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Quizás no era el ente que esperabas para ponerse en contra de una Zonas de Bajas Emisiones, pero tras la ciudadanía, la Justicia y, en algunos municipios, los partidos de la oposición, ahora las alegaciones llegan por parte de Ecologistas en Acción. Puede sonar un poco incongruente, pues en teoría este tipo de asociaciones deberían estar a favor de ellas, pero sigue leyendo porque en Sevilla hay mucha miga.
Como os hemos venido contando en Autopista, cada ayuntamiento está legislando las polémicas Zonas de Bajas Emisiones como quieren. Tanto es así que creemos que no existen dos iguales en todo el territorio. Unas por como limitan a los coches por sus etiquetas medioambientales, otras porque aplican los horarios solo los días laborales o incluso la elección de las zonas protegidas tampoco suelen ser comunes entre las diferentes localidades.
Esto nos lleva hasta Sevilla, recordemos la quinta ciudad más grande del país, en donde Ecologistas en Acción ha denunciado el acuerdo alcanzado entre el PP y Vox para modificar la Ordenanza municipal de Circulación en lo referido a la ZBE de La Cartuja. Según esgrimen, como se puede leer en el Diario de Sevilla, incumple la normativa estatal, en concreto el Real Decreto 1052/2022, por lo que supone "un grave retroceso en las políticas de movilidad sostenible, calidad del aire y lucha contra el cambio climático".
¿Por qué los ecologistas están en contra de la ZBE de Sevilla?
El problema en la ciudad sevillana ha aparecido cuando las dos formaciones políticas han pactado cambiar la Zonas de Bajas Emisiones de la localidad que llevan activas desde 2024. Este acuerdo viene exigido por la formación verde para poder conseguir su apoyo para los presupuestos de 2026 del alcalde José Luis Sanz Ruiz.
Exactamente lo que se pide por parte de Vox es que la ZBE solo se active cuando se sobrepasen los niveles de emisiones que marcan desde la Unión Europea, algo que no suele suceder en la capital hispalense. Esta medida implicaría que se tendrían que desactivar todas las cámaras de vigilancia que controlan esta área y que son las encargadas de poner las multas a los vehículos no autorizados.
Según Ecologistas en Acción este proyecto impulsado por los dos partidos políticos renuncia a los objetivos de calidad del aire, la movilidad sostenible y la participación ciudadana exigidos tanto en la legislación estatal como en la europea. Además, consideran que vacía de contenido el concepto de la ZBE y convierte una obligación legal en un simple trámite administrativo, como remarcan en el Diario de Sevilla.
"Estamos ante una Zona de Bajas Emisiones de apariencia, diseñada para cumplir formalmente una obligación legal, pero renunciando a los objetivos ambientales y sanitarios que exige la normativa. El Ayuntamiento está utilizando la ZBE como un mero trámite administrativo cuando debería ser una de las principales herramientas para proteger la salud de la ciudadanía", afirma Eduardo Gutiérrez, responsable de Movilidad de Ecologistas en Acción Sevilla.
Incluso los ecologistas van un poco más allá indicando que la nueva normativa lo que va a conseguir precisamente es el efecto contrario al buscado por una ZBE, ya que se aumentará la contaminación atmosférica y acústica en La Cartuja, algo que precisamente está expresamente prohibido por el Real Decreto antes referenciado. También se ignoran las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y la nueva Directiva Europea 2024/2881 sobre calidad del aire, que deberá aplicarse antes de 2030 y fija límites mucho más protectores para la salud de los ciudadanos.
Desde la organización han aprovechado para denunciar también que no existe en Sevilla ninguna estación fija de medición de los gases contaminantes dentro de la propia Zona de Bajas Emisiones, motivo que impide conocer si las medidas adoptadas por el Ayuntamiento están reduciendo realmente la contaminación o incluso poder evaluar su eficacia.
En resumen, lo que piden desde Ecologistas en Acción es que, ante las carencias remarcadas en este artículo, se retire la ordenanza actual y se elabore una nueva desde el inicio, en donde exista una participación real por parte de la ciudadanía y de los agentes sociales implicados. Sin olvidar incluir los valores guía de calidad del aire recomendados por la OMS, instalar estaciones de medición e incluso ampliar su área a otras zonas como el Casco Histórico o Triana, para contribuir a mejorar la calidad del aire y reducir el tráfico.









