Ya hay posible fecha para el fin de las subvenciones estatales a los combustibles, aplicadas hasta ahora en forma de bajada del IVA. Y no solo a las gasolinas y a los gasóleos, sino que también peligra de manera muy clara las intervenciones sobre la electricidad y el gas, lo que sin duda podría desembocar en un aumento de nuevo del precio de las energías en nuestro país. A estas horas, no parece haber ya marcha atrás.
El 30 de junio, ¿fin a la bajada del IVA de los combustibles?
En concreto, la fecha en la que el Gobierno eliminaría definitivamente esta reducción del IVA sería a partir del próximo día 30 de junio, cuando realmente vence ya el primer paquete anticrisis aprobado por el Ejecutivo español frente a la guerra en Oriente Medio. De un lado, la Comisión Europea ha recomendado eliminar ya este tipo de subvenciones, con las que ha sido crítica desde el inicio al considerar que no beneficia ni a consumidores ni a la industria en el camino ya irremediable hacia una transición más limpia, que permita ahorros energéticos y fomente nuevas inversiones hacia la producción de otro tipo de energías más eficientes.
Pero, además, los Técnicos del Ministerio de Hacienda, GESTHA, que forman el colectivo más representativo dentro del Ministerio y la Agencia Tributaria, han emitido un comunicado en la misma línea de recomendación de la Comisión Europea, considerando igualmente que las bajadas impositivas son contrarias al Plan de Acción de la UE para la Energía Asequible y Comunicación Accelerate, mostrando su optimismo en que el Gobierno suprima estas ayudas a la electricidad, el gas, las gasolinas y los gasóleos partir del 30 de junio.
El diésel volvería al entorno de los 2 euros por litro
Pero, ¿cómo puede afectar a los consumidores este nuevo giro que concluiría con las subvenciones a los combustibles? Teniendo en cuenta que la situación en el Golfo Pérsico y en el Estrecho de Ormuz no se estabiliza, que el precio del barril de petróleo de Brent (el de referencia en Europa) sigue altísimo y por encima hoy de los 105 dólares y que la bajada del IVA se calcula que afectó con una reducción de entre 20 y 30 céntimos de euro en el litro del combustible, es fácil imaginárselo.
Y es que si, a día de hoy, el precio medio del diésel en España es de 1,694 euros el litro, mientras que la gasolina marca 1,554 euros, no hay que echar demasiadas cuentas para entender que, si el Gobierno confirma la no prórroga de la reducción del IVA en los combustibles, el diésel volvería a escalar al entorno de los 2 euros por litro, una tarifa que ya se alcanzó en numerosas gasolineras de España en las primeras semanas del conflicto en Irán, con la gasolina aún por debajo pero ya acerándose a los 1,80 ó ,1,85 euros por cada litro. No hay más.
Aunque la situación generaría de nuevo grandes perjuicios económicos para el sector y para los usuarios particulares, los Técnicos de Hacienda consideran esta práctica como indispensable para la “estrategia de eliminación del trato preferencial para los combustibles fósiles”, reiterando además que se ha demostrado que” las bajadas generalizadas del IVA son regresivas, según constatan ya todos los estudios realizados de las medidas adoptadas contra la crisis inflacionaria que provocó la guerra en Ucrania, pues las rebajas fiscales generalizadas son utilizadas con mayor intensidad por los hogares de mayores ingresos, los cuales suelen disponer de mejor climatización en sus hogares, de un mayor tamaño, así como de un mayor número de vehículos particulares por hogar, que utilizan más y suelen ser de gamas más altas y con mayores consumos”.
La UE apuesta por otros incentivos temporales
La Comisión Europea, por el contrario, apuesta por incentivos temporales para reducir el uso del vehículo privado, como el transporte público gratuito o a bajo coste, el despliegue de vehículos eléctricos, el apoyo a los biocombustibles sostenibles para el transporte aéreo y marítimo, o mediante desincentivos fiscales basados en las emisiones de CO2 para vehículos de combustible convencional”.
Por su parte, los técnicos de Hacienda insisten en que “la reducción de tipos impositivos y gravámenes en las facturas eléctricas son también medidas coyunturales y paliativas para compensar a los consumidores de la subida de precios en la electricidad, pero no aborda las causas que la provocan, por lo que proponen reducir los costes de transporte y distribución (peajes) y de las tarifas de acceso a la red, y demás medidas previstas en el Plan europeo de Energía limpia”.
Los Técnicos de Hacienda, sin embargo, sí reconocen que la Comisión incluye como prácticas de éxito algunas medidas españolas, como el abono único del transporte público colectivo, la ampliación del bono social térmico y eléctrico, el tope de precio al butano y propano, los incentivos fiscales a la compra de vehículos eléctricos y puntos de recarga, al autoconsumo eléctrico y a la rehabilitación energética de edificios de viviendas, singularmente en barrios más necesitados, la limitación del corte de suministro a hogares vulnerables (como la notificación previa a los municipios de Cataluña), la promoción de comunidades energéticas e incluso la suspensión temporal del Impuesto sobre la Producción de Energía Eléctrica.
Hacienda considera más justa la ayuda de 20 céntimos a los profesionales
GESTHA, por último, insiste en cambio en que sí ve “compatible con las recomendaciones europeas la ayuda española de 20 céntimos por litro de carburante a transportistas, agricultores y pescadores, o la vigilancia por la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia del comportamiento de las operadoras, la logística, la cadena alimentaria o el comercio minorista”, pero no la bajada del IVA que se aprobó este año.
El 30 de junio, por tanto, se presenta como la fecha que todos debemos marcar en rojo en el calendario, ya que será el momento en el que el Gobierno confirme si suprime como parece la rebaja del IVA de los combustibles. En caso de no aprobar nuevas medidas, acostumbrémonos: el carburante, especialmente el diésel, volverá a acercarse muy peligrosamente a la barrera de los 2 euros por litro. Y a las puertas de la Operación Salida de Vacaciones. Crucemos los dedos.









