No hay mes prácticamente que no te contemos alguna importante llamada a revisión de uno u otro modelo del mercado por cuestiones de seguridad. Esta realidad es fruto fundamentalmente de los buenos canales de inspección de las administraciones, ejecutado por ejemplo en Europa por los servicios de alerta rápida de la UE (anteriormente conocido como RAPEX), que verifican y detectan de manera inminente cualquier fallo o avería registrada en vehículos nuevos para evitar accidentes o problemas mayores, y en Estados Unidos por la National Highway Traffic Safety Administration (NHTSA).
Este último organismo norteamericano, por ejemplo, constató el último año avisos de seguridad y llamadas a revisión a nada menos que 27 millones de vehículos. Y en la Unión Europea las cifras no son menores, poniendo de relieve un problema que parece ir a más y que preocupa enormemente a la industria. Pero, ¿qué está sucediendo? ¿Es solo fruto de las mayores inspecciones o demuestra una menor fiabilidad de los vehículos nuevos lanzados al mercado?
Durante mucho tiempo, las retiradas de vehículos se consideraron un problema menor. Hoy en día, son casi rutinarias para los gestores de flotas. A veces es verdad que suceden por precaución, pero a veces, muchas, por defectos de seguridad. Un análisis reciente del ADAC, la mayor asociación de automovilistas de toda Europa, nos muestra ahora cuánto han aumentado las retiradas en los últimos años y por qué no se trata de una tendencia pasajera.
Las retiradas se mantienen en un nivel constantemente alto
Las cifras son hoy contundentes: la base de datos del ADAC registró hasta 532 retiradas de modelos en 2025 solo en Alemania, según estadísticas de la Autoridad Federal de Transporte Motorizado del país germano. A modo de comparación, en 2010 solo hubo 185, es decir, que ahora se producen casi el triple.
Si bien es verdad que el ritmo de crecimiento se ha ralentizado desde 2018, el nivel se mantiene alto. Al mismo tiempo, el número de vehículos afectados también aumenta. Solo en 2024, 2,84 millones de vehículos tuvieron que ser llevados al taller para llamadas a revisión, lo que supone un aumento del 48% con respecto al año anterior. Los modelos Mercedes-Benz se vieron afectados con especial frecuencia, mientras que BMW registró la retirada con el mayor número de vehículos en 2025, provocada por un motor de arranque defectuoso.
Las causas: más modelos, más tecnología, más potencial de errores
Un factor clave en esta preocupante tendencia, según los expertos del ADAC, es la creciente diversidad de modelos. El número de vehículos matriculados y series de coches está aumentando, al igual que el número de fabricantes presentes en el mercado alemán, especialmente provenientes de Asia.
Y a todo esto se suma el progreso tecnológico: los vehículos modernos son esencialmente sistemas informáticos móviles. Los sistemas de asistencia al conductor, las funciones de software y los complejos sistemas de propulsión aumentan significativamente el potencial de errores.
Un tercer factor también se presenta como otro agravante: al mismo tiempo, los ciclos de desarrollo de los nuevos modelos se están acortando. Mientras que antes las generaciones de vehículos duraban siete años o más, a veces se producen desarrollos completamente nuevos después de tan solo cinco años.
Otro factor son las notorias retiradas a gran escala de los últimos años. El escándalo del diésel y los airbags defectuosos de Takata han disparado significativamente las estadísticas. Millones de vehículos se han visto en estos últimos años afectados; sin embargo, esta magnitud sigue siendo la excepción a pesar del elevado número de retiradas.
Hoy hay mejores controles de calidad que nunca
El ADAC, eso sí, ha querido celebrar el cambio de enfoque de los fabricantes sobre este tema. Las retiradas de vehículos ahora se consideran menos una amenaza para la reputación y más una herramienta de control de calidad. Incluso los defectos menores se abordan de forma proactiva.
Para las flotas de vehículos, esto significa que las retiradas no son una señal de alarma en sí mismas, sino parte de la gestión profesional de riesgos. Protegen a los conductores, a otros usuarios de la vía y, en última instancia, el valor de reventa de los vehículos.
Una comunicación clara es crucial
Al mismo tiempo, el ADAC establece expectativas claras para los fabricantes y exigen que la información sobre las llamadas a revisión sea fácil de entender, mientras que piden que los procesos del taller funcionen sin problemas y la movilidad del cliente esté garantizada durante periodos de inactividad prolongados, incluso si el derecho legal es limitado.
El llamamiento del ADAC es igualmente claro: los vehículos no deben servir como plataformas de prueba para sistemas inmaduros. La disponibilidad para el mercado debe lograrse antes del inicio de las ventas; cualquier otra medida conlleva llamadas a revisión innecesarias y trabajo adicional para las flotas de vehículos.









