El rumor parece que, finalmente, se confirma. Tras decidir proponer prorrogar la eliminación de venta de los coches de combustión a partir de 2035, tal y como estaba inicialmente prevista por calendario, la Unión Europea sigue buscando fórmulas para incentivar el vehículo eléctrico y, a la vez, desincentivar el térmico sin necesidad de llegar a prohibirlo, lo que sin duda supondría un varapalo difícilmente asumible para una industria del automóvil en serias dificultades. Y esa fórmula parece que ya está clara.
Fin a los incentivos fiscales para los vehículos de empresa de combustión
Y es que, tal y como informa hoy en Alemania el prestigioso diario "Handelsblatt", la Unión Europea ya planea una nueva normativa que afectaría a los coches de empresa, con el debate ya abierto para eliminar definitivamente en gran medida las ventajas fiscales si cuentan con motor de combustión a partir de 2028, es decir, en solo poco más de año y medio.
Aunque pueda parecer que la iniciativa de centrarse solo en los coches de empresa no sea lo suficientemente contundente, un hecho reputado lo desmiente: los vehículos de empresa (incluyendo los corporativos, renting y flotas de alquiler) representan ya cerca del 60% de todas las matriculaciones de vehículos nuevos en la UE, donde solo el 40% restante corresponde a compradores particulares. Imaginaros ya el impacto que tendría la medida en este sector fundamental.
A cambio, Bruselas dará aún mayor prioridad a los coches eléctricos. La iniciativa cuenta con el apoyo principal de las fuerzas socialdemócratas en el Parlamento Europeo. Esta medida es especialmente relevante en países como Alemania, donde los coches de empresa representan una parte importantísima del mercado automovilístico. Muchos vehículos de BMW, Mercedes o Audi se matriculan inicialmente como coches de empresa y posteriormente se venden como coches de segunda mano.
Si se endurecen las normas de la Unión Europea como parece ya definitivamente que sucederá, es probable que cambien las ofertas de muchas empresas. Los empleados recibirían con mayor frecuencia coches eléctricos en lugar de vehículos diésel o de gasolina como coches de empresa. Los empleados de servicio de campo, los conductores frecuentes y las flotas de empresas más grandes se verían especialmente afectados.
Más coches eléctricos que coches usados
Los efectos no solo afectarían a los coches nuevos. Muchos coches usados relativamente nuevos provienen de flotas de vehículos de empresa y de arrendamiento financiero. Si las empresas encargan más coches eléctricos en el futuro, automáticamente habrá más coches eléctricos usados en el mercado.
Para los compradores particulares, sin embargo, esto podría significar precios más bajos y una mayor variedad en la oferta eléctrica. Al mismo tiempo, el motor de combustión clásico seguiría perdiendo importancia en el mercado de coches de empresa.
"Made in Europa" como etiqueta de precio
Según el diario Handelsblatt, Bruselas también está ya debatiendo a estas horas los denominados criterios de "Made in Europa". Por lo tanto, las ventajas fiscales podrían vincularse más estrechamente incluso a la producción europea en el futuro.
Sin embargo, hay que decir que aún no se ha tomado ninguna decisión en la Unión Europea. Las propuestas se están debatiendo ya en el Parlamento Europeo y entre los Estados miembros. Además, la soberanía fiscal generalmente recae en cada país y habría que ver si las normativas tendrían o no carácter obligatorio.









