El coche diésel se hunde. Tras años de continuo descenso de ventas en contraposición de los vehículos denominados de tecnología alternativos, entre los que se cuentan eléctricos, híbridos o de gas, la agonía ha quedado ya en total evidencia en este pasado mes de abril. Y es que, según los últimos datos de matriculaciones de ANFAC, apenas un 3,7 por ciento de los turismos nuevos vendidos son ya diésel.
El coche híbrido se come al diésel
La agonía comercial de este sistema de propulsión, avalado históricamente por su bajo consumo y coste, va en continua aceleración en los últimos 10 años. Tras registrar su máximo histórico en 2010, acaparando prácticamente un 70% de las matriculaciones, ya el año pasado cerró con una cuota de mercado de solo el 5,5%, que hoy apenas alcanza el 4 por ciento ya.
Tocando así fondo en los concesionarios, ni el aumento de ventas de vehículos en abril, con casi 107.000 unidades matriculadas (un 8% más que en 2025) ha llevado a mejorar sus cifras, trasvasadas hoy sobre todo a los coches híbridos sin enchufe, que ya representan cerca de 5 de cada 10 ventas, acumulando un 47% de las matriculaciones totales.
Los factores que llevan al diesel a su agonía ya comercial
La caída definitiva del diésel se evidencia en una serie de factores. De un lado, es evidente que los fabricantes cada vez reducen más su oferta, limitada ya prácticamente a vehículos de segmentos medio-altos y de lujo, obviamente por una estrategia también amparada en sus bajas ventas. Por otro, no ayuda tampoco hoy el altísimo precio de los combustibles, con un diésel ya especialmente al alza y cotizando claramente por encima de la gasolina minimizando una de sus históricas ventajas: hoy tiene en España un precio medio de 1,708 euros por litro, por los 1,547 € de la gasolina. No compensa.
Pero a todo ello hay que sumar otro importante factor: la persecución política a la que hoy se enfrenta esta tecnología. Demonizada desde 2015 tras el caso “dieselgate”, estos vehículos se enfrentan hoy a un futuro incierto en muchas ciudades españolas, que comienzan a imponer restricciones de accesos a sus Zonas de Bajas Emisiones. Hay que recordar que las ZBE afectan a casi la mitad de la población española.
Más de 15 millones de coches diésel, en riesgo por restricciones ya de uso
Teniendo en cuenta además la gran antigüedad general del parque automovilístico español, de los aproximadamente 19 millones de vehículos diésel hoy en circulación en nuestro país, se calcula que entre 15 y 16 millones tiene ya más de 10 años, es decir, que o tienen la etiqueta B amarilla de la DGT o, directamente, ni siquiera tienen derecho a etiqueta por su alta contaminación. Y aquí llegan ya los problemas.
Porque, tal y como te venimos contando en las últimas semanas, hasta más de 40 ciudades o tienen ya confirmadas restricciones de acceso en sus ZBE a estos coches sin etiqueta o con etiqueta B, o las anuncian para los próximos años. Ni más ni menos. Hoy ya grandes urbes como Madrid, Bilbao, Getafe, Estepona, San Fernando, Huelva, Málaga y Palma de Mallorca ya aplican o confirman a muy corto plazo limitaciones para este tipo de vehículos, pero lo que llega es mucho más contundente.
Y es que el Consejo del Área Metropolitana de Barcelona (AMB) ha aprobado el nuevo Plan de Movilidad Urbana 2025-2030, contemplado a su vez por el Plan de Calidad del Aire Horizonte 2027 de la Generalitat de Cataluña, dando definitivamente luz verde a unas restricciones que afectarán a miles de vehículos, ya que hasta 36 Zonas de Bajas Emisiones de esa agrupación deberán eliminar progresivamente los motores de combustión, comenzando por la prohibición de accesos de los vehículos con etiqueta B de la DGT en 2028, para, ya desde 2030, restringir por completo la circulación de cualquier motor de combustión.
Obviamente, ante este panorama, ¿ahora mismo puede ser una elección positiva optar a la compra de un coche nuevo con motor diésel? Lamentablemente, no… y eso a pesar de ser aún probablemente una de las mejores alternativas sin duda a quienes usan a diario el vehículo con largos kilometrajes. Su fin está cada vez más cerca.









