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En las últimas semanas os hemos hablado varias veces de los llamados radares pedagógicos. Estos dispositivos tienen una función muy concreta: concienciar y disuadir a los conductores de exceder los límites de velocidad, especialmente en zonas peligrosas, en entornos de colegios o donde se puede concentrar más tráfico. ¿Cómo lo hacen?
Estos radares controlan la velocidad de los conductores y se la muestran a estos en un gran panel luminoso con luces led matriciales: o bien reflejan la velocidad a la que circulan, o bien ponen una cara sonriente o triste en función de si están excediendo el límite de la vía. Los mensajes son totalmente personalizables y, hasta el momento, se ha destacado su efectividad para que los conductores frenen y disminuyan su velocidad en las ciudades.
Ciudades como Barcelona, A Coruña, Santiago de Compostela, Bilbao y muchas otras cuentan ya con algún radar pedagógico; eso sí, no todas ellas en la misma fase. Y lo decimos porque, concretamente la Ciudad Condal había instalado hasta 17 nuevos radares pedagógicos en sus calles. Ahora, el Ayuntamiento ha anunciado que estos pasan a una nueva fase o función: la informativa. Es decir, que los conductores que sobrepasen los límites de velocidad serán notificados de ello, pero sin sanción económica como tal.
Como ya estaba contemplado, esta fase informativa es anterior a la función definitiva que todos conocemos: estos nuevos radares en las calles de Barcelona multarán de verdad a partir del mes de enero de 2023. Aquí puedes conocer la ubicación de todos estos radares nuevos que empezarán a multar el año próximo en la capital barcelonesa.
Cuando comentamos hace unos días la función de los nuevos radares pedagógicos, expusimos la preocupación de algunas asociaciones del “disfraz de buenismo” que traían consigo. Gracias al software que incorporan estos radares, permite almacenar datos con los que, posteriormente, llevar a cabo estrategias de seguridad vial o gestión del tráfico. Es decir, para que tengan en realidad “un objetivo diferente al que se ha anunciado: la finalidad recaudatoria y sancionadora”, advierten desde el RACVN, el Real Automóvil Club Vasco Navarro.









