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Si creías que, tras el impacto inicial que supuso su estreno en el otoño de 2018, los radares Veloláser habían caído casi en el baúl del olvido de la DGT ante novedades posteriores tan llamativas como los drones, los nuevos radares de tramo, las cámaras de uso del móvil, los controles de Stop o línea continua, los nuevos cinemómetros que usan Inteligencia Artificial o los primeros radares de ocupación, estás muy equivocado. Cada vez más eficaces, estos aparatos de detección de velocidad siguen siendo un elemento indispensable para Tráfico, que continúa de hecho reforzando su flota ante su gran eficacia en carretera, donde pasan casi siempre desapercibidos.
De hecho, esta misma primavera la DGT confirmaba una nueva partida de más de 1 millón de euros para la adquisición de nuevos radares denominados dinámicos, que en realidad están compuestos por numerosos nuevos Veloláser. Con el objetivo de instalar hasta 122 nuevos controles entre 2026 y 2027, las últimas estadísticas de Tráfico nos indican que actualmente la DGT dispone ya de una flota de hasta 130 de estos dispositivos repartidos por toda España, tras haber adquirido en el tiempo dos partidas diferentes, una inicial de 60 aparatos y otra posterior con otras 70 nuevas unidades.
Por qué los radares Veloláser son prioritarios para la DGT
Pero, ¿qué tienen estos radares para que, con tanta nueva tecnología, la DGT sigua considerándolos prioritarios en su vigilancia de la velocidad? Lo primero que hay que destacar es que se les ha conocido popularmente como indetectables, ya que su tecnología láser dificulta su aviso previo por métodos tradicionales al no emitir flashes sino haces invisibles que miden la velocidad del vehículo en fracciones de segundo, permitiendo que los agentes de la Guardia Civil trabajen con ellos con una gran discreción, siendo muy difícil de detectar en uso.
Junto a ello, tienen otra particularidad muy apreciada por la DGT, como es su compacidad y carácter extremadamente portátil. Apenas miden poco más de 50 centímetros y pesan menos de 2 kilos, por lo que por sus dimensiones resultan muy versátiles a la hora de ubicarse en carretera, resultando igualmente casi imperceptibles para el ojo de los conductores a poco que se oculten con cierta eficacia.
Por si no fuese ya poco con estas características tan interesantes, los radares Veloláser además cuentan con conexión inalámbrica, con 4G y WiFi, eliminando la necesidad de operar mediante cables o tomas de corriente a la red. La patrulla de la Guardia Civil asignada a este radar móvil puede, de hecho, permanecer a metros de distancia recibiendo su información e imágenes en tiempo real sobre los excesos de velocidad detectados, a modo de que puedan luego validarlos para que se tramite automáticamente la denuncia correspondiente.
Compuestos por baterías internas, los Veloláser además disponen de una autonomía de uso de manera inalámbrica con tecnología 4G de hasta 5 horas y cuentan con otra gran ventaja, como es su amplísimo rango de medición: son capaces de registrar ya excesos de velocidad entre 30 y 250 km/h en ambos sentidos de la circulación, con un margen de error mínimo y en cualquier condición meteorológica, ya sea de día o de noche, por lo que son aptos para captar excesos de velocidad tanto en núcleos urbanos, como en carreteras convencionales y autopistas o autovías.
Dónde ubica la DGT los radares Veloláser
Aunque este tipo de radares inalámbricos y móviles van cambiando de ubicación, y destacando por una elevada movilidad, la DGT ha confirmado que la Guardia Civil suele instalarlos con mayor frecuencia en zonas estratégicas de tráfico catalogadas como Tramos de Concentración de Accidentes (TCA) o en vías secundarias donde la velocidad excesiva supone un riesgo elevado.
Completamente ocultos, hemos podido ver ya estos radares Veloláser ubicados sobre soportes metálicos y biondas, escondidos sobre todo tras los quitamiedos y guardarraíles de la calzada. Pero, además, se instalan con frecuencia en trípodes portátiles, que posteriormente se colocan tras marquesinas, árboles o conjunto de vegetación, pilares de puentes, paneles de señalización o, incluso, tras farolas.
A todo ello, es habitual verlos también montadas directamente sobre la carrocería o el parabrisas de vehículos camuflados de la DGT que se ocultan cerca de las calzadas. Así que, por su tamaño, peso y capacidad de manipulación, pueden instalarse en casi cualquier zona o rincón elegido. Es casi cuestión de imaginación.
Preguntas frecuentes sobre los radares Veloláser de la DGT
¿Qué es un radar Veloláser de la DGT?
Un radar Veloláser es un cinemómetro portátil utilizado por la DGT y la Guardia Civil para controlar la velocidad de los vehículos. Se caracteriza por su reducido tamaño, su bajo peso y su funcionamiento inalámbrico, lo que permite colocarlo en numerosos puntos de la carretera.
¿Por qué se considera que los radares Veloláser son indetectables?
Se conocen popularmente como radares indetectables porque utilizan tecnología láser y no necesitan emitir los tradicionales flashes visibles. Esto permite realizar controles de velocidad con gran discreción y hace que sean difíciles de localizar para los conductores.
¿A qué velocidad puede detectar un radar Veloláser?
Estos dispositivos pueden registrar excesos de velocidad entre 30 y 250 km/h, tanto en un sentido como en el contrario de la circulación. Además, pueden utilizarse de día y de noche y en diferentes condiciones meteorológicas.
¿Dónde suele colocar la DGT los radares Veloláser?
La Guardia Civil suele utilizarlos especialmente en Tramos de Concentración de Accidentes (TCA) y en vías secundarias donde la velocidad excesiva representa un riesgo elevado. Al ser dispositivos móviles, su ubicación puede cambiar con frecuencia.
¿Dónde suelen ocultarse los radares Veloláser?
Por sus reducidas dimensiones, estos radares suelen colocarse en diferentes ubicaciones. Se han instalado detrás de quitamiedos y guardarraíles, sobre trípodes y cerca de marquesinas, árboles, vegetación, pilares de puentes, paneles de señalización o farolas.
¿Puede la Guardia Civil controlar un Veloláser a distancia?
Sí. La conexión inalámbrica permite que los agentes puedan permanecer a cierta distancia del dispositivo y recibir en tiempo real la información y las imágenes de los vehículos detectados. Posteriormente, los excesos de velocidad pueden ser validados para tramitar la correspondiente denuncia.









