La electromovilidad tal y como la conocemos va a cambiar significativamente en los próximos años. No lo digo ya por el aumento tanto de las autonomías disponibles ni de las potencias de carga, ya un hecho a lo largo de estos últimos años como te hemos contado en Autopista, sino también por la incorporación de nuevas fórmulas de fabricación que pueden cambiar la industria del automóvil.
Y si bien hace tiempo ya os hemos hablado de las baterías en estado sólido, una carrera en la que hay muchas marcas involucradas por poder anunciar que han sido las primeras en contar con ellas, aquí os vamos a hablar de las baterías de sodio, que prometen otra serie de ventajas que podrían ser muy bienvenidas por los usuarios de este tipo de vehículos.
CATL y Changan dan el primer anuncio
Las baterías de sodio están de actualidad porque la compañía CATL, gran especialista en este ámbito, junto con el grupo Changan acaban de anunciar el primer desarrollo conjunto de una pila de este tipo. Todavía es pronto para que esté disponible en un modelo fabricado en serie, pero ya se han dado los primeros pasos para que esto sea posible.
Sobre las ventajas anunciadas por estas dos empresas estaría que han conseguido una densidad energética de hasta 175 Wh/kg. Quizás ese valor no te diga mucho así leído, pero para que te hagas una idea es muy parecido al que obtienen las actuales fabricadas por con fosfato de hiero y litio, las conocidas como LFP que son bastante comunes en el mercado.
Aunque la ventaja en la que han querido poner más énfasis en su presentación tiene que ver con su comportamiento en condiciones de frío intenso. Según han comunicado incluso a cifras de -40 grados son capaces de conservar el 90% de su capacidad, porcentaje que no alcanzan las de litio ya que en esas condiciones experimentan una pérdida significativa de energía.
Esta característica las hace muy atractivas para climas fríos, como podría ser el paraíso de los coches eléctricos en Noruega, pero no es su única ventaja. En materia de seguridad son un gran avance, pues han demostrado que este tipo de batería no produce humo ni fuego, incluso cuando tienen daños mecánicos.
De ahí pasaríamos a lo que tiene que ver con su coste de fabricación. Por si todavía no lo sabías, el sodio es el sexto elemento más abundante en nuestro planeta y es claramente más fácil y económico de extraer que el litio. Se estima que con sus características se podría llegar a reducir hasta un 30% el importe de la producción de la batería, el elemento más caro del coche eléctrico, dejando atrás la alta volatilidad de los precios del litio.
Lo único es, como indicaba más arriba, es que pese a este primer anuncio a CATL todavía le queda bastante desarrollo por delante para que podamos ver estas baterías en un coche producido en serie. Su objetivo es poder acercarse a una autonomía de unos 600 kilómetros, en su fase inicial que según las previsiones podría ser factible para el 2029, además de ofrecer una mayor vida útil, uno de sus talones de Aquiles.
Como han anunciado desde Changan, su idea es poder comercializarlas también en Europa, aunque en un principio lo harían en vehículos comerciales y sistema de almacenamiento estacionario para allanar el cambio para una mayor aceptación futura. De esta manera se podrían convertir en una alternativa a las LFP en coches más económicos, dejando las NMC o las sólidas para los más caros.













