Mazda MX-30: probamos el nuevo SUV 100% eléctrico

Mazda apuesta por el planteamiento amable y la imagen coupé, acentuada añadiendo rasgos como las puertas Freestyle para este SUV que representa su visión entre los cero emisiones. Se llama MX-30 y ya lo hemos conducido.

Óscar Díaz.

Mazda MX-30, conducimos el primer SUV eléctrico de Mazda
Mazda MX-30, conducimos el primer SUV eléctrico de Mazda

Motor rotativo, un motor turbodiésel con una relación de compresión más baja que su variante de gasolina equivalente, renuncia al turbo en sus motores de encendido por chispa…o uno con encendido por compresión por si a alguien le pareciera poco lo anterior delatan a Mazda como un fabricante que siempre ha elegido un camino personal en su concepción de la automoción. De ahí que el nuevo MX-30 no vaya a ser un eléctrico más, ni siquiera un SUV más, como tampoco un SUV coupé pese a que, en el fondo, es todo eso y más.

Porque el con el MX-30, Mazda realiza su desembarco en el terreno eléctrico de un modo alejado de la corriente mayoritaria. Para empezar, prácticamente coincide en dimensiones con el CX-30 —de hecho comparten plataforma, desarrollada desde el principio para conseguir la flexibilidad necesaria para interpretarla tanto en clave térmica, como hacen con el Mazda3 y CX-30, o eléctrica con nuestro protagonista, que prácticamente coincide con buena parte de las cotas exteriores del SUV: 2,66 m entre ejes y 4,40 de longitud, con una notable habitabilidad delantera y una trasera simplemente correcta, condicionada en centímetros por la inspiración coupé y unas súper atractivas puertas Freestyle de «apertura suicida» inspiradas en coches tan recordados en la historia de Mazda como el RX-8.

Mazda MX-30, conducimos el primer SUV eléctrico de Mazda

Mazda MX-30, conducimos el primer SUV eléctrico de Mazda

La batería y conducción del Mazda MX-30

El clásico dilema de la capacidad de la batería, y las consecuencias de su tamaño en forma de peso y pérdida de agilidad, de dinamismo, —en lo negativo— o una mayor autonomía —en el plano positivo—, ha sido afrontado por Mazda en su estilo personal. Con una batería de 35,5 kWh de capacidad y una autonomía combinada WLTP de 200 km (262 en recorrido urbano), inferior a la de propuestas tan urbanas como el Seat Mii u otras más semejantes como el Hyundai Kona aunque, sin embargo, más que suficiente para el recorrido tipo diario en nuestro país y cierto margen de seguridad para imprevistos. En estos casos la recarga de oportunidad que plantea la corriente continua y las posibilidades del cargador CCS, ofrecido de serie, puede ser un elemento a favor del MX-30, que de otro modo debería conformarse con cargas nada despreciables de 6,6 kW.

Siendo un SUV eléctrico, no sorprende la suavidad a punta de acelerador de su motor, síncrono de corriente alterna y 107 kW. Existe el silencio y la suavidad en la respuesta al pedal derecho, pero alejado de la instantanea brutalidad clásica de los eléctricos. De hecho los 9,7 s invertidos en acelerar hasta los 100 km/h son más que correctos, aunque alejados de propuestas como el Peugeot e-2008 (motor de 100 kW y batería de 50 kWh) peró sí claramente más rápido que los urbanos del Grupo Volkswagen y muy cerca del Renault Zoe.

Mazda MX-30, conducimos el primer SUV eléctrico de Mazda

Mazda MX-30, conducimos el primer SUV eléctrico de Mazda

En este caso, para sentir todo su par motor, 271 mkg, hay que hundir el pedal derecho y ver cómo la aguja que muestra la gestión de la energía se va hacia la derecha ,como sucedería con un coche de motor térmico, y aparece un «in crescendo» del zumbido del motor que te lleva a pensar más allá de la ciudad, en los espacios abiertos y en esas zonas de curvas en las que el sistema G-Vectoring de Mazda puede suponer una fuente de placer dinámico.

En este caso, el Mazda MX-30 no cuenta con un selector de modos de conducción, al menos a la vista. Porque las levas tras el volante permiten modificar tanto la administración de la entrega de potencia como la retención del motor, si bien en ningún caso se llega a percibir una retención tan grande como el característico One Pedal Feeling de BMW. En este caso, todas las percepciones de conducción tienen que ver con la amabilidad, con la naturalidad en el control, asimilándolo a lo que se conseguiría jugando con el cambio de un automóvil manual, y un bacheo confortable en los parámetros que plantean los parcheados asfaltos de las ciudades con abundancia de socavones.

El diseño del Mazda MX-30

Tratándose de un eléctrico no sorprende que la parrilla del MX-30 difiera de la de los Mazda de motor eléctrico. Pese a lo cual el ojo entrenado puede encontrar elementos estilísticos familiares aquí y allá, los grupos ópticos con faros cilíndricos, el efecto tridimensional de los paragolpes, la línea coupé de su zona trasera y, por supuesto, unas puerta traseras de apertura en sentido contrario a la marcha que si bien pueden dificultar el acceso atrás, aporta personalidad y el impacto visual de un automóvil sin pilar B.

Mazda MX-30, conducimos el primer SUV eléctrico de Mazda

Mazda MX-30, conducimos el primer SUV eléctrico de Mazda

En el interior, de nuevo novedades combinadas con elementos característicos, y presencia de materiales reciclados que hacen pensar en el compromiso con un mundo de menor impacto. Revestimientos de corcho en la zona central, de la industria papelera en los revestimientos de las puertas…y otros familiares y muy tecnológicos como la instrumentación digital, la pantalla central multifunción, el Head Up Display, el práctico mando con selector giratorio…y la sorprendente pantalla táctil inferior que permite regular el climatizador. Componen una combinación entre lo conocido y lo innovador que no abruma ni induce al desasosiego sino al uso relajado.

La conectividad y ayudas a la conducción del Mazda MX-30

La integración de los smarphone es ya un requisito, cumplid por el MX-30, lo mismo que una app específica que permita interactuar con el automóvil conociendo datos de ubicación, consumo, tiempo para la siguiente revisión…y en el caso de un eléctrico todo lo relacionado con el estado de su batería, con poder programar las recargas o preacondicionar la temperatura sin condicionar el estado de carga de la batería, que se empleará para mover las ruedas y no acondicionar térmicamente el habitáculo.

Mazda MX-30, conducimos el primer SUV eléctrico de Mazda

Mazda MX-30, conducimos el primer SUV eléctrico de Mazda

Frenada de emergencia en ciudad —con reconocimiento de peatones y ciclistas de funcionamiento verificado en nuestra toma de contacto por las calles de Madrid—, control de ángulo muerto, asistente de mantenimeinto de carril con corrección de giro de volante, faros full led, detector de fatiga… las ayudas a la conducción son variadas y abundantes en el MX-30, un SUV que Mazda tiene ya a la venta, a partir de 27.665 euros descuentos de marca y plan de incentivo gubernamental incluidos o una cuota de 199 euros al mes. Pulsa aquí si quieres ver todos los precios del Mazda MX-30.

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