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Tras unas semanas en las que se venía barruntando el fin de la prohibición de la venta de coches de combustión en la Unión Europea a partir de 2035, ayer se dio el primer paso no para retirarla, sino para suavizarla un poco. Los políticos han escuchado a la industria occidental, pero no sabemos si será suficiente para contener el avance de los fabricantes de China. Vamos a intentar explicarlo.
¿Qué sucedió en el Parlamento Europeo?
Ayer se celebró una comisión de Medio Ambiente en el Parlamento Europeo en la que se aprobó con 48 votos a favor, 30 en contra y dos abstenciones la derogación de la medida que prohibía vender coches de combustión en la eurozona más allá del 2035 y que fue aprobada en la anterior legislatura (2021). Este resultado ha sido conseguido por la considerada como la “gran colación” formada por los populares, socialistas y liberales, ya que en contra votaron los grupos de la extrema derecha y de los Verdes y la izquierda extrema.
Esto quiere decir que los socialistas europeos han votado justo al contrario de lo que ha había pedido desde el PSOE español. Precisamente los dos representantes del partido en esta comisión de Medio Ambiente, que son César Luena y Javi López, no participaron en la votación propuesta.
¿Qué ha aprobado el Parlamento Europeo?
Que se haya quitado el veto impuesto para el 2035 no quiere decir que el mercado vuelva ser como el de hace 20 años, ni mucho menos. Si bien es verdad que permitirá a los fabricantes de automóviles poder seguir produciendo durante más años coches de gasolina, diésel o híbridos, lo harán de una forma un tanto limitada que es importante resaltar.
Y es que en el acuerdo alcanzado por los políticos lo que se ha propuesto es rebajar del 100% de la prohibición a un 87,5% en el objetivo de la reducción de las emisiones de CO2 para todas sus ventas en 2035. Esto quiere decir que los eléctricos deberán seguir siendo mayoría en el cómputo de las ventas.
Además, no podemos olvidar que se les va a exigir a los fabricantes compensar otro 7,5% de las emisiones mediante los conocidos como créditos por el uso de acero de bajas emisiones de carbono que, como condición indispensable, se haya fabricado en la Unión Europea, para así alcanzar una meta del 95%.
Estas medidas están relacionadas con los turismos, pero las furgonetas también cambiarán de cara al 2035. Para este tipo de vehículos se ha propuesto rebajar al 35% el objetivo de reducción de emisiones en 2030 (ahora era del 50%), mientras que en la primera fecha la idea es dejarlo en un 80%, frente al 100% acordado en la anterior legislatura.
¿Cuándo serán estas medidas ratificadas?
Una vez dado el primer paso en la comisión de Medio Ambiente del Parlamento Europeo, esta votación deberá ser ratificada por el pleno que se celebrará en diciembre, aunque teniendo en cuenta el pacto que han alcanzado los populares, socialistas y liberales, está garantizado que saldrá adelante.
El tercer paso será la negociación entre el propio Parlamento Europeo y los Gobiernos de los Veintisiete, los cuales todavía no han fijado su posición clara al completo. Si se conoce que tanto Alemania y Francia, anteriormente enfrentadas en sus propuestas, han llegado a un acuerdo tras conseguir los franceses que los alemanes apoyen su plan de requisitos para los coches definidos como “Made in Europe”.
¿Qué son los coches “Made in Europe”?
Otro de los focos de debate que se trataron en la comisión fue la de los coches “Made in Europe”. Esta iniciativa promovida tanto por Stellantis como por el Grupo Renault pretende definir un grupo de modelos con una serie de características que puedan ser beneficiados por las ayudas gubernamentales de cada país miembro de la Unión Europea.
En concreto, a lo que se han comprometido desde Medio Ambiente, de Transportes y de Mercado Interior es a definir dentro del marco de la Ley de Aceleración Industrial una nueva categoría de "vehículo eléctrico pequeño". Todavía es pronto para saber detalles concretos, pero diferentes medios indican que deberían estar fabricados dentro de la Unión Europea, con una longitud máxima de 4,2 metros. Estos se contabilizarían como 1,4 vehículos en el cómputo de emisiones, mientras que los eléctricos representarían 1,2 vehículos.
Otras propuestas de la Unión Europea
Más allá de lo noticioso de rebajar la prohibición para 2035, los eurodiputados también abogaron por acelerar la implantación de vehículos de cero y bajas emisiones en las flotas de empresas. En concreto estarían afectadas aquellas que declaren tener más de 250 trabajadores y una facturación superior a los 50 millones de euros, con metas nacionales de entre el 67 % y el 95 % para 2030 y 2035, según los casos. Para ellas se pide un conjunto de ayudas, con la condición de que los vehículos adquiridos sean fabricados en la Unión Europea.
En clave de seguridad, los parlamentarios europeos han pedido cambios para que en turismos y furgonetas de hasta 3,5 tonales se incluyan sistemas de detección de presencia de menores, que incluso estuviera activo una vez apagamos o cerramos el propio vehículo. También se pretenden que las puertas puedas ser abiertas tanto desde dentro como desde fuera en caso de emergencia.
Por último, y ya en clave de vehículos enchufables, en la Comisión se promovió que se fijen unos requisitos técnicos para los puntos de carga antes del 31 de diciembre de 2027, de tal manera que se pueda garantizar la interoperabilidad de todos los modelos.









