Hoy os contamos una de esas noticias curiosas y que ha sorprendido a la prensa de medio mundo, pero con la desgracia de haber ocurrido en España. Y es que la Policía Nacional ha confirmado en los últimos día la incautación de un Ferrari, que en realidad no era un Ferrari. La oferta del superdeportivo llamó la atención inicialmente por su precio inusualmente bajo. El vendedor anunciaba el deportivo en internet por menos de 30.000 €, una ganga, ya que un Ferrari 360 Spider original suele alcanzar precios de entre 70.000 € y más de 120.000 € en el mercado de segunda mano, dependiendo de su estado y kilometraje.
La unidad de delitos informáticos de la policía de Murcia inició entonces una investigación. Gracias a la información del anuncio, los agentes lograron identificar al vendedor. Poco después, el vehículo fue encontrado en la localidad de El Altet, cerca del aeropuerto de Alicante-Elche.
El control revela las diferencias
A primera vista, todo indicaba que se trataba de un auténtico Ferrari. El modelo lucía la típica pintura roja, los emblemas y las letras de Ferrari, así como las líneas características del Ferrari 360 Spider.
Sin embargo, tras una inspección más minuciosa, los investigadores determinaron que no se trataba de una réplica original. Según la policía, la carrocería era de fibra de vidrio y estaba montada sobre un chasis monocasco de acero de otro fabricante de vehículos, presumiblemente basado en un Toyota MR2. Y según todas estas informaciones, la réplica habría sido construida en un taller de la provincia de Alicante.
El vehículo estaba matriculado, pero atenta contra la propiedad industrial
Cabe destacar que el vehículo contaba con matrícula válida y, por lo tanto, estaba legalmente autorizado para circular por la vía pública. Según la policía, las modificaciones aparentemente cumplían con los requisitos técnicos en cuanto a peso, dimensiones y seguridad vial. Por consiguiente, la investigación no se centró en la réplica en sí, sino en el uso de marcas registradas y elementos de diseño protegidos.
Las autoridades acusan ahora al propietario de una posible infracción de los derechos de propiedad industrial y de la legislación sobre marcas. El Ferrari falsificado ha sido así por tanto ya confiscado y su propietario detenido temporalmente, aunque posteriormente ha sido puesto en libertad. Aún no se dispone de información sobre posibles cargos o procedimientos legales.









