Preocupantes, muy preocupantes las noticias que llegan hoy en el sector de los combustibles, y desde múltiples fuentes. Es verdad que el precio del barril de petróleo no termina de bajar, y que hoy cotiza a más de 105 dólares de nuevo, pero el problema ahora mismo no es ese, ni siquiera el precio del combustible en las gasolineras que, a una media hoy el diésel en España de 1,778 € por litro y de 1,574 € la gasolina, no solo ha frenado su escalada, sino que ha bajado notablemente su tarifa gracias a las medidas adoptadas por el Gobierno con la rebaja del IVA y del impuesto de hidrocarburos.
Esta vez todas las miradas se dirigen hacia la distribución del crudo que, en parte por el bloqueo continuo del Estrecho de Ormuz por donde se reparte hasta el 20% del petróleo mundial, que es el que se genera en el Golfo Pérsico, y en parte por el aumento de la demanda de los consumidores, que temen nuevas escaladas de precios, está comenzando a generar una preocupante escasez de producto.
Australia advirtió de racionamiento y Eslovenia es el primer país de la UE que lo ejecuta
La voz de alarma la lanzó hace ya una semana el Gobierno de Australia, pidiendo calma en el consumo y advirtiendo a la población de un uso responsable de los carburantes ante la previsión de tener que activar medidas de racionamiento si el conflicto se alarga en el tiempo. Pues bien, apenas unos días después, y tras las exigencias de la Agencia Internacional de la Energía de pedir a los gobiernos que introduzcan nuevas medidas de rebaja de límites de velocidad o restricciones de circulación para bajar el consumo de petróleo, la escasez comienza a planear seriamente por todo el mundo.
Aunque de momento los expertos aseguran que el suministro de combustible se mantiene estable, pero bajo una presión creciente, el elevado consumo no solo está incrementando los precios sino también provocando un agotamiento que puede terminar en escasez en el mercado. De hecho, Eslovenia se ha convertido ya esta semana en el primer país de la UE que ha decidido racionar la gasolina y el combustible para hacer frente a la crisis del petróleo.
Limitación diaria de 50 litros de combustible
El país balcánico ha puesto así coto al suministro total y ha confirmado limitaciones en la compra de carburante: 50 litros de combustible por día y consumidor como máximo, que en el caso de empresas y agricultores asciende a 200 litros. El gobierno de Eslovenia confirma que, de momento hay suficiente combustible en el país y los almacenes están llenos, pero hay que proteger el sector, evitar que acelere la escasez y, de paso, contener el incremento exponencial de la demanda que, también, está provocando un gran alza de precios.
Las refinarias españolas no paran para producir más diésel ante su escasez
Pero las noticias se suceden y afectan ya también a España, ya que, como acaba de informar El País, las refinerías españolas han decidido retrasar sus paradas para producir más diésel ante la escasez y el incremento de los precios. Esta realidad ya se ejecuta en varias plantas, que han postpuesto sus paradas previstas habituales de mantenimiento, sobre todo con el objetivo de producir aún más gasóleo A y queroseno, con una oferta hoy muy limitada por la guerra en Oriente Próximo, que también está disparando sus precios.
Alemania advierte de escasez de combustibles a finales ya de abril
La última y casi más preocupante noticia nos llega, no obstante, desde Alemania. Y es que, en el país que siempre se ha considerado la locomotora de Europa, la ministra federal de Economía, Katherina Reiche (CDU), acaba de advertir sobre posibles escaseces de gasolina, diésel y queroseno ya a finales de abril. Según sus declaraciones, si el conflicto en el Golfo Pérsico se agrava y continúa, los primeros problemas de suministro podrían llegar ya en solo un mes.
Al mismo tiempo, en Alemania las organizaciones de defensa del consumidor desaconsejan las compras de pánico, asegurando que “actualmente no hay motivo para acumular reservas a corto plazo. Se desaconseja almacenar grandes cantidades de combustible en bidones”. Eso sí, recomiendan también no vaciar completamente el depósito en el uso diario y mantener un nivel mínimo de combustible. El objetivo es evitar una mayor demanda y la consiguiente sobrecarga del suministro.
Desde Alemania advierten ya de que, si la situación empeora aún más, podrían producirse consecuencias adicionales, como mayores fluctuaciones de precios en las gasolineras, un aumento de los costes de transporte y precios más altos para bienes y servicios. Y es que el Gobierno germano está incidiendo estos días en sus mensajes de que el alto consumo diario aumenta la dependencia, y más en Alemania, un país que se encuentra entre los mayores consumidores de combustible de toda Europa.









