¿Ha llegado la hora de dejar de conducir? Las claves para saberlo

Conducir es un placer, pero está claro que todo llega a su fin. ¿Cómo saber si ha llegado el momento de dejar el volante? Estas son algunas de las señales que evidencian que ya nos toca dejar aparcado el coche.

Sylvia Longás

Ha llegado la hora de dejar de conducir, las claves para saberlo
Ha llegado la hora de dejar de conducir, las claves para saberlo

Nos hacemos mayores, pero no es tanto la edad la que nos puede poner freno a conducir, sino la salud. En España, la Dirección General de Tráfico no marca una edad para dejar de conducir. Envejecer no es una razón para renunciar al volante, pero a medida que se cumplen años es obvio que aumentan los problemas de salud y las limitaciones de todo tipo, físicas y mentales. Así que deberemos ser conscientes de que nuestra vida y la de los nuestros está por encima de las ganas que tengamos de seguir pilotando el coche. Según los datos de Cleverea, empresa en seguros online para automóviles y motos, en España hay un millón de personas que conducen con edades entre 65 y 69 años, 700.000 aproximadamente de 70 hasta 75 años y unos 500.000 que siguen circulando con más de 76. 

El permiso de clase B, para conducir turismos, debe de renovarse cada 10 años hasta los 65 y, a partir de ese momento, cada 5. Pero si el centro de reconocimiento de conductores considera que debe caducar antes, puede marcar una revisión anual, por ejemplo. Para algunas enfermedades, estos centros autorizados están obligados a exigir un certificado médico o un informe antes de tramitar la renovación del carné. Por ejemplo, cuando se sufren dolencias cardiacas que hayan requerido cirugía o no, enfermedades vasculares, neurológicas, respiratorias, digestivas, oncológicas, crónicas degenerativas, diabetes, etc. Es decir, cuando uno padece cualquiera de estos problemas, tenga la edad que tenga, puede que no esté en condiciones de ponerse al volante. 

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Los mayores también conducen, pero todos debemos reunir buenas condiciones

 

Las señales evidentes que muestran que hay que dejar de conducir

Por mas experiencia que uno tenga, los años pasan factura en las capacidades al volante. Muchos conductores llevan más de medio siglo con el carné, pero por más veterano que uno sea, no podemos cerrar los ojos ante el deterioro implacable de la edad que nos afectará a todos. En este sentido, los expertos de Cleverea nos muestran cuáles son las señales que evidencian cuándo hay que dejar de conducir. Por supuesto, no hace falta reconocerse en todas estas señales; basta con reconocer alguna para irse preparando.

Hay gente que me pita. Los conductores maleducados existen, pero si uno tiene la sensación de que su número aumenta de repente, puede ser que esté haciendo algo mal.

Me pierdo incluso en trayectos conocidos. También los jóvenes se pierden, pero en edades avanzadas es más frecuente y puede ser síntoma del comienzo de un deterioro cognitivo aún no diagnosticado. Un buen navegador no siempre soluciona, porque con los años resulta más difícil mirar a la vez la pantalla y la carretera.

6. Compensar las limitaciones 1
Perderse en trayectos cortos

 

He tenido percances últimamente. No necesariamente golpes importantes, pero sí pequeños raspones, ligeros choques, o he estado a punto, con mucha frecuencia...

Surgen peatones o ciclistas como de la nada. Cuando se repiten estos sustos, aumentan los frenazos y las ocasiones en las que hay que disculparse en los pasos de cebra es síntoma de falta de reflejos y pérdida de visión lateral.

Me salgo del carril algunas veces. El esfuerzo de concentración puede ser tal que, con frecuencia, provoca cansancio y hace que no se circule como es debido.

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Si nos cuesta concentrarnos al volante puede provocar salidas de carril

 

Me estresa incorporarme a una rotonda. Actos tan habituales como tomar una rotonda, salir de ella en el momento oportuno, incorporarse a la vía principal desde un carril de aceleración, tomar un desvío... pueden empezar a resultar muy estresantes.

Alguien próximo se queja de nuestra conducción. Si nuestros familiares, parejas, o nuestros amigos empiezan a manifestar tensión por nuestra forma de conducir o hacen como si frenaran ellos desde el asiento del copiloto..., tal vez no seamos ya tan buenos conductores como solíamos ser.

Me distraigo mientras conduzco. Darse cuenta de que vamos demasiado despacio o demasiado deprisa, pasarnos los desvíos, frenar en el último momento... indica distracciones al volante.

Otros se dan cuenta antes que yo. Mientras conducimos, siempre nos enteramos un poco más tarde que los demás de que viene un vehículo de emergencia pidiendo paso, de que hemos hecho algo mal, de que hay algo que invade la calzada, de lo que pone en las señales de tráfico...

Me cuesta hacer algunos movimientos. Algunas personas tienen dificultades para mover el pie entre el freno y el acelerador o les duele el cuello al girar la cabeza para aparcar o sufren tensión en las manos al agarrar el volante con seguridad.

No quiero conducir de noche. Nadie ve igual de noche que de día, pero si la visión nocturna empieza a ser un serio problema para conducir con seguridad, no hay que arriesgarse.

Me han puesto varias multas. Esto también puede ocurrirle a cualquiera, pero si coincide con la pérdida de reflejos y con que hemos acumulado más “partes” de lo normal, conviene pensarlo.

Si mejoramos la salud, podremos conducir más años

Ya tenemos claro que el duelo de dejar de conducir llegará en algún momento, es inevitable. Pero cuanto más tarde, mejor. Por ello, para ir alargando el momento de olvidarnos ya de pilotar un coche, desde la empresa Cleverea nos aconsejan estas pautas.

Mantente activo. Las personas que practican ejercicio de manera habitual pueden contar con conservar las aptitudes necesarias para conducir durante más tiempo. Es necesario entrenar la fuerza muscular y la flexibilidad para conducir, salir y entrar en el coche, aparcar... Las actividades mejores son, además de caminar y nadar, el pilates y el taichí.

1. Mantenerse activo 1
Mantenerse activo para mejorar la salud

 

Controla la audición. Con la edad se pierde oído y eso impide detectar los coches que se acercan, las sirenas de vehículos de emergencia o incluso el ruido del motor para cambiar de marcha a tiempo, no dañar el embrague o, incluso, gastar menos combustible. No hay que retrasar el ponerse audífonos, sobre todo al volante.

2. Controlar la audición 1
Vigila tu capacidad auditiva

 

No descuides la vista. También se deteriora: cataratas que dificultan la visión nocturna, miopía, pérdida de agudeza visual... Hay que estar atentos para poner remedio cuanto antes y corregir los problemas. 

3. Vigilar la vista 1
La vista, sentido imprescindible para conducir

 

Cuidado con la medicación. Algunos analgésicos, los medicamentos para dormir, los ansiolíticos... pueden provocar somnolencia y disminuir los reflejos. Es preciso consultar con el médico para que no interfieran en la seguridad al volante.

4. Ojo a la medicación 2
A la hora de conducir, ojo con la medicación

 

Es hora de cambiar de vehículo. Puede que necesitemos un coche más acorde con nuestras necesidades, más pequeño, más fácil de conducir, tal vez automático o con un navegador más visible, o pasarnos a un coche sin carné (ojo, para conducirlo también debemos pasar el examen psicotécnico).

5. Cambiar de vehículo 3
Podría ser el momento de cambiar de vehículo 

 

Evita las situaciones de riesgo. Es el momento de ser más cautos que nunca: conducir solo por trayectos ya conocidos y cercanos; evitar las situaciones de riesgo, como los giros a la izquierda en calles de dos direcciones o las rampas; aumentar la distancia de seguridad con el vehículo precedente; elegir el carril derecho siempre que se pueda; no conducir de noche, en horas punta, con el sol de frente ni con condiciones atmosféricas desfavorables como lluvia, niebla... 

Y no te olvides nunca de… Estar más atentos que nunca a no cometer infracciones graves como conducir bajo los efectos del alcohol, respetar las limitaciones de velocidad, no distraerse cogiendo cosas de un bolso o mochila, no comer mientras se conduce o no mirar el móvil. Por otro lado, es aconsejable elegir carreteras poco frecuentadas y no viajar después de comer, ni con hambre. Y en los viajes, pararse a menudo.

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Evita todas las situaciones de riesgo, como el uso del móvil

 

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