Impuestos a los combustibles, en forma de peajes en las carreteras, de matriculación, de circulación y… ¿también pronto por el tamaño de los vehículos? El concepto de pago por uso o por contaminación puede terminar en Europa derivando también hacia una filosofía de pago por tamaño y es que, en el fondo, todo está relacionado y el volumen de los coches termina por afectar a multitud de apartados, convirtiéndose en un problema ya prioritario para las autoridades de tráfico.
Los coches se alargan 1,2 cm cada año de media
Esta realidad, que te venimos contando ya desde hace años, ha terminado por explotar esta misma semana, tras un nuevo estudio dado a conocer por la federación europea Transport & Environment (T&E). Y es que según sus últimas estadísticas los coches nuevos se alargan hasta una media de 1,2 centímetros por año desde el año 2000, creciendo del mismo modo hasta una media de 0,5 centímetros al año tanto en anchura como en altura.
Si hasta ahora el problema del crecimiento se enfocaba principalmente hacia la peor eficiencia y mayor contaminación de estos modelos más voluminosos, ahora otros dos nuevos escenarios han puesto el tamaño en el punto de mira. El primero, el espacio; el segundo, la seguridad.
Más peligros de atropellos y muertes por colisiones
Y es que el nuevo estudio de T&E asegura que, de continuar este desmesurado crecimiento de los vehículos, las ciudades se calcula ya que perderán entre un 8,5 y un 14% de plazas de aparcamiento en 2040. La pérdida incluso se cifra por ciudades, considerando que Madrid, por ejemplo, reduciría hasta en 41.000 sus plazas de aparcamiento, mientras que París lo haría en 12.000, Londres entre 72.000 y 118.000 y Roma entre 58.000 y 95.000 plazas.
Este fenómeno de crecimiento en el tamaño de los vehículos, acuñado ya con el nombre de “carspreading”, apunta también sin embargo a la seguridad. Porque de los mismos estudios se desprende también que, de continuar la tendencia, las muertes por atropellos u otros siniestros viales relacionados aumentarían en 400 en 2040, debido sobre todo a la mayor debilidad que sufrirán los usuarios más vulnerables, como son peatones, ciclistas, o motoristas, entre otros. T&E incluso cifra una posible reducción del tamaño de los coches en la salvación de hasta 2.500 vidas de aquí a 2040.
Cambios en las homologaciones y nuevos impuestos al tamaño y al peso
Por todo ello, desde T&E exigen ahora cambios políticos y regulatorios inmediatos en la industria del automóvil para revertir esta situación y encaminar al mercado hacia modelos no solo más eficientes, sino además más seguros y compactos. Una de las iniciativas propuestas es que se establezca, por ejemplo, un límite de altura de los capós en 85 centímetros en las homologaciones a partir de 2033, y de todos los turismos nuevos vendidos desde 2036, así como de anchura de 1,92 metros, con el objetivo de evitar consecuencias mortales en atropellos o colisiones.
Pero, además y como medida prioritaria, la organización considera fundamental ya gravar especialmente a los vehículos en función a su tamaño, con la intención de desincentivar su compra. T&E exige ya nuevos impuestos de matriculación y circulación hacia los vehículos de mayor volumen y tamaño, además de implementar otras iniciativas que supongan un mayor coste para sus propietarios, como establecer tarifas específicas de aparcamiento o tasas locales también en función al peso. La organización quiere que la UE contemple ya estas posibles regulaciones en sus nuevas revisiones de la legislación europea sobre emisiones de CO2.
¿Un sisentido que no se penalice el tamaño de los coches?
Carmen Duce, coordinadora de Ecologistas en Acción y de la campaña 'Clean Cities' que se deriva del estudio de T&E, considera “un tremendo sinsentido que las ciudades sigan permitiendo, sin ningún tipo de penalización, la ocupación del espacio público por máquinas de casi dos toneladas para mover 80 kilos de persona. Sabemos que contaminan más, que dificultan la movilidad activa y ahora, también, que son mucho más peligrosos para viandantes”.
Casi en segundo plano se sitúa ahora la ineficiencia de estos vehículos, que sin embargo también cifra el informe de Transport&Environment. Y es que, de seguir la tendencia actual de crecimiento de los automóviles, la flota europea de vehículos eléctricos requeriría 22,5 teravatios-hora adicionales de electricidad anualmente para 2040, equivalente a la producción de aproximadamente 1.500 aerogeneradores terrestres. Y también predice más de 100 millones de barriles adicionales de consumo de petróleo importado en el mismo periodo mientras los vehículos de combustión permanezcan en servicio.









