nueva prueba ni cuáles serán los valores máximos que considerará.
Mientras tanto, el sector del automóvil y las estaciones de inspección técnica de vehículos siguen con atención esta posible reforma que llegaría pronto y que como hemos comentado tendría un impacto directo sobre millones de conductores.









