Ya es una realidad que, poco a poco, iremos asimilando: se acaban los privilegios para los coches eléctricos, con la tendencia ya a que se normalice su uso y se deje de incentivar su compra y circulación. Con cuotas de compra cada vez más elevadas, la prioridad pasa ahora a ser la de recuperar la recaudación que se está perdiendo con sus bonificaciones y establecer un nuevo equilibrio en los presupuestos.
En España, por ejemplo, ya hemos visto como la DGT ha tenido que empezar a actuar y ha aprobado una nueva instrucción para eliminar su autorización para circular por los carriles VAO de alta ocupación si no van con dos o más personas a bordo (como en cualquier vehículo), al comprobarse que ya están atascados en algunas ciudades por el elevado número de vehículos de cero emisiones. Sin embargo, lo que más preocupa es la pérdida de recaudación, al no ingresar los indispensables impuestos de hidrocarburos que todos pagamos con el uso del diésel y la gasolina.
Pago por uso de los coches y pérdidas de incentivos en vehículos eléctricos
Este hecho está provocando graves riesgos para, por ejemplo, el mantenimiento de las infraestructuras. De ahí que, mientras en España ya se estudia un posible pago por uso de los vehículos (estimado en un coste de 3 céntimos de euro por cada kilómetro recorrido por los vehículos ligeros), otros países ya han comenzado a aplicar o proponer nuevos impuestos similares para los coches eléctricos.
El primer país en iniciar esta tendencia ha sido Noruega. Con una cuota de vehículos eléctricos ya del 95%, el Gobierno nórdico ha confirmado su intención de abolir los incentivos fiscales para estos vehículos, hasta ahora exentos de IVA hasta un precio equivalente a 43.000 €. La pérdida de ingresos fiscales estimada ya en 1.500 millones de euros al año, también por la pérdida de los impuestos gravados en los combustibles, así lo han exigido.
Reino unido impondrá a los coches eléctricos un pago por kilómetro recorrido
Pero no es el único país en tomar este camino. Reino Unido ha confirmado también que, a partir de 2028, será igualmente uno de los primeros países que, no solo retire las subvenciones a la compra de vehículos eléctricos, sino que incluso cargue su uso y circulación con nuevas tasas. Su intención es la misma de Noruega, paliar con ello la caída tan importante de ingresos debido a la pérdida de impuestos sobre la gasolina y el diésel.
Entre las diferentes vías que ha explorado el Gobierno del Reino Unido, ahora parece imponerse el futuro pago por uso de los coches eléctricos, en función a los kilómetros que recorran. Así lo ha confirma ya una filtración del diario Daily Telegraph, que habla directamente ya de la aplicación de un recargo inicial de 3,5 céntimos de euro por cada 1,6 kilómetros (1 milla) recorridos por cada vehículo eléctrico. Se estima que, con estas tasas, el estado tendría ingresos extra adicionales de hasta 285 euros al año por cada conductor medio del país. A ellos, desde luego, no les hará tanta gracia.
EE.UU. aprobará también nuevas tasas por el uso de vehículos eléctricos
Pues bien, hoy nos levantamos en este sentido con una nueva información que apunta a esta misma política fiscal. Y es que, tal y como informan ya los principales medios norteamericanos, el Congreso de los Estados Unidos ya tiene en marcha un nuevo proyecto de ley para que los propietarios de vehículos eléctricos paguen también nuevas tasas por su uso, lo que se supone que costará cientos de dólares a sus propietarios cada año.
Según estas primeras informaciones, la Cámara de Representantes comenzará a trabajar en esta medida como una nueva serie de movimientos legislativos destinados a que los conductores de vehículos eléctricos también paguen las reparaciones y el mantenimiento de las carreteras, en riesgo como ocurre también en Europa por la pérdida de ingresos, ya que la mayor parte se financia hasta ahora con impuestos sobre la gasolina y el diésel.
Según Reuters, el presidente del Comité de Transporte e Infraestructuras de la Cámara ha revelado que en abril se abordará este nuevo proyecto de ley de transporte terrestre, diseñado para reemplazar la ley actual que expira el 30 de septiembre, y confirmado textualmente que “nos gustaría obtener dinero de los vehículos eléctricos”. Algunas filtraciones hablan ya de tasas de hasta 250 dólares anuales, aunque algunos senadores estarían a favor de establecer mejor una tasa única de 1.000 dólares.
Dentro del Congreso, eso sí, se oyen voces también que apuestan por más gravámenes del mismo modo a todo tipo de vehículos electrificados, por lo que los coches 100% eléctricos pueden terminar no siendo lógicamente la única víctima de esta nueva política. Lo que es evidente es que el propietario de vehículos de cero emisiones tarde o temprano terminará pagando también nuevos impuestos. Las recaudaciones estatales ya lo exigen.









