Lo que parecía una intervención más en la Comisión de Seguridad Vial en el Congreso de Pere Navarro, máximo mandatario de la Dirección General de Tráfico, se ha convertido un aluvión de críticas hacia el mandatario. Ya os hablamos aquí de las “amenazas” de cara al verano en el control de las balizas V16 y también del desencuentro que tuvo con las autoescuelas. Pues también tuvo para la Guardia Civil en su intervención, algo que no ha gustado en el Cuerpo.
En concreto la polémica viene por la siguiente frase “diez radares podrían llegar a hacer el mismo trabajo que casi toda la Guardia Civil en controles de velocidad” que ha sido calificado por la Asociación Unificada de Guardias Civiles con la Guardia Civil como “un ataque frontal a la dignidad profesional de los agentes”. Precisamente esta organización fue también referida por Navarro, de la que comentó que “no confunda la Asociación Unificada de Guardias Civiles con la Guardia Civil, son dos cosas distintas”.
La contestación contundente de la AUGC
Lo primero que dejan claro en su comunicado en el que se dirigen directamente a Pere Navarro es que “la AUGC es la Guardia Civil real. La que pisa el asfalto. La que sufre la precariedad. La que entierra a sus compañeros. Representamos de manera incontestable a la mayoría en el Consejo de la Guardia Civil”. A lo que añaden que intentar separar a este grupo de la institución “no es solo un error histórico: es un burdo e ignorante intento de silenciar la voz de los trabajadores para eludir las demoledoras críticas a su caótica gestión al frente de la Dirección General de Tráfico”.
Y en cuanto al tema de los radares, recuerdan que “un radar no auxilia a un conductor atrapado. Un radar no redacta un atestado bajo una tormenta. Un radar no interpone su motocicleta para salvar la vida de un pelotón de niños ciclistas. Un radar jamás podrá sustituir la labor humana, preventiva y asistencial de la Agrupación de Tráfico”.
Por otro lado, no han dejado pasar la oportunidad de resaltar las malas actuaciones que, según su criterio, está realizando la DGT en los últimos años. El primero que sacan a la palestra es la falta de resultados para bajar la siniestralidad en las carreteras, objetivo marcado desde la Unión Europea dentro de la Estrategia de Seguridad Vial 2030 en la que se pedía un descenso del 50%.
Otro aspecto que está en boca de mucho es lo que denominan como el “colapso silencioso de la red viaria española”. Según los datos aportados, el 52% de las carreteras españolas presenta deterioros graves o muy graves, mientras que un 32% de la extensión requieren una reconstrucción urgente en menos de un año. Por no hablar de que los tramos de riesgo alto no descienden. Así no les extraña que la DGT tenga que reconocer que el “mal estado de las carreteras; baches, grietas, marcas viales borradas y señalización deteriorada; contribuyó en más de 800 accidentes con víctimas en 2025”.
Y tampoco se han querido olvidar de la gestión que se ha realizado con la implantación de las balizas V16. Para la AUGC presenta “fallos estructurales documentados por expertos técnicos: no alerta automáticamente al 112, su cobertura es irregular en zonas rurales y su conectividad depende de redes cuya disponibilidad real en las carreteras secundarias españolas nadie ha garantizado de forma independiente”. Su veredicto es que “es una buena idea, pero mal ejecutada en la práctica, convirtiendo al conductor en el pagador de un experimento tecnológico”.
Por último, han querido rendir un homenaje a los últimos compañeros que han tenido diferentes siniestros en la carretera durante sus jornadas de trabajo. Y mandado un mensaje claro a Pere Navarro: “las instituciones permanecen. Los gestores que desprecian a sus trabajadores pasan a la historia por la puerta de atrás. Su huida hacia adelante dejará un balance tan oscuro como el de quienes pretenden mercantilizar la seguridad de nuestras vías públicas”.









