El Volkswagen Tiguan impresiona, y siempre lo ha hecho. Lo hace por su imagen de marca, conquistada por VW con el paso de los años, pero también por su rendimiento en carretera, su espacio y por ser siempre una referencia en la categoría de los SUV compactos en casi todos los apartados. Siempre hemos reconocido que es un modelo, prácticamente redondo.
Ya empezando por su combinación interior de espacio y maletero, ofrece cifras destacadas en comparación con la mayoría de sus competidores. Además, es el único vehículo que ofrece amortiguadores adaptativos (DCC Pro), que mejoran significativamente el confort de marcha. Esta tecnología permite ajustar la suspensión individualmente a las condiciones de la carretera, garantizando una experiencia de conducción suave, incluso en superficies irregulares.
En términos de seguridad, el Volkswagen Tiguan también marca la pauta. Es de los pocos vehículos de su segmento con airbags laterales traseros y ofrece una amplia gama de sistemas de asistencia al conductor, incluyendo un equipo de protección proactiva de ocupantes y faros LED matriciales. En comparación, por ejemplo, un MG HS muestra deficiencias en tracción y estabilidad en superficies resbaladizas, mientras que un Opel Grandland o un Kia Sportage ofrecen características de seguridad sólidas, pero menos completas.
Confort, manejo y gama de motores
Pasamos al apartado del comportamiento. El Tiguan siempre ha destacado, y sigue estándolo, por su excepcional confort de marcha, mejorado con amortiguadores adaptativos y asientos ergoActive.
En cambio, el Kia Sportage ofrece una configuración más deportiva, pero a costa de sacrificar ligeramente el confort. El Opel Grandland o un coche muy vendido hoy como el MG HS no pueden competir en este aspecto, ni con el Kia, ya que ofrecen soluciones de suspensión menos sofisticadas.
En cuanto a motores, hay que reconocer que la mayoría de modelos de este segmento ofrece hoy una gran alternativa y sistemas de propulsión casi para todo tipo de cliente y necesidad. El Tiguan, por ejemplo, se vende ya en España con motores micro-híbridos eTSI con etiqueta ECO y versiones de 130 y 150 CV, además de con diésel de 150 CV, híbridas enchufables de 204 CV y 272 CV y hasta gasolina deportivos TSI con 204 y 265 CV. Casi de todo.
El Kia Sportage, por su parte, ofrece versiones tradicionales de gasolina 1.6 T-GDi de 150 y 180 CV, así como diésel micro-híbrido de 136 CV con etiqueta ECO, híbridos convencionales con 239 CV y pronto llegará un híbrido enchufable con 288 CV. Salvo 100% eléctrico, hay prácticamente de todo.
El Opel Grandland, mientras, sí presume, en cambio, de hasta tres versiones 100% eléctricas, con 213, 231 y 325 CV, además de una versión gasolina micro-híbrida con 145 CV e híbrida enchufable con 195 CV. Hasta el MG HS, en este sentido, es multienergía, con versiones turbo de gasolina con 170 CV, híbrida convencional de 224 CV e híbrida enchufable de 272 CV.
Relación calidad-precio
El problema es, como hemos avanzado, el precio. Con una tarifa inicial de más de 36.600 €, el Tiguan es significativamente más caro que sus competidores. El MG HS, hoy al alza comercialmente, ofrece la opción más asequible, por menos de 26.000 euros, pero con sacrificios en calidad y equipamiento. El Kia Sportage y el Opel Grandland se sitúan entre estos dos extremos por su parte en cuanto a precio, pero no ofrecen la misma versatilidad y comodidad que el Tiguan, aunque, el Kia Sportage, a un precio de partida de poco más de 31.000 euros, sí creemos que puede posicionarse como una alternativa muy recomendable y sólida en todas sus aspiraciones.
A pesar de su elevado precio, es verdad que el VW Tiguan ofrece un paquete completo sin igual en la categoría de SUV compactos ahora mismo. En características de seguridad y comodidad de conducción, hasta en versatilidad, puede marcar la pauta. Y si bien la competencia puede ser más económica, el Tiguan puede llegar a justificar su precio con tecnología y calidad superiores, pero ¿también con el Kia Sportage? Aquí tenemos hoy ya más dudas…













