Hasta 10 radares móviles van a reforzar, de manera permanente, la vigilancia a lo largo del año en los 344 kilómetros de la AP-7 en su tramo de paso por Cataluña, entre la Jonquera (Girona) y Ulldecona (Tarragona). En total, a los 4 radares originales con los que ya contaba esta vía rápida se suman ahora otros 6 nuevos que ha ubicado el Servei Catalá de Tránsit, conocido como SCT, el organismo que tiene las competencias en la región en lugar de la DGT.
Más radares en la AP-7 en Cataluña contra su alta siniestralidad
El objetivo de esta nueva estrategia de minar de radares prácticamente esta vía es contener la siniestralidad en una de las autopistas más conflictivas de España. De hecho, tras la supresión de los peajes en la mayor parte de la AP-7, el tráfico se ha incrementado en esta vía en casi un 70% y con ella, obviamente, el número de accidentes, contabilizados en más de un 40%. Además, nuestros estudios sitúan alguno de sus puntos como los más conflictivos del país.
Un estudio de Automovilistas Europeos Asociados (AEA) sitúa el kilómetro 145 cerca de la salida Cardedeu-La Roca, como el punto con el índice más alto de peligrosidad, mientras que otros, como el kilómetro 146, el kilómetro 161 o el kilómetro 171 cuentan con índices también claramente superiores a la media. Ante esta realidad, el SCT ha decidido reforzar la vigilancia y los controles de velocidad en esta autopista, añadiendo nuevos radares móviles permanentes, y que, eso sí, podrían moverse y desplazarse a lo largo de los 344 kilómetros de tramo de la AP-7 por Cataluña. No se ubicarán en puntos fijos.
Esto va a ser posible ya porque el SCT ha instalado en esta autopista sus últimos radares de remolque, una nueva herramienta que considera hoy clave para prevenir accidentes y cuya eficacia parece demostrada, hasta el punto de que la DGT también ha comenzado ya a emplearlos por carreteras de toda España. Si la vía ya contaba con 4, ahora se añadirán como hemos avanzado otros 6 más.
Los radares de remolque son móviles y no hay que señalizarlos
Una de las grandes particularidades de estos radares de remolque es se consideran móviles al estar ubicados sobre carros con ruedas que permiten su desplazamiento por operarios de mantenimiento convencionales, sin necesidad de que agentes de tráfico o policías deban manipularlos o estar en presencia cuando se disponen a multar. Y, claro, al catalogarse hoy como móviles, no hay obligación de que se señalice o advierta previamente su presencia en la vía, tal y como establece en España la Justicia, a diferencia de los radares fijos o de tramo.
Prácticamente además indetectables, son capaces cada uno de poner miles de multas al día e incorporando también, desde el punto de vista técnico, de equipos avanzados que utilizan tecnología láser para medir la velocidad en un punto concreto de la vía. Esta técnica permite que no tenga el radar que seguir al vehículo durante varios metros, impidiendo que los conductores frenen bruscamente al aproximarse al radar.
Ubicados sobre plataformas con ruedas, estos radares de remolque pueden ser trasladados enganchados simplemente a un vehículo, de modo que pueda cambiar su ubicación a lo largo de una misma carretera en solo cuestión de minutos. Los equipos cuentan con sistemas de conexión inalámbrica, como bluetooth u otros similares, de modo que pueden transmitir los datos de forma automática con las posibles denuncias por exceso de velocidad. ¡Mucho ojo!









