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Los plazos concluyen ya. De momento, hoy, 31 de agosto, finaliza ya el tiempo para completar todos los compromisos adquiridos por España para recibir la última partida de fondos comunitarios, los conocidos como Next Generation, aunque la fecha límite final para solicitar los fondos expira el próximo 30 de septiembre. Ese, ahora mismo, parece el plazo final en el que el Gobierno podría aún aprobar el mal llamado Impuesto al diésel, que en realidad es una medida de equiparación fiscal entre el diésel y la gasolina, una medida que siguen exigiendo desde Bruselas.
Y es que, esta diferencia fiscal, que lleva aplicándose en España desde hace décadas cuando se quiso bonificar a un gasóleo que parecía entonces un combustible más limpio, lleva años persiguiéndose por la Unión Europea, tras constatarse que el diésel, aunque menos dióxido de carbono, emite mayores niveles de óxido de nitrógeno y de otras partículas contaminantes. Desde Bruselas se considera indispensable corregir esta situación tributaria que beneficia al diésel y que no tiene justificación medioambiental, y por eso ha presionado en los últimos años a nuestro Gobierno exigiéndole incluir esta medida para recibir todos los fondos Next Generation.
El impuesto al diésel parece que no se podrá aprobar
Sin embargo, aunque contemplada también por el Gobierno desde hace 5 años cuando trató de aprobarla ya en el Congreso por primera vez, esta medida finalmente no ha contado con apoyos parlamentarios suficientes para su aprobación, ni con una situación socioeconómica que justificase su implantación, con un alza continuo de carburantes que generaría un gran conflicto social.
Ante esta realidad, ya parece por tanto imposible que el Gobierno apruebe la equiparación fiscal del diésel a la gasolina, a pesar de las presiones de la Comisión Europea y de que el propio ministro de Economía, Carlos Cuerpo, confirmase que la medida “aún estaba sobre la mesa” del Ejecutivo. El problema es que los plazos ya expiran, no habrá tiempo para tramitar ya la medida y el Gobierno no puede con la actual coyuntura económica de combustibles apostar por una medida tan impopular.
España perderá más de 200 millones de euros de fondos europeos
Por todo ello, y según informa en las últimas horas el diario El País, fuentes del Gobierno ya reconocen que no se dan las condiciones para que la medida salga al final adelante, asumiendo el Ejecutivo que fallará en este compromiso ya adquirido en el Plan de Recuperación pactado con la Comisión Europea y vinculado a la llegada de nuevos fondos comunitarios. Por ello, la estimación ahora mismo es que España pierda alrededor de 200 millones de euros que permanecían retenidos a la espera de aprobación de esta equiparación fiscal entre el gasóleo y la gasolina.
A horas por tanto de que expire el primer plazo previsto por la Unión Europea, ahora mismo la incógnita está en conocer si la Comisión Europea aceptará definitivamente estos cambios y qué consecuencias tendrá la imposibilidad de aprobar la subida del diésel. Incluso se especula con una posible prórroga de la medida, que podría ejecutarse en los próximos años si mejora la actual situación de inestabilidad del mercado de los combustibles.
Cuánto encarecería el combustible un nuevo impuesto al diésel
En caso de que esta equiparación fiscal pudiera aprobarse más adelante, tal y como ya os hemos contado en repetidas ocasiones, los primeros cálculos de la OCU y de asociaciones de transportistas, como Fenadismer, aseguran que el sobrecoste que adquiriría el diésel sería de hasta 10 céntimos de euro por litro, lo que significaría un encarecimiento de casi un 25 por ciento.
Así, para un llenado medio de un depósito de combustible de 50 litros, el conductor debería pagar hasta 5,67 euros más por cada repostaje completo de su coche, por lo que, según la OCU, para un kilometraje medio de 15.000 kilómetros al año el sobrecoste final sería de más de 102 euros más al año por esta nueva carga fiscal, según adelanta la Organización de Consumidores y Usuarios.









