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A día de hoy, más de 25 fabricantes chinos ya comercializan vehículos en la Unión Europea, contando con marcas directamente asiáticas o con otras de capital chino. Las hay ya consolidadas y populares, como MG, BYD, Omoda, Jaecoo o Ebro; las hay premium y especializadas, como Lynk&Co, Denza, Zeekr o Xpeng; y hay también nuevos actores que han comenzado a instalarse en nuestras fronteras, como Changan, DFSK o Yudo.
Al tiempo que consolidan su oferta y se convierten ya, por derecho propio, en una alternativa más, e importante, de compra para los usuarios, los fabricantes chinos de automóviles están ampliando también su producción en Europa. Sin embargo, Alemania, que hasta ahora ha tenido un papel vital en la industria del automóvil en nuestro continente, permanece en un segundo plano: ningún fabricante chino tiene su propia planta de producción de turismos en el país germano.
Geely y SAIC amplían sus capacidades: España, actor principal
Hay otros países, sin embargo, que están ganando terreno y amenazando el liderazgo alemán en la fabricación de vehículos. Las nuevas capacidades se están creando en España, Hungría, Austria, Bélgica y Eslovaquia. Chery, por ejemplo, ya conocemos que produce en la antigua planta de Nissan en Barcelona, a través de Omoda y Jaecoo, y junto a Ebro, una marca española renacida que llegó a una alianza industrial con la propia Chery. Y Leapmotor, participada al 20% por Stellantis, comenzará también a fabricar en Figueruelas, Zaragoza, y podría incluso hacerlo en Villaverde, Madrid.
XPeng, por su parte, tiene coches eléctricos ensamblados ya por el fabricante por contrato Magna en Austria. Mientras, BYD está construyendo una planta en Szeged, Hungría, cuya producción está prevista para comenzar en este mismo año 2026.
El Grupo Geely, por su parte, también cuenta con varias ubicaciones. El gigante chino ya ha alcanzado acuerdos para producir en Almussafes (Valencia) en la planta de Ford, en Gotemburgo (Suecia) en las instalaciones de Volvo, en Gante (Bélgica) también en plantas de Ford y hasta en Hethel (Reino Unido). Incluso se está construyendo una nueva planta de coches eléctricos en Eslovaquia, mientras que SAIC planea comenzar a construir una fábrica en España en 2028, concretamente en Ferrol (Galicia), de donde saldrán nuevos modelos de la marca MG.
Esta realidad indica una clara nueva división de roles: Alemania es un mercado de ventas importante para los fabricantes chinos, pero hasta ahora la ubicación apenas ha participado en la creación adicional de valor industrial. Esto ocurre en un momento en que los fabricantes alemanes están utilizando menos capacidad, recortando empleos y buscando nuevos usos para las fábricas existentes, lo que a futuro podría representar una importante ventana de oportunidad para que nuevos fabricantes chinos se instalen en el país.
Objetivo: acortar rutas de transporte y reducir la carga de aranceles
A estas horas, seguimos conociendo informes de conversaciones entre fabricantes chinos y europeos sobre el uso de plantas infrautilizadas. La producción dentro de la UE se considera para todas ellas ya fundamental, al permitir acortar las rutas de transporte debido a su cada vez mayor demanda de producto y reducir además la carga de aranceles europeos adicionales.
El hecho de que estos proyectos hayan pasado por alto a Alemania está generando además una gran polémica en el que hasta ahora ha sido el gran motor europeo sobre todo en la industria del automóvil y plantea nuevas dudas sobre la competitividad de los países.









