Hace solo unos años, las declaraciones de la industria del automóvil sonaban como una ley inmutable: el futuro es irremediablemente eléctrico. Casi ningún director ejecutivo dejaba de anunciar con orgullo la inminente desaparición del motor de combustión. Familias enteras de modelos fueron de hecho descontinuadas, programas de desarrollo paralizados y fábricas reconvertidas. ¿Vehículos nuevos? Naturalmente, pero solo se concebían ya como 100% eléctricos.
Por qué el motor de combustión interna vuelve a estar de moda
Pero la realidad ha demostrado finalmente ser más implacable que cualquier presentación de PowerPoint. El auge de la movilidad eléctrica avanza mucho más despacio de lo que muchos fabricantes esperaban. La infraestructura de carga, los precios de la electricidad, la incertidumbre política y, sobre todo, la reticencia de los consumidores, están provocando que la demanda crezca, sí, pero a un ritmo menor al previsto.
Al mismo tiempo, el motor de combustión interna sigue siendo sorprendentemente fiable y robusto en muchos mercados, ya sea en Norteamérica, en algunas partes de Europa o prácticamente en cualquier lugar fuera de las grandes áreas metropolitanas.
Los fabricantes vuelven a recurrir a estrategias híbridas
La consecuencia de todo ello es que cada vez más fabricantes dan marcha atrás. Algunos de forma radical y notoria, otros de manera discreta y sutil, pero siempre de forma perceptible y, a veces, bastante torpe. Modelos que originalmente fueron concebidos exclusivamente como coches eléctricos vuelven a incorporar un motor de combustión. A veces como híbridos enchufables, a veces como extensores de autonomía y generadores, a veces incluso como versiones de propulsión convencional.
Uno de los últimos ejemplos más llamativos lo hemos encontrado esta semana en Honda. El fabricante japonés ha decidido girar en su estrategia, cancelando el proyecto de modelos de Serie 0 100% eléctricos, por una nueva familia ya anticipada con dos prototipos, una berlina y un SUV coupé, que estrenarán una nueva plataforma y sistemas de propulsión de nuevo híbridos como eje central de su próxima gama.
Las plataformas más flexibles reducen el riesgo
Las razones para estas nuevas estrategas son tan pragmáticas como comprensibles: plataformas más flexibles, menores riesgos de desarrollo y, sobre todo, la capacidad de responder a diferentes mercados. Ofrecer un coche tanto eléctrico como con motor de combustión puede suponer una pérdida de credibilidad, pero reduce significativamente el riesgo económico.
Para los puristas de la movilidad eléctrica, esto podría parecer un paso atrás. Para los fabricantes, es simplemente realismo político. Al fin y al cabo, los coches evolucionan con el tiempo, y nadie sabe con certeza cómo será el mercado dentro de cinco o diez años. Hablamos del aquí y del ahora: un “mindfulness” de la industria.
Fabricantes de automóviles que recuperan el motor de combustión
El resultado de esta renovada cautela es una notable serie de cambios de rumbo, más o menos significativos. Del de Honda ya te hemos hablado, pero hay muchos más. Algunos afectan a modelos de gran volumen, otros a proyectos de prestigio espectaculares. Algunos se mantienen ligeramente electrificados, mientras que otros, sorprendentemente, y con gran seguridad, recuperan el motor de combustión.
Algunos ejemplos muestran esta transformación. Smart, por ejemplo, presentó en el reciente Salón del Automóvil de Pekín de repente un sedán de 4,90 metros de longitud, con un depósito de gasolina bajo el capó, además de la batería. Esto es particularmente interesante porque ninguna otra marca celebró el fin del motor de combustión y se comprometió con la movilidad eléctrica pura tan pronto como Smart, de forma tan constante y tan ruidosa. Solo para demostrarnos ahora lo poco que se cumplen esos supuestos compromisos hoy en día.
Otro ejemplo puede ser el Mercedes CLA. Originalmente, se concibió como un símbolo del futuro eléctrico de la marca y como primer modelo de la nueva plataforma MMA. Se diseñó como una muestra de tecnología y un símbolo de un nuevo comienzo, con una gran autonomía, un sistema de propulsión extremadamente eficiente y tecnología de vanguardia de 800 voltios. Pero entonces hubo luego cambio de rumbo y, ahora, también está disponible con motor de combustión, y por si fuera poco, el motor ni siquiera es de Mercedes , sino que se fabrica en China según las especificaciones de Stuttgart.
Lotus, es otro ejemplo de los muchos más que podríamos rescatar. Tuvo un comienzo particularmente radical y, tras su adquisición por el grupo chino Geely, la tradicional marca británica se convirtió en una marca totalmente eléctrica. El espectacular SUV Eletre fue considerado el precursor de esta nueva era. Pero Lotus tampoco ha podido mantener el cambio de rumbo y ahora está dando un giro radical con un extensor de autonomía. El motor de combustión no impulsa directamente las ruedas, sino que actúa como generador, recargando la batería durante la conducción.









