Lo venimos advirtiendo en el último año. Los tiempos en los que políticamente se incentivaban sin contemplaciones los coches 100% eléctricos toca a su fin. El aumento ya paulatino de sus ventas, en muchos países claramente ya mayoritarias, está generando graves perjuicios en las arcas públicas. Con la disminución de los impuestos de matriculación y la reducción de las tasas sobre todos los derivados del petróleo, indispensables para las recaudaciones estatales en casi todos los países, urge plantear nuevas medidas para no perder ingresos y, a la vez, poder seguir apostando por un óptimo mantenimiento y conservación de las vías.
Ante esta realidad, un hecho es indiscutible: las subvenciones a la compra de coches eléctricos van a ir desapareciendo a medida que ya sean la alternativa principal de mercado y no haga falta incentivarlos. El ejemplo más claro lo tenemos ya en países como Noruega, donde con una cuota de mercado de más del 98%, desaparecen ya en 2027 definitivamente las exenciones de impuestos y ventajas fiscales para estos vehículos, así como sus ventajas de uso en peajes o aparcamientos. Se acabó, son ya los coches convencionales y tendrán el tratamiento como tales.
Llega el pago por uso de los vehículos eléctricos
Sin embargo, también parece que con estas medidas de desincentivación no será suficiente. El problema de la recaudación para mantenimiento de las carreteras exige nuevas tasas que palíen las de los hidrocarburos. Y, a día de hoy, parece imponerse ya un nuevo modelo que empieza a implantarse en los principales países del mundo: el del pago por uso o el concepto de usuario/pagador.
El último ejemplo que ha vuelto a traer hoy a la actualidad esta realidad nos llega de Estados Unidos. Allí, importantes miembros del Comité de Transporte e Infraestructura de la Cámara de Representantes de Estados Unidos han presentado un nuevo proyecto de ley bipartidista de reautorización del transporte terrestre, cuya medida estrella sería una nueva cuota inicial anual de 130 dólares para los propietarios de coches eléctricos.
En Estados Unidos, cuota anual de 150 dólares
El plan, que quiere aprobarse con una duración de 5 años con el objetivo final de invertir en nuevos “programas de carreteras, puentes, transporte, transporte ferroviario y seguridad de carreteras y transportistas motorizados” de Estados Unidos, pretende implantar estas nuevas tasas a los vehículos 100% eléctricos, junto a nuevas tasas también de 35 dólares para los híbridos enchufables, que a su vez ya están cargados también con los impuestos federales a la gasolina.
Este nuevo impuesto en Estados Unidos sería recaudado por los estados para trasladarse luego al Gobierno federal, y sería además progresivo: es decir, a partir de 2029 la tasa aumentaría en 5 dólares cada 2 años, llegando finalmente a suponer un gravamen de 150 dólares para los vehículos eléctricos y de 50 dólares para los híbridos enchufables. El documento concluye asegurando que la meta final es “garantizar que todos los conductores paguen las reparaciones y el mantenimiento” de las carreteras.
En Reino Unido, cerca de 280 € si recorres 13.000 km al año
Este impuesto, sin embargo, no es novedad. Ya en estudio incluso en la Unión Europea, en Reino Unido está previsto también aprobar una medida similar ya presentada de pago por kilómetro recorrido en estos vehículos. La idea es que en enero de cada año los propietarios de cada vehículo declaren al Estado su estimación de kilómetros recorridos a lo largo del año y pagar en consecuencia. Si al final del año han recorrido más kilómetros, deben pagar la diferencia; si han pagado menos, no se les reembolsa, pero el excedente se mantiene como crédito para el año siguiente.
Incluso se ha llegado a filtrar la cifra que supondría: para un coche eléctrico que recorra 8.000 millas anuales (12.875 km) el pago se establecería en 240 libras (273,60 euros). Y es que una reciente información del diario Daily Telegraph apunta directamente a la aplicación de un recargo inicial de 3,5 céntimos de euro por cada 1,6 kilómetros (1 milla) recorridos por cada vehículo eléctrico.
¿Y en España?
En España, al mismo tiempo, aunque no hay nada oficial ya suenan también campanas de cambio. De hecho, Seopan, la patronal de las Constructoras y Concesionarias de infraestructuras, ya ha presentado un plan también para garantizar el mantenimiento de las carreteras, al que el Gobierno no se pronuncia pero sigue filtrando, en el que pide un pago por uso también de los vehículos, de todos en general en este caso, estimando una tarifa de 3 céntimos de euro por cada kilómetro recorrido en el caso de los turismos, y de hasta 14 céntimos en el caso del transporte pesado.
De lo que no cabe duda es de que el modelo de transporte y de conservación de carreteras debe cambiar también con el paso hacia la movilidad eléctrica y urge en todos los países encontrar nuevos sistemas de recaudación de ingresos estatales. Y España no será una excepción.









