Te lo venimos contando en el último año: cada vez más tramos de autopista en España rebajan sus límites de velocidad de los hasta ahora genéricos 120 km/h a 100. Carreteras como la AG-55, en Galicia; la AP-8, en el País Vasco o la AP-7, en Cataluña, ya lucen estas menores velocidades máximas amparadas en nuevos intentos de reducir la siniestralidad en carretera. Motivos de seguridad alegan los órganos competentes como la DGT o el SCT.
En Cataluña, incluso se viene apostando por nuevas vías con límites de velocidad variables, capaces de estrenar sistemas automatizados para que, en función a las condiciones del tráfico, del estado de la vía o del clima, pueda incluso rebajar aún más estos límites o alternar entre los 120 y los 100 km/h.
Esta nueva velocidad, sin embargo, no solo se propone ya por algunas autoridades en función a la seguridad. No, en las últimas semanas hemos conocido nuevas iniciativas que promueven su implantación general basando los motivos en distintos aspectos que pueden terminar imponiendo su estandarización.
Límites de 100 km/h para alcanzar los objetivos climáticos
En Alemania, por ejemplo, los objetivos de reducción de emisiones de CO2 comprometidos por el Gobierno federal no se alcanzan y el Tribunal Administrativo Superior ya ha emitido una sentencia en contra del programa de protección climática, asegurando que “no alcanzará su finalidad” y obligando al Ejecutivo a presentar un nuevo programa. El aviso, además, ya está dado: según cálculos de la Agencia Federal Alemana del Medio Ambiente, el mayor impacto se producirá solo con un mayor precio del CO2, mientras que con límites de velocidad más bajos se alcanzarán antes los objetivos previstos.
Ante esta realidad, el organismo nacional DUH, Ayuda Ambiental de Alemania, ha presentado un plan al Gobierno alemán para, directamente, establecer nuevos límites de velocidad rebajados que considera imprescindible para los nuevos objetivos. Y entre ellos, además de exigir máximos de 80 km/h en carreteras interurbanas y de 30 km/h en calles y zonas urbanizadas, esta entidad aboga por implantar el límite de 100 km/h máximo en autopistas, pudiendo de noche elevarse a 120 km/h.
La AIE pide también rebajar los límites por los problemas de suministro de combustible
La última iniciativa que hemos conocido ya en los últimos días y que exige igualmente una rebaja de los límites de velocidad proviene de la Agencia Internacional de la Energía. La AIE ha pedido ya abiertamente a todos los países una serie de medidas conjuntas para paliar el problema de suministro de combustible que se está produciendo en todo el mundo debido al conflicto en el Golfo Pérsico entre Estados Unidos, Irán e Israel, al estilo de la crisis del petróleo que afectó en los años 70 y que fue el detonante de los límites máximos de velocidad que hoy tenemos en la mayoría de carreteras del mundo.
Así, en conjunto con otras medidas como pueden ser el teletrabajo o las restricciones de circulación en las grandes ciudades, la AIE considera imprescindible una rebaja de los límites de velocidad, estableciéndose entre los 100 y los 110 km/h en las autopistas. Según el organismo, una rebaja de tan solo 10 km/h permitiría reducir notablemente el consumo de combustible en todo el mundo, tanto para el transporte profesional y comercial por carretera, como para el particular.
Todos estos indicativos, sin duda, parecen encaminar irremediablemente a una paulatina reducción de los límites de velocidad en las vías rápidas, que en España ya hemos comenzado a observar, eso sí, aquí por motivos de seguridad y no climáticos o por crisis derivadas del consumo y la distribución de petróleo.









