Te lo anunciamos a inicios de semana: lo peor estaba por llegar, nos alertaban expertos en el sector energético sobre los precios de los combustibles. Sin embargo, durante horas tuvimos tiempos de esperanza. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) acordó liberar millones de barriles de las reservas de petróleo para estabilizar el mercado y el anuncio del presidente de Estados Unidos de que la guerra estaba próxima a acabar disparó el optimismo, con bajadas del petróleo: se situaba incluso por debajo de los 90 dólares el barril, que invitaba a esperar que revirtiera pronto en las gasolineras.
El precio de los combustibles sigue subiendo sin parar
Horas después, sin embargo, el optimismo se ha esfumado. El agravamiento del conflicto en el Estrecho de Ormuz, vital para la distribución del petróleo mundial, ha llevado de nuevo a la escalada del precio del crudo. A esta hora, el Brent, el de referencia en Europa, cotiza de nuevo por encima claramente de los 100 dólares por barril (a 101,73 USD exactamente), y todas las previsiones apuntan a que en cuestión de horas los combustibles volverán a subir.
De hecho, siguen haciéndolo ya. Si el último Boletín Petrolero de la UE asegura hoy que en la última semana el precio de la gasolina ha subido casi un 8 por ciento, mientras que el diésel lo ha hecho en más de un 14%, hoy comprobamos que, en España, el precio medio del litro de diésel se sitúa ya en los 1,830 euros (ayer estaba a 1,822), mientras que el promedio de la gasolina se ubica ya en los 1,707 € por litro (ayer en 1,700). La realidad es que la barrera de los 2 € por litro ya asoma en muchas gasolineras y todas las opiniones del sector creen que se alcanzará en los próximos días.
Los problemas del diésel durarán al menos 4 meses más
La subida más pronunciada sigue correspondiendo al diésel, ya muy por encima de la gasolina. Tal y como asegura hoy a El Mundo Nacho Rabadán, director general de la Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio (CEES), esto se debe a que “hay una falta estructural de diésel en todo el mundo” y Europa ha perdido capacidad de refino. “El tema va a durar, por lo menos, cuatro meses más. Se va a poner más petróleo en el mercado, pero voy a seguir teniendo el problema estructural cuatro meses más. Y no se ha producido lo que quería la AIE, que es un desplome de la cotización del brent y, en paralelo, de sus productos derivados”, pronostica Rabadán.
Ante esta perspectiva, los transportistas ya se han reunido con el Gobierno en las últimas horas para exigir medidas de ayuda al sector, pidiendo desde rebajas de impuestos a los carburantes a subvenciones directas de 1.500 euros y descuentos de 25 céntimos de euro por litro, una medida similar a la acordada durante el inicio de la Guerra de Ucrania, donde el diésel y la gasolina llegó a superar los 2 euros por litro. El Ejecutivo se ha comprometido a analizarlas y a llevarlas próximamente al Consejo de Ministros: alguna se implementará.
Las gasolineras E.Leclerc anuncian ya en Francia descuentos de hasta 30 céntimos de euro por litro
Mientras tanto, los consumidores seguimos padeciendo las consecuencias de precios de combustibles elevadísimos, donde en países como Alemania y Francia ya han llegado a superar los 2 euros por litro. Precisamente en el país galo, nuestro vecino, la importante cadena de gasolineras baratas E.Leclerc, también con gran implantación en España, ha anunciado, por medio de una entrevista a su propietario y director, Michel-Édouard Leclerc, en la emisora pública France Info, que comenzará a aplicarse en sus estaciones de servicio de forma casi inmediata una rebaja de hasta 30 céntimos de euro por litro, a medida que las gasolineras repongan sus depósitos.
Según indicó el responsable, la reducción del precio se ejecutará en dos fases: con una primera bajada de 23 céntimos de euro por litro, al que seguirá otro descuento de 7 céntimos de euro. Leclerc anuncia esta decisión en la opción que ha tenido el grupo de negociar con proveedores para ser los primeros en trasladas rebajas al público. “Anoche logramos acordar que podríamos beneficiarnos antes de la caída de precios”, afirmó el propietario de la cadena, confirmando que habían presionado a las refinerías para acelerar ajustes: “Nos sentíamos estafados, igual que los conductores, por la velocidad casi automática con la que subieron los precios”.
De momento, la decisión de la cadena E.Leclerc se ha centrado en el negocio en Francia, pero no sería descartable que tenga pronto influencia también en las gasolineras españolas de la marca. Estaremos pendientes.









