Quiero añadir gratis Autopista como fuente preferida de Google, para no perderme vuestras noticias.
La guerra comercial se vislumbra ya en el horizonte al tiempo que China ejerce como nuevo conquistador mundial de la industria del automóvil. Los nervios entre los tradicionales dominadores de mercados, como son los fabricantes europeos y norteamericanos, están ya al límite y mediante sus lobbies presionan a los distintos gobiernos para que medien ante el problema e impongan nuevas medidas drásticas que logren no alterar la competitividad local.
Desde luego, los aranceles adicionales impuestos a los coches eléctricos fabricados en China desde octubre de 2024 no han tenido el efecto, ni mucho menos, esperado. Sea probablemente porque, como dice un informe de Berylls by AlixPartners, al costar un eléctrico fabricado en China 20.200 dólares de media por los 31.000 que cuesta un Europeo sus marcas son capaces de asumir incluso aranceles del 35% y aun así obtener todavía beneficios, la realidad es que las matriculaciones de sus firmas se han disparado hasta un 68% más en 2026, comercializando ya 1,034 millones de unidades y alcanzando una cuota del 11,2%, cuando hace un año era del 7%.
Europa quiere reforzar su escudo contra el coche eléctrico chino
Porque, además de conquista de nuevos mercados, los fabricantes chinos se han visto también en el último año obligados a adentrarse en otros mercados como el europeo o el norteamericano con más fuerza de la inicialmente planteada ante el colpaso de su propio mercado local asiático. Y es que, como objetivo ya de supervivencia, las ventas en China se contraen en un 20% en este 2026, llevando a todos sus fabricantes ya a lanzarse principalmente al mercado europeo, que tan buena acogida comercial les está dispensando.
La realidad es que esta situación ha alterado claramente la competitividad, ante fabricantes tradicionales europeos y japoneses que no pueden luchar contra modelos cada vez más avanzados tecnológicamente y de precios imposibles de igualar. Ante este grave problema, que comienza a afectar incluso a miles de empleos, las administraciones han comenzado a actuar y ya se solicitan y vislumbran nuevas regulaciones aún más estrictas.
Para empezar, y tal y como informa hoy El País, la Eurocámara plantea ya reforzar el escudo del coche eléctrico frente a China, imponiendo que hasta el 75% del vehículo tenga que ser local. Por ello, los fabricantes chinos se afanan ya en adquirir plantas en Europa para acelerar aquí su producción, mientras España propone una estrategia “pragmática” del ‘made in Europe’ en la Ley de Aceleración Industrial para no excluir a aliados extracomunitarios.
La UE pide a China limitar voluntariamente su volumen de coches híbridos
Sin embargo, esto es solo el principio. Impuestos de momento solo aranceles a los coches eléctricos, el problema comienza a generarse con la sobre avalancha de vehículos híbridos enchufables provenientes de China. A tal magnitud comienza a llegar el problema, que Alemania ha pedido a la UE nuevas medidas contra su importación, así como endurecer las normas de contenido local para proteger a los fabricantes de automóviles nacionales. “No podemos ser ingenuos en nuestras relaciones con China; esto debe ser ahora una señal clara también desde el ámbito europeo, y el Gobierno alemán debe adoptar una postura clara e inequívoca", ha afirmado en las últimas horas el ministro germano de Finanzas, Lars Klingbeil.
La Unión Europea, de momento, lejos de legislar radicalmente para evitar una guerra comercial más abierta aún, ha decidido abrir la vía diplomática proponiendo ya oficialmente a China que limite voluntariamente el volumen de coches híbridos que sus marcas exportan al mercado europeo, inundándolo, según ha adelantado en exclusiva el Financial Times.
El ejemplo de la limitación de coches japoneses en los años 80 y 90
Bruselas espera así que Pekín actúe por iniciativa propia para lograr un acuerdo negociado, sin necesidad de fijar nuevos aranceles y ante el peligro de escalar una guerra comercial. La solicitud pasaría, según estas informaciones, porque las marcas chinas limitasen voluntariamente la venta de vehículos híbridos enchufables en Europa, tras pasar de vender en octubre de 2024 solo 3.800 unidades a registrar hasta 50.000 ventas este pasado mes de julio.
La medida seguiría la línea de la la limitación voluntaria de las exportaciones que ya se puso en marcha entre 1986 y 1999 con los coches de origen japonés, con un acuerdo con las autoridades niponas que llevó a Toyota o Nissan además a invertir en la UE y colaborar con fabricantes locales. La UE, eso sí, no descarta tampoco fijar nuevos aranceles si la respuesta de China no es la esperada a su solicitud voluntaria.
Estados Unidos estudia prohibir pemanentemente los coches chinos
Pero más radical es aún la postura de Estados Unidos, que también ve amenazada su industria por el pujante auge de las marcas chinas de coches. A pesar de que una ley impuesta por el anterior Gobierno de Joe Biden frenó notablemente su entrada al país al prohibir la venta de vehículos que usen sistemas de hardware y software procedentes de China, comenzando con la prohibición de software del año modelo 2027 y la prohibición de hardware desde 2030, el problema comienza también a emerger.
Por ello, legisladores estadounidenses han comenzado a presionan, junto a las principales firmas del sector americano, para imponer definitivamente una prohibición permanente de los coches chinos en el país. Tanto republicanos como demócratas buscan un acuerdo que les permitan obtener la aprobación del Senado para el proyecto de ley esta misma semana.
El objetivo de todos estos senadores es que los vehículos chinos sean prohibidos permanentemente en suelo estadounidense, proponiendo ya oficialmente una ley para una prohibición total que ya cuenta con 100 copatrocinadores, según ha informa Reuters. Veremos en qué queda finalmente este proceso, que, sin duda, podría abrir una nueva puerta a una guerra comercial ya total entre las dos grandes potencias mundiales.









