El sistema SCR (Reducción Catalítica Selectiva) se ha convertido en un elemento imprescindible en los vehículos diésel actuales. Su implantación responde a la necesidad de reducir las emisiones contaminantes, especialmente los óxidos de nitrógeno (NOx), uno de los principales responsables de la contaminación urbana. Esta tecnología es habitual en turismos, pero resulta especialmente relevante en camiones, autobuses y vehículos industriales.
Su función es transformar los NOx generados en la combustión en gases inocuos como nitrógeno y vapor de agua. Sin este sistema, los motores diésel modernos no podrían cumplir las exigentes normativas europeas de emisiones.
¿Cómo funciona exactamente el sistema SCR?
El funcionamiento del sistema SCR se basa en un catalizador específico situado en el sistema de escape y en el uso de AdBlue, una solución compuesta por urea y agua desmineralizada.
Cuando los gases de escape pasan por el catalizador, se inyecta una pequeña cantidad de AdBlue. Esta solución provoca una reacción química que convierte los óxidos de nitrógeno en nitrógeno (N₂) y vapor de agua (H₂O), ambos inocuos para el medio ambiente.
El proceso se realiza a altas temperaturas y está controlado electrónicamente para garantizar la máxima eficiencia. Los sensores miden constantemente los niveles de NOx y ajustan la cantidad de AdBlue inyectada.
Gracias a este sistema, los motores diésel pueden mantener buenas prestaciones y consumos ajustados sin disparar las emisiones contaminantes.
Qué emisiones reduce el sistema SCR
El objetivo principal del sistema SCR es reducir los NOx, responsables de problemas como el smog fotoquímico, la lluvia ácida o la formación de ozono troposférico.
Conviene aclarar que el SCR no sustituye al filtro de partículas (DPF o FAP). Mientras el DPF se encarga de retener partículas sólidas, el SCR actúa sobre los gases contaminantes. Ambos sistemas trabajan de forma complementaria.
En motores actuales Euro 6d, la combinación de EGR, DPF y SCR permite reducir de forma muy significativa las emisiones frente a generaciones anteriores.
El papel del sistema SCR en la normativa europea
Europa cuenta con una de las legislaciones más estrictas en materia de emisiones. La normativa Euro 6d, vigente actualmente, exige niveles muy bajos de NOx tanto en laboratorio como en condiciones reales de conducción (RDE).
El sistema SCR ha sido determinante para que los fabricantes puedan seguir comercializando vehículos diésel. Sin esta tecnología, sería prácticamente imposible cumplir los límites actuales.
De cara a 2026, la nueva normativa Euro 7 endurecerá aún más los controles. No sólo se exigirán menores emisiones de NOx, sino que también se ampliarán las condiciones de prueba y la durabilidad de los sistemas anticontaminación.
En este contexto, el sistema SCR seguirá evolucionando para mejorar su eficiencia y fiabilidad.
Mantenimiento del sistema SCR y uso de AdBlue
El correcto funcionamiento del sistema depende del nivel de AdBlue. Si el depósito se vacía, el vehículo puede limitar la potencia o incluso impedir el arranque para evitar incumplimientos de emisiones.
El consumo de AdBlue varía según el modelo y el tipo de conducción, pero suele situarse entre 1 y 2 litros cada 1.000 kilómetros en turismos.
Es importante utilizar AdBlue homologado y evitar contaminaciones en el depósito. Un mal uso puede provocar averías en el sistema de inyección del aditivo o en el catalizador SCR, con reparaciones que pueden alcanzar cifras elevadas.
Además, conviene revisar periódicamente sensores y conductos, especialmente en vehículos que realizan trayectos urbanos frecuentes.
Ventajas e inconvenientes del sistema SCR
Entre las principales ventajas destacan:
- Reducción muy significativa de NOx.
- Cumplimiento de normativas europeas.
- Mejora del rendimiento global del motor.
- Posibilidad de mantener consumos contenidos.
Como inconvenientes, se puede mencionar:
- Necesidad de repostar AdBlue.
- Mayor complejidad técnica.
- Posibles averías en sensores o inyectores si no se mantiene correctamente.
Aun así, el balance general es positivo, especialmente en vehículos que recorren largas distancias.
El futuro del sistema SCR en la transición energética
Aunque la electrificación avanza con rapidez, el motor diésel seguirá teniendo peso en transporte pesado, logística y largas distancias durante los próximos años.
En este escenario, el sistema SCR desempeña un papel importante en la transición hacia una movilidad con menor impacto ambiental. Las mejoras tecnológicas permitirán sistemas más compactos, eficientes y resistentes.
Además, la expansión de la red de suministro de AdBlue facilita su uso generalizado, incluso en flotas profesionales.
La evolución normativa y la presión medioambiental obligan a optimizar cada gramo de emisiones. Por eso, mientras existan motores diésel en circulación, el SCR continuará siendo una pieza clave en su arquitectura.
Preguntas frecuentes sobre el sistema SCR
¿Qué pasa si se agota el AdBlue?
El vehículo puede limitar prestaciones o impedir el arranque hasta que se reposte, para garantizar el cumplimiento de emisiones.
¿El sistema SCR sustituye al filtro de partículas?
No. El SCR reduce NOx y el DPF retiene partículas sólidas. Son sistemas complementarios.
¿Es caro reparar un sistema SCR?
Depende del componente afectado. Un sensor de NOx puede costar entre 250 y 500 euros, incluyendo mano de obra. El inyector de AdBlue suele situarse entre 300 y 600 euros, mientras que la bomba del sistema puede superar los 700 euros. En el peor de los casos, sustituir el catalizador del sistema SCR completo puede alcanzar entre 1.500 y 3.000 euros, dependiendo del modelo y del vehículo.










