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Seguramente que en alguna ocasión has circulado detrás de un coche, o furgoneta, que provocaba una gran nube negra por el tubo de escape. En ese momento lo más normal es pensar ¿cómo ha podido pasar la prueba de la ITV con semejante humareda? Aquí se abren varias posibilidades, como que sea uno de esos vehículos que circula sin pasar la inspección técnica obligatoria, pero también puede ser que haya tenido una avería y todavía no haya sido reparada.
Sea como fuere, todo hace indicar que esta situación tiene los días contados. Ya sabemos que una de las tareas de la Dirección General de Tráfico (DGT) es controlar las carreteras y en los últimos años ha añadido numerosas tecnologías para cumplir este propósito. Radares con IA, los carro-remolques con radar o drones son algunas de las últimas incorporaciones del organismo y pronto podrían llegar otro tipo de radares que controlasen, precisamente, las emisiones.
Así funcionarían los radares que controlan emisiones
Como suele suceder con otros aspectos, todo ha comenzado a moverse a nivel europeo, pero como ya sabemos es algo que nos termina afectando como país miembro. Y si desde Bruselas ya se lucha contra la bajada de emisiones con normativas anticontaminación (el Euro 7 que llega pronto), con los límites de CO2 a las marcas o las Zonas de Bajas Emisiones, es bastante normal que ahora quieran controlar los “humos” en las calles y carreteras.
Teniendo en cuenta estas premisas, vamos a conocer cómo son realmente estos nuevos radares de emisiones. Como explican en El Confidencial estos nuevos dispositivos cuentan con una tecnología basada en sensores que proyectan haces de luz. De esta manera se visibilizan de una mejor forma los gases que expulsan los vehículos por sus tubos de escape para detectar sustancias como el óxido de nitrógeno, monóxido de carbono o hidrocarburos. Así se acabarían las humaredas negras, pero quizás algunos que no sean tan visibles podrán ser sancionados también si sobrepasan los niveles que se marquen en la futura legislación.
Una vez medidas las diferentes partículas a controlar, estos radares también son capaces de leer matrículas que recorran el tramo que se controle, por lo que podrían hacer diferenciaciones entre coches gasolina, diésel o incluso los híbridos. Y una de las cosas más curiosas es que podrán ser fijos, pero también existen móviles, los cuales podrían trasladar a zonas concretas para un control más exhaustivo.
Por ejemplo, una aplicación que podrían tener en ese “modo móvil” es colocarlas en las entradas de las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE). Así, como previamente ya se controlaba su acceso mediante las etiquetas medioambientales de la DGT, también se podría vigilar que los coches que finalmente terminan accediendo tampoco emiten más de lo debido por su normativa específica.
Volviendo a la información del mismo medio, apunta a que estos nuevos radares de emisiones para vehículos ya se han probado en diferentes puntos de España, como puede ser Madrid, aunque todavía a modo de evaluación y sin efecto sancionador. Por tanto, la DGT podría estar ya preparando el camino para cuando la normativa europea sea firme.









