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Finalmente, Europa no prohibirá la venta de motores de combustión en 2035, a pesar de que el calendario ya está aprobado y fijado en la Unión Europea. Aunque la noticia no es aún oficial, ya que la normativa se está examinando a propuesta de la Comisión Europea y deberá pasar próximamente por el Parlamento en Bruselas, todos los indicios ya apuntan a su eliminación tras el acuerdo alcanzado en las últimas horas entre Francia y Alemania, al que se habría sumado ya a su vez Italia.
El núcleo así de potencias de la Unión Europea se han puesto de acuerdo en flexibilizar una regulación que consideran que asfixiaría a la industria del automóvil, dejando prácticamente sola a España, cuyo Gobierno de Pedro Sánchez trasladó ya una carta en junio a la Comisión Europea para pedir que se mantuviera la prohibición, conjuntamente con otros seis países, pero de los que ya se ha bajado Francia. De momento, Portugal, Países Bajos, Dinamarca, Suecia y Luxemburgo, los otros participantes, no se han pronunciado tras este nuevo giro.
La prohibición de los motores de combustión ya es historia, según Alemania
Sin embargo, parece poco probable ya que esta corriente triunfe, tras el anuncio de Francia y Alemania de un acuerdo que pide la eliminación ahora de la prohibición, y que cuenta también con el apoyo ya de Italia. “Voy a expresarlo de manera muy sencilla: la prohibición de los motores de combustión ya es historia”, ha llegado a declarar en las últimas horas el propio canciller de Alemania, Friedrich Merz, confirmado definitivamente que “creo que podremos adoptar una decisión en este sentido a escala europea con relativa rapidez”.
La revisión de la prohibición de venta de los coches con motor de combustión ya se encuentra en negociación entre el Consejo y el Parlamento Europeo, asegurando además la presidencia irlandesa actual que aspira a cerrar una posición común entre los Estados miembros antes de que termine el año.
Según ha avanzado el canciller Merz, la propuesta de eliminación de la prohibición ya está recibiendo “mucho apoyo” en la Unión Europea y las conversaciones mantenidas con otras delegaciones apuntan a una acogida favorable del pacto negociado con el presidente de Francia, Emmanuel Macron. Ahora, queda trasladarlo oficialmente a la legislación europea para su aprobación definitiva.
Flexibilizaciones adicionales a las de la Comisión Europea
El acuerdo entre Francia y Alemania, y al que se sumarían más países como Italia, plantea ahora mantener el objetivo de reducir en un 90% las emisiones de CO2 de los vehículos nuevos a partir de 2035, pero eliminando ya definitivamente la obligación de compensar el 10% restante, una flexibilización aún más adicional respecto al planteamiento inicial del Ejecutivo comunitario, que ya abogaba también por seguir comercializando coches de combustión después de esa fecha.
Alemania celebra ahora el entendimiento hacia “una buena decisión”, y el canciller Friedrich Merz destaca además que el acuerdo contemplará también el uso de combustibles alternativos y biocombustibles para facilitar la transición de la industria automovilística.
Alemania, amparada en una potente industria automovilística donde tienen sede fabricantes como el Grupo Volkswagen, BMW o Mercedes-Benz, defiende así la necesidad de garantizar la “neutralidad tecnológica” y evitar que el cumplimiento de los objetivos climáticos dependa exclusivamente de una determinada tecnología, mientras que Francia defiende con más vehemencia el esfuerzo de la base industrial europea, apostando por una estricta preferencia limitada a los 27 Estados miembros de la UE con normas “Made in Europe”.
El acuerdo conjunto entre Alemania y Francia incluye además otras medidas adicionales para reforzar la competitividad de la industria europea, como la reserva obligatoria de determinadas ayudas públicas a vehículos fabricados en el continente, la ampliación de los incentivos para los coches eléctricos producidos en Europa y una mayor flexibilidad a los fabricantes para cumplir los objetivos de emisiones previstos para 2030.









