Desde hace ya mucho tiempo existe un cuello de botella importante a la hora de presentarse a los exámenes de conducir. Como os hemos venido informando, hay un déficit de examinadores lo que está provocando que las autoescuelas no puedan presentar a todos los alumnos que tienen en sus centros. Y eso ha provocado una guerra entre la Dirección General de Tráfico (DGT) y la Confederación Nacional de Autoescuelas (CNAE) cuyo último episodio te voy a explicar a continuación.
Los polémicos datos de la DGT
Con el fin de poder aliviar las listas de espera (este término no gusta demasiado en el organismo, como quedó claro en su comunicado) de alumnos que se quieren presentar al examen de conducir, desde la DGT crearon El Plan de Refuerzo Operativo (PRO) con el propósito de poder aliviar esa demanda que desde CNAE se venía reivindicando desde hace tiempo.
Este operativo se centró en Lleida, Navarra, Almería y Palma de Mallorca, tras estudiar las zonas en donde más retrasos podría haber en lo referido a exámenes del permiso B. Y en estas ubicaciones se pusieron los examinadores necesarios para poder cubrir la demanda declarada por las autoescuelas.
Y los resultados, según la DGT, “muestran una divergencia muy significativa”. Esto quiere decir que en el caso de Navarra se presentaron 275 alumnos de los 6.000 que había en lista de espera, en el caso de Lleida fueron 312 de 5.000, Almería 630 de 8.000 y Palma de Mallorca 407 de los 8.000 que se supone que estaban listos para pasar la prueba.
Ante tales cifras, desde la DGT han señalado que “las magnitudes difundidas sobre las supuestas listas de espera no reflejan el número real de alumnos en condiciones inmediatas de examinarse, sino que son alumnos que han aprobado el examen teórico de conducir y disponen de un plazo de dos años para poder realizar el examen práctico. Por tanto, se confirma que el sistema es capaz de absorber el volumen real de alumnos preparados cuando este se traslada de manera efectiva y verificable”.
El gran enfado de las autoescuelas
Horas después de la publicación de los datos por parte de la DGT, nos llegó una nota de prensa de la CNAE contestando. De primeras recuerdan que en sus reuniones previas a la puesta en marcha del Plan PRO, desde la Confederación ya se advirtió que “para que esta medida funcionase, era imprescindible incluir no solo los exámenes para la obtención del permiso B, sino también las pruebas de vehículos pesados y motocicletas, así como examinar en los centros desplazados, y no únicamente en las capitales de provincia”.
Otro de los aspectos que comentaron a la DGT es que los datos que obtendría con el Plan PRO “no reflejarían el problema real y constituirían únicamente una fotografía incompleta de la situación”. Y la nota de prensa publicada por Tráfico a la que arriba nos referimos “ha confirmado su hipótesis” y la acusan de una “profunda deslealtad hacia el sector y el perjuicio que esta situación ocasiona a los ciudadanos, que tienen problemas reales para acceder al permiso”.
Teniendo en cuenta estas premisas, desde CNAE han rechazado categóricamente esta conclusión pues el “número de aspirantes examinados a través de esta vía no demuestra una falta de alumnos en lista de espera, sino la ineficacia del propio Plan PRO”. Y tampoco entienden como la DGT le acusa de que sus peticiones no tienen fundamento, cuando desde la Administración se “ha puesto en marcha un mecanismo extraordinario de refuerzo”.
Para CNAE el Plan Pro tiene muchas deficiencias como que se avise a los alumnos con tan solo 15 días de antelación, que las pruebas solo se realicen en capitales de provincia y no en otros centros de examen, o que implica un coste superior a otras medidas aplicadas anteriormente por la obligación de pagar horas extra a los funcionados y dietas. Por no hablar que no resuelve “lo esencial: jubilaciones no cubiertas, bajas prolongadas, plantillas insuficientes y una demanda creciente que el sistema actual no puede absorber”, en palabras de la Confederación.
Su conclusión es que la DGT demuestra con sus declaraciones “un desconocimiento absoluto del proceso formativo y ocultan la raíz del conflicto: la falta de personal en las jefaturas” y también quisieron explicar el concepto de “lista de espera” que tanto incomoda en la Administración. Para CNAE lo conforman personas que ya superaron la prueba teórica y la de destreza, aunque quizás no todos estén “listos para examinarse al día siguiente, pero sí existe un porcentaje significativo que podría hacerlo si hubiera una capacidad de examen adecuada y estable”.
Desde la Confederación recuerdan que ya se han cerrado más de 1.400 centros en los últimos años “por una falta de previsión y organización de la Administración” y puntualizan que, si se incluyera a los vehículos pesados, con una formación más breve, se podría reducir de inmediato la bolsa de alumnos y “contribuiría a paliar la grave falta de conductores profesionales, un sector que necesita más de 35.000 nuevos trabajadores”.
Y mientras unos y otros discuten a la vez que se lanzan reproches, muchas personas no pueden presentarse a los exámenes de conducir que en algunos casos son necesarios para poder encontrar un trabajo o desplazarse hasta él.









