La situación, definitivamente, es muy preocupante. Ni el anuncio de una tregua de paz en Oriente Medio, ni la caída del precio del petróleo durante la última semana, está resolviendo el gran problema que se vislumbra ya a corto plazo: falta combustible. Las restricciones a la distribución y el comercio de petróleo vivido en el Golfo Pérsico, y que aún se mantienen con el bloque parcial del Estrecho de Ormuz, la ruta más importante para la salida del crudo a nivel mundial, están provocando una alarmante falta de suministro.
Reservas para 6 semanas o cancelaciones masivas de aviones
La última alerta, y que sube de nivel, la pronunció ayer mismo la Agencia Internacional de la Energía, la AIE: “Europa se está quedando sin combustible para aviones por culta de las restricciones en el comercio. Las reservas disponibles sirven para quizá seis semanas”, ha advertido Fatih Birol, director ejecutivo de AIE. Si la escasez no se resuelve ya, ha concluido, obligará a “cancelar vuelos pronto”. Y se prevén cancelaciones masivas.
Si hasta ahora habíamos advertido de problemas generales en el suministro de combustibles en gasolineras, que ya había llevado a anuncios de racionamiento en países como Australia o Eslovenia, este último convirtiéndose en el primero en Europa en limitar el suministro para vehículos en la compra de 50 litros al día y por consumidor, e incluso en España a retrasar las paradas de producción en las refinerías para producir más diésel ante su escasez y el incremento de costes, los mayores problemas ahora se vislumbran en el mundo de la aviación.
La mayor crisis energética que hemos afrontado nunca
De hecho, algunas aerolíneas ya han confirmado la paralización de muchos vuelos, como la neerlandesa KML, que ayer mismo anunció que cancelaba 160 vuelos el próximo mes por problemas derivados también con la escasez y el incremento de los precios del combustible. “Es la mayor crisis energética que jamás hemos afrontado”, ha manifestado también el director ejecutivo de la AIE. “Si no somos capaces de abrir el Estrecho de Ormuz, le aseguro que vamos a escuchar pronto noticias de cancelaciones por falta de combustible para avión”, ha asegurado Birol.
La AIE, por último, ha advertido a todos los países, manifestando que nadie va a poder escapar a estas consecuencias. "Algunos países serán más ricos que otros, otros tendrán más energía que otros, pero no hay ninguno inmune a esta crisis”, ha ratificado Birol, pronosticando que, aunque todo se solucione en los próximos días, la situación tardará todavía varios meses en normalizarse. El período previsto para volver a una situación anterior a la guerra es de nada menos que dos años.
Ante estas alertas, y también a la que llega desde Alemania, donde la ministra federal de Economía, Katherina Reiche (CDU), ha advertido también sobre posibles escaseces de gasolina, diésel y queroseno ya a finales de abril, la Comisión Europea se está planteando exigir a las empresas que eviten los viajes en avión por motivos laborales siempre que sea posible y reducir al máximo los desplazamientos por aire para los trabajadores del sector público, tal y como refleja ya uno de los borradores del plan de Acción Energética recogido por la agencia EFE.
En busca de una salida a los combustibles fósiles
Toda esta situación de inestabilidad está llevando a que más de medio centenar de países estén preparando su participación en una conferencia internacional en la ciudad colombiana de Santa Marta para unirse en busca de una salida al uso de combustibles fósiles que tanta dependencia e inestabilidad está provocando. El objetivo, como informa El País, es buscar fórmulas para desengancharse de los combustibles fósiles, responsables además principales del cambio climático.
La dependencia global del petróleo y de esta forma de producir energía, está arrojando graves problemas económicos y de seguridad global, confirmando esta conferencia que “nos estamos jugando la soberanía”. España estará representada en esta conferencia anual con un papel destacado al contar con la presencia de la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen.









