Mitsubishi L200 220 DI-D Doble Cabina: probamos la 6ª generación de la pick-up, un vehículo multiuso

Seguramente las pick-up sean los vehículos más versátiles del mercado, unas rara avis que pueden con todo. La nueva Mitsubishi L200 Doble Cabina Kaiteki saca músculo para afrontar el trato más exigente, pero también se refina para un uso más familiar y sofistica su imagen para proyectar una figura más valiosa.

Mitsubishi L200 Doble Cabina 220 DI-D Kaiteki 2020
Mitsubishi L200 Doble Cabina 220 DI-D Kaiteki 2020

De unos años atrás, las pick-up han ido ganando un mayor protagonismo en el mercado, y especialmente en España desde que en junio de 2017 nuestra legislación dejara de considerarlas camiones para ser tratadas como turismos, siempre y cuando su masa máxima no superara los 3.500 kg y su altura, los 2 metros. Con ello, la velocidad máxima permitida de las pick-up pasó de 90 a 120 km/h y debían atender a las indicaciones y señalizaciones para turismos (adelantamientos, limitaciones de vialidad invernal, etc), pudiendo también circular por carriles VAO, entre otros aspectos. Eso sí,  las obligaciones fiscales y de ITV (inspecciones cada 2 años durante los primeros 6) siguen correspondiendo a las de camión, por regirse por criterios de construcción.

Esta nueva coyuntura en nuestro país ha coincidido además con una ampliada oferta de pick-up con inéditos modelos, como la VW Amarok, la ¿efímera? Mercedes Clase X o la Renault Alaskan, éstas dos últimas derivadas de la Nissan Navara. Entre toda esta tormenta de novedades, nunca ha faltado la L200 de Mitsubishi. Ahora, coge impulso con la llegada de la 6ª generación, que parece haber leído muy bien cómo evoluciona el mercado y sin descuidar su naturaleza de coche de trabajo, presenta un tratamiento general más cuidado, especialmente bajo el acabado Kaiteki (hay dos acabados inferiores más y una variante de carrocería con cabina más pequeña -2+2 plazas- y zona de carga más grande). En gran medida, las pick-up han tomado el relevo de los más auténticos TT (hoy apenas pueden presumir de serlo con total pureza y crudeza el Jeep Wrangler y el Suzuki Jimny - y el Toyota Land Cruiser-), que a su vez han dado paso a los SUV. 

El Mitsubishi L200 brilla especialmente por su grandes aptitudes como todo-terreno
El Mitsubishi L200 brilla especialmente por su grandes aptitudes como todo-terreno.

Por eso mismo, no esperes de la L200 el trato de un SUV, el de un mismo Mitsubishi Outlander, por ejemplo. El tacto de conducción de la L200 es de puro TT de antaño… de “pequeño camión ligero”, lo que no es un demérito, si no su gran valor. Sigue dando por bueno un “macizo” chasis de largueros y travesaños, con una suspensión trasera formada por un robusto eje rígido soportado por sólidas ballestas de 6 láminas. Aun con una “bañera” ligeramente más pequeña que la de las principales pick-up del mercado, su capacidad de carga de 1.075 kg es de las más elevadas. Mitsubishi además ofrece diferentes soluciones para tapar o directamente carrozar ese espacio para darle la utilidad que queramos. Si la L200 está desarrollada para soportar el trabajo más duro fuera del asfalto, donde parece no tener límites, mecánicamente no tiene, como decíamos, la finura de esos SUV actuales que apenas están preparados para salir sin sufrimientos del asfalto.

Mitsubishi ofrece diferentes soluciones para adaptar la bañera de carga a distintos usos.
Mitsubishi ofrece diferentes soluciones para adaptar la bañera de carga a distintos usos.

Mide 5,3 larguísimos metros de largo, por 1,80 de ancho y 1,78 de alto, por lo que literalmente a la L200 se sube y se baja. Y para ello, dispone de 4 grandes asas en los pilares del habitáculo para facilitar el acceso y la salida. Los amplios ángulos de ataque, ventral y de salida de la carrocería (y sus muy buenos 70 cm de profundidad de vadeo) permiten circular por las superficies más abruptas que nos podamos imaginar, por supuesto que mucho más allá que rotas pistas de campo. Dispone de una transmisión muy completa para ello, con modo 4x2, 4x4, 4x4 con bloqueo de diferencial central y 4x4 con bloqueo y reductoras.

La Mitsubishi L200 cuenta con 4 modos de transmisión y otros tantos de tracción
La Mitsubishi L200 cuenta con 4 modos de transmisión y otros tantos de tracción

Desde un mando electrónico se pueden cambiar los modos sin necesidad de detener el coche (hasta 100 km/h), salvo si insertamos las reductoras. Es muy cómodo el sistema, pero no siempre rápido… y a veces más lento de lo deseable. Además dispone de 4 modos de tracción: grava, barro/nieve, arena y roca. Y estrena un control de descenso. Los neumáticos sobre llantas de 18 pulgadas son específicos M+S y como consecuencia de todo, la L200 tiene una dinámica en campo donde sus límites los pone tu atrevimiento. Vadeos, escalones, barro, ascensiones o descensos de vértigo… su capacidad para avanzar te lleva a sentir su conducción casi como si estuvieras practicando una disciplina deportiva. El cambio automático asociado a esta versión facilita todavía más la excursión o la prueba más dura. Definitivamente, si quieres la Mitsubishi L200 es un auténtico e indestructible TT.

En realidad, la prueba más dura son los trayectos por carretera. Ahí su tacto “rudo”  te invita a conducirla con otros modales. Antes que la respuesta del chasis, primeramente, el motor, un 2.3 Diesel de 150 CV más ruidoso de lo habitual, y el cambio automático por convertidor que no disimula su resbalamiento en aceleración (ni a veces sus lentas reducciones), te recuerda la naturaleza de la L200. En general no tiene la finura de un SUV (otra vez), pero se desenvuelve sin otros grandes condicionantes. El cambio dispone de una generosa 6ª velocidad (con las 3 primeras muy juntas y un amplio salto a 4ª) que a 120 km/h solo exige muy poco más de 2.000 rpm al motor. De esta manera, se viaja razonablemente rápido y cómodo y en orografías normales con medias de consumo por debajo de los 10 l/100 km. El confort de bacheo tiene un compromiso mucho mejor de lo que podrías esperar por su configuración técnica y no será ningún problema en los asfaltos habituales. En cambio, si los baches se concadenan, el eje rígido y las ballestas denotan una peor filtración y su conducta es más imprecisa. Pero en general, su conducción racional resulta sencilla, con reacciones normales, una dirección suave y unos frenos solventes.

No tiene la finura general de un SUV, pero la Mitsubishi L200 se desenvuelve por carretera sin grandes condicionantes.
No tiene la finura general de un SUV, pero la Mitsubishi L200 se desenvuelve por carretera sin grandes condicionantes.

El equipamiento de seguridad también habilita mucho mejor que antes a la L200 para circular por carretera y ciudad.  Dispone de alerta de ángulo muerto y de tráfico trasero cruzado, y de un sistema de frenada automática de emergencia que detecta vehículos y peatones. Puede disponer de cámaras de ayuda al aparcamiento, visión cenital y de todo lo que le rodea (muy útil también para conducción off-road) que proyecta en la pantalla central, eso sí, de no muy buena resolución. Y cuenta con modernos faros completos de led.  El diseño de los faros, el de la nueva parrilla y otros elementos cromados del frontal le dan un aspecto muy vanguardista, más propio de un coche deportivo. Y la tapicería de piel, el asiento del conductor eléctrico y calefactado, también el volante y el asiento del pasajero delantero, dotan a la L200 de un habitáculo agradable, donde el espacio en ambas filas es otra virtud. El diseño interior es muy simple y con superficies que llevarán bien el uso despreocupado, pero no falta un cuadro muy completo y la pantalla central que muestra mucha otra información. Además admite Android Auto y Car Play para vincular teléfonos móviles.

Presentación sencilla, pero con un equipamiento técnico, de seguridad y de confort muy completo.
Presentación sencilla, pero con un equipamiento técnico, de seguridad y de confort muy completo.

En definitiva, la pick-up Mitsubishi L200 es un robusto TT razonablemente bien adaptado para circular con unos mínimos de confort y de seguridad como para valorarlo como coche familiar y de ocios exigentes. Y además de todo eso, también una específica opción para trabajos rurales. Un tipo de coche tan profesional para unos, como emocional para otros.

Mitsubishi L200 1ª generación

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