La escalada militar entre Estados Unidos, Israel e Irán, que además está comenzando a azotar a todos los países del Golfo Pérsico, una situación que inicialmente pocos analistas contemplaban en los planes de guerra, está provocando ya un fuerte aumento en los precios del petróleo en cuestión de horas y en todos y cada uno de los combustibles. Ante esta realidad, ¿qué futuro a corto plazo podemos esperar? ¿Se superará en los precios del diésel y la gasolina los 2 euros por litro, con mayores efectos que los que padecimos al inicio de la guerra de Rusia y Ucrania?
Con la extensión por toda la región del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, la realidad es que, en apenas dos días, el precio del petróleo se ha encarecido casi un 15 por ciento. Si ayer lunes hablábamos ya de una subida del precio del barril de Brent, el de referencia en Europa, de casi un 10%, rozando los 80 dólares por barril, hoy martes despertamos con otro encarecimiento de un 4 por ciento más, situando la tarifa ya tocando los 81 dólares. A medida que la batalla se enquista, el mercado es más volátil.
Si hasta ahora en estos primeros días los precios subían, pero la dimensión y los efectos del conflicto se preveían más contenidos que los de crisis anteriores, especialmente con la guerra inesperada de Rusia y Ucrania, a medida que la guerra escala y afecta a más países de una zona del mundo geopolíticamente estratégica para el mercado de los combustibles la situación se complica. Y más aún con el cierre ya anunciado por parte de Irán del estrecho de Ormuz, que amenaza ya con dejar fuera de circulación hasta el 30% del petróleo que se comercializa a nivel mundial, encareciendo aún más todos los productos.
El precio del diésel y la gasolina ya se dispara en España
La realidad, para nosotros los españoles, es que a estas horas es ya evidente que una subida del precio del petróleo tiene consecuencias sobre la inflación y el primer efecto se nota en los surtidores de las estaciones de servicio. Y es que ya contamos con precios del diésel y la gasolina hasta un 5% más caros que hace solo un mes. Todos los expertos aseguran que la correlación histórica es que un encarecimiento de 10 dólares en el precio del barril de Brent suele suponer pagar 5 céntimos más por litro de carburante en las gasolineras.
Así, según los datos del portal de referencia dieselogasolina.com, el precio medio hoy martes del diésel es de 1,468 € por litro, cuando el 1 de febrero era de 1,407 €; mientras, la gasolina cotiza hoy a 1,513 euros por litro, cuando hace un mes era de 1,460 euros. Todo ello, obviamente, es consecuencia de un petróleo que se sitúa al nivel más alto desde junio y que amenaza con incrementar más los precios en los próximos días.
Subida dramática del gas, sin precedentes en la historia
Claro que, si alta es la subida del diésel y la gasolina, mucho más dura se prevé a cambio la del gas. Este combustible se ha encarecido hasta un 60% en solo dos jornadas, superando ya el vertiginoso incremento que se experimentó también con la guerra de Rusia y Ucrania. Para este mercado, el cierre de la gran instalación catarí en Ras Laffan, que representa casi una quinta parte del suministro mundial, supone un impacto más directo e inmediato.
“Esto no tiene precedentes en la historia del GNL”, ha señalado a Bloomberg Richard Pratt, de la consultora Precision LNG Consulting. “Dado que la capacidad global de almacenamiento de GNL es mucho menor que la del petróleo, es inevitable un fuerte aumento de los precios spot del GNL. La cadena de suministro del GNL tiene una capacidad de recuperación limitada”.
¿Pueden superar los combustibles los 2 € por litro?
Ante esta perspectiva, y centrándonos ya en el precio del diésel y la gasolina, ¿estamos de nuevo ante la perspectiva de un combustible a 2 euros por litro? En las próximas horas iremos teniendo más respuestas, que dependerán enormemente de la duración y la magnitud final que alcance un conflicto ahora mismo de magnitudes difíciles de prever. El presidente estadounidense, Donald Trump, ya ha declarado que pronostica que la guerra durará aproximadamente cuatro semanas, un período crucial para la formación de precios en el mercado petrolero.
Cuanto más persista la incertidumbre en torno al Estrecho de Ormuz, mayor será además el riesgo de que un aumento especulativo de precios provoque un aumento estructural de todos los precios. Para los conductores, esto vuelve a poner sin duda de relieve una cifra relevante: la de dos euros por litro. Este umbral de los 2 euros no es un límite técnico, sino realmente un indicador psicológico. Superarlo en 2022 ya provocó importantes debates políticos y sociales, e incluso en España supuso que el Gobierno de Pedro Sánchez tuviese que aprobar subvenciones de 20 céntimos de euro por litro en los carburantes.
Sin embargo, en términos puramente matemáticos, esta cifra no es un caso excepcional, especialmente en el mercado del diésel, que suele siempre reaccionar con mayor sensibilidad a las tensiones geopolíticas. El factor crucial, por tanto, es cuánto y durante cuánto tiempo seguirá subiendo de momento el precio del petróleo crudo.
El pronóstico de los analistas
Según los analistas consultados, si el conflicto dura cuatro semanas, como predice Donald Trump, aumenta la probabilidad de un nivel de precios más alto y sostenido. Los picos de precios a corto plazo suelen corregirse rápidamente. Sin embargo, un período de varias semanas permite a los operadores incorporar primas de riesgo de forma permanente. Y el mercado es particularmente sensible cuando los petroleros deben tomar desvíos constantemente, las primas de seguros siguen siendo altas, el bloqueo del estrecho de Ormuz no se levanta u otros países productores de petróleo se ven arrastrados al conflicto. En este caso, el precio de entre 90 y 100 dólares por barril ya no serían un pico de corto plazo, sino una nueva meseta intermedia.
La OPEP+ ha anunciado a su vez que aumentará su producción en 206.000 barriles diarios a partir de abril, lo que, sin embargo, representa menos del 0,2 % de la producción mundial, que actualmente se sitúa en 106,6 millones de barriles diarios. Incluso si se añadiera toda esta cantidad al mercado, solo proporcionaría un margen limitado en caso de una perturbación grave en el estrecho de Ormuz. Por lo tanto, la decisión se considera más una señal de estabilidad que una intervención masiva. Veremos cómo evoluciona el conflicto.









