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La ITV es un procedimiento que busca aumentar la seguridad en nuestras carreteras, aunque para muchas personas es tan dolorosa como acudir al dentista. Pues tengo malas noticias para ellos, porque en las próximas fechas se va a intensificar una prueba que algunos conductores no conocen, quizás porque cambiaron de coche, y que afecta a un grupo concreto de modelos.
Como bien explican en el portal Moncloa, esta prueba lleva con nosotros desde el 2018 y se incorporó en el Real Decreto 920/2017, aunque fue suspendida temporalmente durante la pandemia (2020), para volver a activarse hasta nuestros días. Y se puede realizar tanto a turismos y furgonetas cuya homologación sea Euro 5 o Euro 6, así como a vehículos pesados con Euro VI.
Para poder ejecutarla se necesita un dispositivo que va conectado al puerto OBD de nuestro coche, desde el cual se extraen los datos. En un principio se utilizaba como un control de emisiones, pues actúa de “chivato”, pero con el paso del tiempo se han ido ampliando sus funciones controlando posibles códigos de error, manipulaciones en los sistemas anticontaminación como la EGR, el kilometraje exacto o fallos en sistemas como el ABS, el control de estabilidad o los airbags.
Las últimas incorporaciones tienen que ver con los sistemas ADAS. De la misma manera que con los anteriores, se comprueba que funcionen correctamente, que no tengan los sensores desconectados y que han sido calibrados, por ejemplo, cuando cambiamos el parabrisas. Pero ya te avanzamos que la Unión Europea quiere ir un poco más allá en los próximos años.
Volviendo a la información anterior, desde las ITV de Madrid les han indicado que se pondrá el foco especialmente en aquellos coches que hayan sido matriculados en la última década y con una atención especial sobre las furgonetas diésel. Así que en caso de ser uno de esos conductores que les gusta tocar el software ten mucho cuidado, porque van a ir a por ti.
Comento esto porque en caso de que se detecten cambios importantes en el coche el resultado de la inspección puede calificarse como defecto grave o muy grave, por lo que te quedarás sin pegatina. De tal manera que te tocará pedir cita urgentemente en el taller, o volver a realizar tú los cambios, para volver a la inspección e intentar pasarla de nuevo.
Cómo anticiparse para pasar bien la ITV
Volviendo a la información del portal Moncloa, en él aconsejan una serie de acciones para poder revisar tu coche antes de ir a la ITV y así estar más seguro de que vas a pasar la prueba del OBD. Para empezar, no está de más revisar el panel de instrumentación y comprobar que no se ha encendido ninguno de los testigos. Y si tienes un escáner para este tipo de puertos, conéctalo antes de acudir para que te avise si hay algún error oculto, aunque muchos talleres ofrecen este tipo de servicio por unos 30 euros.
Otro aviso importante: borrar los fallos minutos antes de la cita no sirve, pues los códigos seguirán ahí y en la estación de la ITV pueden detectar también reseteos recientes. Incluso indican que para limpiar algunos errores el coche debe recorrer entre 50 y 100 kilómetros, por lo que si no completas esa distancia es probable que el resultado sea desfavorable.









