Los trayectos de corta duración en coche son más habituales de lo que pensamos. Ejemplos hay a montones como desplazamientos a trabajos cercanos al domicilio, llevar a los niños al colegio o instituto (aquí podríamos meter las actividades extraescolares también), así como la realización de pequeñas compras en establecimientos del mismo barrio. Lo que no saben muchos de esos conductores es que su repetición puede afectar negativamente la salud de vehículo, como han avisado desde hace un tiempo una gran mayoría de mecánicos.
Para explicarlo nos vamos a hacer eco de un artículo publicado en El Nacional en el que se señala a todos esos trayectos que realizamos con nuestro coche (diésel o gasolina, ya que a los eléctricos esto no les afecta) y que duran menos de 15 minutos son peligrosos para la mecánica ya que el motor no termina de alcanzar su temperatura óptima de funcionamiento.
En los primeros instantes nada más emprender la marcha, el conjunto del motor está preparado para entrar en una fase de calentamiento de los diversos componentes para que todos ellos puedan trabajar en un rango ideal. Un ejemplo de ello es el aceite, del que habitualmente hay un medidor de temperatura en el panel de instrumentación, que en estas situaciones no alcanzaría la viscosidad adecuada para lubricar las piezas.
Lo que debemos comprender es que los motores de combustión modernos están diseñados para ofrecer su mejor rendimiento cuando se alcanza la temperatura de funcionamiento adecuada. No os podemos dar un tiempo exacto de lo que tardan en llegar a ese punto, pues cada fabricante es un mundo, y también afectan otros factores como la temperatura ambiental o el propio estilo de conducción de cada uno. Pero el indicador que antes te comentaba puede ser una gran referencia para cualquiera.
Así trabaja el motor en frío
Vamos a colarnos ahora en el interior de un motor para entender mejor las reclamaciones de los mecánicos. Cuando no ha alcanzado todavía su temperatura ideal, al aceite le cuesta lubricar el conjunto algo más de tiempo por lo que algún componente puede no encontrarse en su punto óptimo. A esto tenemos que sumar que otros elementos como el sistema de escape o el catalizador también necesitan llegar a esos grados para poder reducir las emisiones contaminantes.
Al final si repetimos habitualmente los trayectos de menos de esos 15 minutos, lo que estamos haciendo es acumular ciclos de funcionamiento en frío, que con el paso del tiempo lo que hace es aumentar el desgaste de determinados componentes. Y en el caso concreto de los diésel, se acumularán más residuos en sistemas como la válvula EGR o el filtro de partículas.
Y si antes comentaba el tema de las emisiones contaminantes, estos trayectos tan cortos está demostrado que también hacen que el coche consuma una mayor cantidad de combustible. En la citada fase de calentamiento está preparado para utilizar una mezcla más rica para facilitar la combustión, lo que incrementa el gasto en comparación cuando ya está en su temperatura ideal.









